Hoy nos vamos a Singapur así que arrancamos la jornada
temprano dejando la habitación, la verdad un poco placentero la idea de irse de
ahí ya que el hospedaje no ayudo para nada a que pasaramos 10 puntos pero por
otro lado es dejar la playa y el relax…pero hay que seguir. Después de salir
del hostel nos fuimos a donde se esperaba el ferry para volver a Bali y de ahí
al aeropuerto para volar a Singapur. Esperando aprovechamos a tomar un heladito
en Gili Gelato, riquísimos y ayuda a aguantar la espera. Como siempre, fuimos
los primeros en llegar y los últimos en subir al ferry, lo que comprueba que es
mentira que el que ríe último ríe mejor…porque el ferry que perdimos tenía aire
acondicionado y era más grande. Peleamos con el indonesio que te “ayudaba” a
subir las valijas porque solo agarraba las valijas de las rubias europeas así
que se torno una guerra Europa-Sudamerica que obviamente perdimos por goleada.
Una vez dentro prontos para salir, por lo menos no hace tanto calor como a la
venida a Gili. Llegados a Bali efectivamente estaba el transporte contratado
para llevarnos al aeropuerto, cero drama, llegamos, almorzamos/merendamos y
volar a Singapur!
El vuelo
espectacular pero dada la hora de llegada nos dijeron que metro no había más a
esa hora (lo cual al otro día comprobamos que era mentira), nos tomamos taxi.
Los tacheros nos putearon por las valijas pero una vez dentro partimos hacía el
hostel. Parecía que era un hostel fantasma y que la calle no existía porque
ningún taxi sabía donde quedaba y nos miraban con cara de “y eso es acá??” pero
después de tantas vueltas y perdidas…llegamos!! El hostel la verdad un lujo,
habitaciones chicas es el único reclamo (si es que es necesario hacer), a
dormir que empieza una maratón contra el tiempo.
"No viajamos para escapar de la vida. Viajamos para que la vida no se nos escape"
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18 abr 2015
DIA 7 – PLAYA
Hacerla caminando también tuvo su encanto, es un mundo totalmente diferente de un lado y otro de la isla. De un lado es todo joda, gente por todos lados y demasiado desorden (el lado donde estamos nosotros) y el otro es calma, más bien familiar…pero no todo es lindo, la playa es mejor donde estamos nosotros. Caminando llegamos a una playa donde había un parador y había música en vivo que estaba buena y la vista espectacular acompañando todo el ambiente calmo que había. Seguimos y llegamos a dar la vuelta completa, muertos de calor, a aprontar la valija que mañana nos vamos a Singapur. Última cena, una pizza muy rica para nada picante lo cual es un placer comer sin miedo.
DÍA 6 – Snorkel
Partimos hacia el primer lugar y al llegar, al agua. Pudimos ver montones de peces de colores nadando entre nosotros. Los seguíamos para sacarnos fotos, dejando que nos llevara la corriente. Era el primer punto de sumergida y ya era así, imagínense el resto. Nos subimos y partimos al segundo punto. Ya había algunos compañeros que se sentían mareados por el movimiento del agua. Yo hasta ese momento venía bien. Volvimos al punto de partida y dejamos a 3 que se sentían muy mal.
Seguimos al segundo punto donde supuestamente íbamos a ver tortugas. Al llegar yo me sentía bastante mal, al estar quieto el barco se siente el movimiento del agua hacia arriba y abajo y se te revuelve todo. No vimos muchos peces, era mas profundo, pero si vimos una tortuga nadando por el fondo.
De acá nos íbamos a la última de las 3 islas a almorzar. Yo no comí nada, había largado todo lo que tenía, así que me quede tirado intentando mejorarme. Ceci no estaba tan mal pero tampoco comió. Así que tuvimos una hora tirados a la orilla de la isla tomando aire, recuperándonos, y observando hermosa vista.
Fuimos al tercer punto, donde era una barrera de coral, estaba muy buena. Muchos más peces que en los anteriores, gente buceando debajo nuestro, corales llenos de peces, de todos los colores y tamaños. Yo no me sentía muy bien, pero igual aproveche unos minutos para ver ese espectáculo increíble.
Nos fuimos de regreso y yo estaba cada vez peor. Al llegar, otra vez largue todo, y ya un poco mejor, me fui a dormir una tremenda siesta.
DÍA 5 – Playa
Algunas fotitos de la isla
DÍA 4 – Llegada a Gili
Nos pasaron a buscar por el hostel y nos llevaron al puerto
de donde salía el ferry a Gili. Tuvimos 1 hora de viaje con bastante calor para
llegar al puerto. El ferry, también un caos, gente por todos lados y nada muy
organizado, ya nos estamos acostumbrando. Al llegar una isla hermosa con agua
cristalina nos recibió. Nuestro hostel quedaba cerquita de donde bajamos, así
que enseguida llegamos y dejamos todo para irnos al agua, ya que estábamos
muertos de calor. Agua tibia y transparente, con peces por todos lados, muy
lindo la verdad.
En la habitación éramos 5 nosotros y una alemana y una
austríaca. En principio parecía todo bien. Con el correr de los días la cosa se
complico, se fue la alemana y vino un alemán. Ahora teníamos a 2 desconocidos
que eran bastante bien de día, pero de noche no dejaban dormir, llegaban a
cualquier hora, hacían ruidos, dejaban todo tirado. Es lo que tiene esto de las
habitaciones compartidas.
Contando
un poco como es la isla, no tiene muchas edificaciones y todo está hecho para
los que vienen a hacer turismo. Lugares para comer, para alquilar barcos, para
hacer snorkel, todo sobre la única calle sobre la costa. Después tiene
callecitas para el interior que hay casas, sumamente precarias. La isla es
redonda y por la calle de la costa se puede dar toda la vuelta a la isla. Todo
es muy barato y todo se regatea, se come por poca plata en bares pegados a la
orilla del agua.DÍA 3 – Paseo por Bali
Nos pasaron a buscar temprano y partimos en las 3
camionetas. Primero fuimos a ver una danza típica del lugar, donde la historia
cuenta que se enfrentan el bien y el mal. A través de diferentes escenas se
representa la lucha entre ambos, y es algo muy tomado en cuenta por la religión
de acá, que es el hinduismo.
El conductor nuestro arranco bien, se reía y todo,
pero después se fue complicando la cosa. Tuvo una discusión con el conductor
del otro auto, que era el jefe y cambió su actitud. Además, también ayudo que
Juan le comento así como por decir algo que no le había gustado tanto la danza.
A partir de ahí, la relación cambio.
Después seguimos hacia el norte, con la intención de conocer
las terrazas de arroz, un templo budista, otro templo que está lleno de monos,
y un volcán. Por estos lados la corrupción es tremenda y está como aceptada por
todos. Cada tanto había policías parando a cualquier auto y pidiéndole una
especia de peaje para que lo dejaran seguir. Para ellos, es algo sumamente
normal y totalmente aceptado. Fuimos a
un bar a almorzar, que estaba muy buena la vista, era bien enfrente al volcán.
Era un espeto corrido así que después de negociar el precio, nos sentamos a
comer. Bastante picante todo, pero muy rico.
Al salir solo dejabas unas monedas a voluntad, así que por ahora fue lo mejor y lo que menos plata nos salió. Seguimos manejando hacia el sur con destino al hostel, y luego de unas horas, nos dicen de la otra camioneta que habían arreglado con el chofer para pasar por una playa que estaba buena y ver el atardecer, antes de ir al hostel. A nuestro chofer no le gusto nada, pero nos llevo igual. Al llegar nos metieron en un bar que tenía salida a la playa como para que nos quedáramos a tomar algo ahí. Obvio que seguimos de largo y bajamos a la playa sin comprar nada, no era lo que habíamos arreglado. Nos siguieron todos los empleados del lugar, pero no le dimos bola. Caminamos por la playa ya de noche y luego sí nos llevaron para el hostel. La verdad que fue un día largo y bastante intenso, conocimos gran parte de la isla, y también conocimos un poco de toda la cultura balinesa con todo lo que nos pasó. En resumen, un país que tiene muchas cosas hermosas y que vive de la coima y la joda. No nos arrepentimos porque fue una experiencia que solo se puede conocer si se vive de esa manera. Mañana nos vamos a Gili Trawangan, una isla que promete lindas playas.
14 abr 2015
DÍA 2 – Caminata y playa de Kuta
Nos levantamos a desayunar ya con un calor tremendo. Si no
estás en la piscina o bañándote, se hace sentir el calor. Salimos todos a
caminar por la calle más principal de por ahí cerca. Era una especie de Chuy,
pero con gente ofreciéndote cosas cada 2 metros. Te ofrecen de todo, taxi,
agua, cerveza, comida, souvenirs, tours por la isla, etc. Llega a ser bastante
incómodo por momentos, pero bueno, es su trabajo y uno al final se acostumbra.
Además hay que entender que para ellos
nosotros somos ricos. El nivel de vida acá es muy bajo y nos ven como cajeros
automáticos andando. Para que se hagan una idea, 13.000 rupias es 1 dólar. En cada lugar ofrendas en el piso que las
tenés que ir esquivando. Es un panorama bastante pintoresco y raro a la vez.
De tarde fuimos a la playa de Kuta, una playa linda ya que
el agua es transparente, pero la arena no es muy linda. Ni bien pisamos la
arena otra vez avalancha de vendedores. Después de pensarlo un rato, alquilamos
con Juan y Koala, 3 tablas de surf. Nunca había hecho surf, así que tener la
primera chance en Balí no estaba nada mal. No es tan fácil como uno se piensa,
hay que remar bastante con los brazos para poder agarrar una ola. Luego de
varios intentos fallidos logre pararme en algunas olas chicas, así que misión
cumplida, hice surf en Bali.
Nos
volvimos al hostel, y en el camino conseguimos un paseo para hacer al otro día,
donde íriamos a recorrer toda la isla de Bali. Es bastante grande, así que nos
esperaban muchos kilómetros en un día. Ibamos a ir en 3 camionetas, ya que
éramos 17 personas.
5 abr 2015
DÍA 1 – Contraste absoluto
Llegamos a Indonesia a las 21hs hora local. En aduanas se ve
que me vieron cara de traficante, al pasar mi mochila por el scanner enseguida
agarro el Handy y llamo a un tipo. Agarre mi mochila y tenía a un tipo
pidiéndome en un inglés muy parecido al que puedo hablar yo, que quería revisar
mis cosas. Accedí sin ningún drama, aunque es medio embole que te saquen y
desordenen todo. Abri todo y lo que buscaba era la yerba obviamente, además del
mate, el termo y el sun, donde le tuve que explicar que era eso. Siempre que le
decía Uruguay y Luis Suarez ya saben de donde venís, así que la piloteamos con
eso, y después de olfatear la yerba y ver que no era otra cosa, me dejo pasar
sin problema.
Salimos de todo eso y al pasar una puerta un calor tremendo
nos dio la bienvenida. Era todo cerrado pero abierto, así que no había aire
acondicionado. Y ya de arranque empezamos a vivir en carne propia el acoso de
los indonesios para llevarte en taxi. Preguntamos a un policía y nos dijo que
con ellos no hagamos nada, así que nos fuimos en 5 taxis locales ya que éramos
17 personas. Ya al salir del aeropuerto en la primera cuadra vimos que había
quedado atrás el orden y la limpieza de los países de donde veníamos. Todo era
un caos, gente por todos lados, los autos y motos no tienen orden, van por
donde quieren tocando su bocina y se largan nomás. Gente revolviendo la basura
, casas de familia que adelante tienen una especie de templos y todo abierto
hacia la calle. Oscuridad en casi todos lados, y el taxi se metía en callecitas
donde solo cabía un auto, e íbamos con mil motos alrededor. Estábamos en el 5º
mundo como le denominamos después. Al llegar al hostel, ya perdimos una con los
indonesios, el vuelto nunca vino así que se quedo con 5000 rupias de más el
tipo, era la bienvenida.
Frente al hostel había un 24hs así que compramos unas
cervezas y unas papitas, y al costado de la piscina ese fue nuestra cena.
Todavía no nos animamos a probar comida local. A dormir ya que estábamos
cansados y queríamos aprovechar el día siguiente. La habitación era doble y con
aire acondicionado, así que fue un alivio entrar y pasar de 35 grados a 17,en
un segundo.
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