Después de apreciar un rato ese magnífico techo, salimos por una puerta intentando seguir rumbo a la Basílica de San Pedro. Nos dijeron que las excursiones íban por un lado y nosotros por otro, y ahí fue cuando le erramos, porque al final si hubiéramos seguido a un grupo hubiéramos podido entrar a la Basílica. Nosotros agarramos para el lado de los museos nuevamente y después de seguir recorriendo un rato estábamos en la entrada a los museos. Preguntamos y nos dijeron que para ir a la Basílica había que ir por afuera. Dimos toda la vuelta y llegamos a la Plaza San Pedro. Estaba lleno de gente por todos lados y para entrar había colas eternas. Pensamos que al tener la entrada de los museos y al habernos dicho que fuéramos por ese lado íbamos a poder entrar fácil, pero no, ya la habíamos cagado. Una guía nos dijo que ahora ya habíamos marchado, porque tendríamos que haber entrado por adentro del museo al cual ya no podíamos volver a entrar, así que nos quedamos sin ir a la Basílica. Igualmente estuvimos recorriendo la plaza apreciando los edificios y la gente que llenaba todos los rincones. Quisimos hacer la viveza criolla de entrar por donde estaba saliendo la gente y nos arrimamos a la puerta, pero al llegar vimos que había mucha seguridad así que no pudimos.
Luego de todo eso salimos caminando por la Via della Conciliazione que conecta la plaza con el Castel Sant Angelo. Paramos en un restaurante a comer algo y después recorrimos el parque que rodea a todo el Castillo.
Después de todo ese recorrido salimos en busca del metro para volver al hostel, y armamos una cena en la habitación para festejar el cumple de Ceci. Comimos algo rico y brindamos por este hermoso viaje que ya va llegando a su fin.
