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5 abr 2015

DÍA 3 – Caminata por el parque


Era la última mañana antes de irnos a Indonesia. Preparamos el mate y volvimos a salir a caminar. Esta vez un grupo más chico, ya que algunos salieron más temprano a caminar por otros lados. Fuimos a unos parques y recorrimos bastante una zona muy linda y verde. Sin querer nos encontramos con la galería de arte de Sydney. Entramos sin preguntar mucho si cobraban, pero se ve que no. Observamos un poco las pinturas haciéndonos los que sabíamos, entre gente muy bien vestida. Terminamos nuevamente en el Opera House, y pegamos la vuelta pasando por un super para preparar algo para comer antes de irnos al aeropuerto.
Llego el transporte que conseguimos para ir al aeropuerto y salimos del hostel despidiéndonos de Sydney. Una hermosa ciudad, que tiene un nivel de vida muy alto. Nos encantaron los lugares, pero no es nuestra onda. Somos más parecidos a los neozelandeses y no a los australianos.
En el aeropuerto, larga cola para despachar las valijas, y después esperar el vuelo. 

DÍA 2 – Reserva zoológica y acuario


Averiguamos bien como comprar 2 paseos que queríamos hacer, ir a una reserva de koalas y kanguros, y también visitar el acuario de Sydney. Si comprábamos las entradas por internet eran más baratas, así que fue lo que hicimos. Salimos rumbo a la estación de tren Tawn Hall que quedaba a 2 cuadras. El tren espectacular, 2 pisos sumamente moderno y rápido. Demoramos como 40 minutos en llegar a una terminal que se llama Black Town. De ahí debíamos tomarnos un bus interno para llegar a la reserva. La reserva está muy buena y muy bien mantenida. Los animales andan casi todos sueltos y te pasan por al lado. Los koalas están en una especie de establo de caballos, donde están los bamboo y ahí se cuelgan. Nos sacamos foto con uno que trajeron para que posara con nosotros. Los kanguros andan sueltos los chicos y los más grandes están en un lugar más apartado. Estuvo muy buena esa visita ya que podes tener más contacto con los animales comparado con un zoológico normal.





Volvimos al hostel a almorzar y de tarde teníamos la entrada para el acuario. Al principio parecía no muy prometedor, peceras con pescaditos chicos, estrellas de mar, alguna tortuguita. Pero a medida que íbamos avanzando se ponía cada vez mejor la cosa. Empezaron a aparecer peceras gigantes, con peces cada vez más coloridos y grandes. En cada lugar sacábamos mil fotos, porque todo nos gustaba, y siempre aparecía uno nuevo con más color que el anterior. 




La frutilla de la torta era una especia de túneles que hay donde uno va caminando y te pasan por arriba todas las especies que te imagines. Los tiburones están encima tuyo, le podes ver los dientes bien de cerca, es algo increíble. Era como estar en una jaula de esas que ves en discovery, pero sin estar mojados y sacando miles de fotos a todo lo que se movía. A todos nos encanto ese lugar, y fue una de las mejores cosas que hemos hecho. En las fotos van a poder apreciar lo que les estoy contando.





Luego salimos a caminar ya cayendo la noche, por un puente peatonal que hay sobre la bahía. Caminamos y llegamos a una zona de bolichitos donde pretendimos tomar una cerveza. El lugar era espectacular y con tremenda vista, obvio que el precio de la cerveza no era para nosotros, así que nos quedamos con las ganas de una cerveza. Volvimos al hostel a cenar algo y a dormir.

DÍA 1 - Opera House

Llegamos al aeropuerto y fuimos a averiguar cual era la mejor manera de ir hasta el hostel. Como solo éramos 3 no podíamos  conseguir un precio razonable por un taxi. Decidimos irnos en tren que habíamos averiguado y nos dejaba a 3 cuadras del hostel. El tren tremendo, vagones de 2 pisos y muy modernos. Llegamos en 10 minutos y salimos perfecto en la esquina que queríamos. Imposible perderte, te va indicando todo y con un mapita en mano tas hecho. Caminamos las 3 cuadras hacia el hostel y al llegar la peor noticia para esa hora y ese cansancio, ascensor roto!! A subir 2 pisos por escalera hasta la recepción y después 2 pisos más hasta la habitación. Por lo demás, está muy bueno el hostel, tiene lindas camas, lindos baños y duchas, y una recepción con unos sofás tremendos y hay wifi gratis.
Dejamos todo y así nomás, casi sin dormir esa noche, nos preparamos un mate y nos fuimos a caminar los 3. Arrancamos hacía el lugar que nos habíamos bajado, pq vimos que había un parque lindo. Tremendamente ordenado y limpio el parque, aunque en las calles se veía un poco de basura. Después pasamos por una catedral que era impresionante, St.Mary se llamaba, y nos metimos a ver como era. Era como una construcción bien británica, alta y sumamente detallada. Adentro los vidrios y las esculturas eran maravillosas. Había un órgano de esos de iglesia gigante, y en una empezamos a sentir que sonaba, había un tipo que lo estaba tocando. Nose como hacía para tocar con tantos botones, pero salía un sonido espectacular.
Seguimos caminando y la intención era llegar al Opera House, enfilamos para la calle que nos dejaba ahí.  Mucho calor y sin dormir, se estaba haciendo brava la llegada. Pero queríamos verlo a toda costa. Por fin llegamos y esa última cuadra se hizo linda, ir bajando e ir viendo a lo lejos el puente y el Opera House fue tremendo. Lleno de gente por todos lados, mucho Chino como de costumbre. Costaba creer que estábamos ahí. El lugar es espectacular, la vista del puente, el agua clara, los bares con sus mesitas acomodadas para tomar algo con esa vista, el Opera inmenso y sus escaleras, la vista de los edificios gigantes a lo lejos, un lugar muy emblemático que estábamos conociendo. Se disfruto mucho esa mañana a pesar de la falta de sueño.





Seguimos caminando emprendiendo retirada hacia el hostel, era mediodía y picaba el hambre y el sueño. De camino un supermercado enorme donde entramos y compramos lasagna hecha, a calentarla, comer, y a dormir una siesta, era necesaria.
De tarde iban a ir llegando los demás gurises, así que de noche la idea era volver al Opera todos juntos, para verlo de noche. Fuimos por otro camino para conocer otras cosas.  Las calles llenas de gente, bastante diversidad de gente, aunque no tanto como en Auckland. El Opera House de noche y el puente iluminado nos seguía sorprendiendo. No había tanto movimiento porque acá todo termina temprano, pero el lugar era increíble. Volvimos al hostel  luego de pasear un rato más, para arrancar mañana temprano otros paseos.
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