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14 may 2015

DIA 6 – PLAYA LAS CABAÑAS


Hoy nuevamente marchamos a las cabañas, íbamos a hacer otro tour, pero precisábamos estar otro día tirados al sol y más pensando que se nos viene un destino que vamos a andar al palo como es Japón. Nos volvimos a tomar un tuc tuc hasta la playa, y nos pasamos en la reposera todo el día, comiendo y tomando cosas frescas. La verdad es que no hicimos mucho más que eso, así que no hay nada para contar, solo que disfrutamos nuevamente de una hermosa playa y se paso muy bien. De noche compramos unas pizzas y las llevamos a la terraza del hostel, para festejar 1 mes de viaje. Entre pizza y cerveza se nos hizo la hora de ir a aprontar las mochilas para partir al otro día bien temprano. Teníamos un largo camino para llegar a Japón.

 

DIA 5 – TOUR C


Como el día del tour A fuimos al lugar donde lo habíamos contratado, está vez hay 2 variantes: conseguimos una conservadora a la cual le pusimos hielo y compramos bebidas y la otra el clima…hoy está nublado y llueve, pero dicen que sale igual. Llegamos a la playa donde salía el bote no está tan tranquila como el otro día. Hay más “olas” y estaba más crecida pero los señores decían que salía y que estaba todo bien. Bueno, todos arriba empieza el tour. Ya de arranque las olas eran más grandes y el bote se movía bastante más pero cuando mirábamos a los que manejaban y se veían distendidos y riéndose sentimos que de verdad todo está bien. Primer parada, Helicopter Island, se llama así por la forma supuestamente de helicóptero nosotros en verdad de lejos vemos más bien la cabeza de Homero Simpson. En fin, no todos bajamos acá porque estaba bastante complicada la corriente y había muchas piedras. Los que bajaron (entre ellos Camilo) intentaron hacer snorkel pero entre la corriente y la cantidad de gente dieron vuelta así seguimos viaje a la 2da parada. Una vez allí la corriente era peor, más olas y muchas más piedras. De donde te dejaba el bote había que nadar hasta la “entrada”  de la playita que se veía de lejos. No me iba a tirar pero después me iba a arrepentir porque seguramente no era tan complicado como lo estaba viendo…error…fue complicado! Jajaj  el problema era la corriente y a medida que te acercabas como habían muchas piedras se formaban olas, entre mi poca habilidad para nadar y el chaleco salvavidas que te hace más fuerza y no te podes mover libremente fue un desgaste grande, pero estuvo bueno, me sentía el naufrago. Llegamos, descansamos un poco nos sacamos las fotos pertinentes y vuelta atrás. La vuelta creí que iba a ser peor porque era contra la corriente pero mágicamente se calmó bastante y fue mucho más fácil. Allá seguimos viaje, ahora si se pusieron picadas las olas y el bote es una especie de montaña rusa de agua, todo divertido pero el chaleco no me lo saqué ni por las dudas jaja. Nos llevaron hasta una parte donde estaba re tranquila el agua y era el lugar de hacer snorkel, como el otro día ese era el momento del almuerzo. Nos tiramos, ahora me siento una gran nadadora y no pienso si me tiro o no. Los peces divinos de todos los tamaños y colores, los corales igual, hay de todo! Esta vez no vimos tortugas pero en otras bajadas se veían por allá abajo y otras nadando. Un hermoso espectáculo parecido pero no igual. Subimos a almorzar, la comida igual de rica que el otro día pero hoy además hicieron cerdo, unos genios! Lo que se le paso fue la manzana cortada y decorada en forma de pato pero se le perdona por el movimiento que hubo. Rumbo a la 3er parada, acá no hubo agua, es como una iglesia o algo del estilo en medio de la nada. Había como un muellecito que bajabas y caminabas un poco te encontrabas como con una iglesia o algo del estilo totalmente abandonado pero lindo, una construcción medianamente nueva pero venida abajo. Además subías por las piedras y se veía  el agua bien celeste con las piedras alrededor divino. De ahí nos fuimos a la última parada, Secret Beach, acá si se complico nos dejó bastante lejos, hay mucha más corriente y para pasar a ese lugar había que nadar hasta las rocas y ahí pasar por entre un agujero con cuidado que la corriente no te pegue contra las piedras, esta demás aclarar que yo no lo hice jajaj. Sólo bajaron 4 y entre ellos obviamente Camilo. Las fotos que trajo estaban divinas! Me quede con pena pero realmente si me tiraba me iban a buscar a Tailandia. Bueno, después de todo el día termino el tour c, estuvimos pensando todo el día si hacíamos otro más al día siguiente pero terminamos agotados por lo cual la decisión fue de pasar el día en la playa Las Cabañas a descansar y prepararse para los días que se vienen que prometen ser agotadores.

7 may 2015

DIA 4 – PLAYA NAC PAN


A las 9 nos pasó a buscar la camioneta que contratamos para ir a la playa, de viaje eran más o menos 45 minutos. El camino era bien rústico, calle de tierra y campo para los 2 lados. Pasábamos cada tanto por parte de carretera con asfalto pero la mayor parte del camino era de tierra. Ver las casitas y los niños jugando al costado de la ruta era algo lindo de ver, no se porque, pero es algo que nos gustó. La carita que tienen esos niños es bien inocente, cero maldad…no se son diferentes. Bueno, llegamos a la playa y era igual de linda que Las Cabañas pero mucho más grande, más arena, más tranquila porque no había casi gente y el agua bastante más picada. Después de encontrar el lugar ideal, mitad sombra mitad sol y todas las cosas acomodadas, al agua!



 A jugar con las olas. Como todo hasta ahora, hermoso! Paradisiaco! Luego de eso, tirarse un ratito a reposar con un jugo de ananá recién hechito, que más se puede pedir??




Llego el momento de almorzar y tuvimos que salir a buscar un parador, había uno cerca de donde estábamos pero seguramente demoraran muchísimo porque había mucha gente sentada. Empezamos a caminar por la playa y se veía lejos que habían muchas banderas, pensamos ahí seguro es un parador. Seguimos caminando y cuando estábamos llegando empezamos a reconocer algunas banderas de países y empezó la clásica “estará la de Uruguay? Sisi tiene que estar! Ahí está la de Argentina”, allá la última…la de Uruguay! Es increíble la sensación de felicidad que te viene después de ver algo tuyo, algo que reconoces…algo que hace tiempo no ves y cuando lo tenes todos los días no prestas atención. Esa misma sensación nos da cuando sentimos a alguien hablar español y se agranda cuando el español es  más bien latino, uno empieza a apreciar mucho más sus cosas desde lo más grande hasta lo básico como el hablar con otro en tu idioma. En fin…todo eso genero ver la bandera jaja.




Comimos en ese parador en la playa, riquísima la comida…la única crítica (pero no es puntual de este lugar sino de todos los de por acá) es que la bebida no estaba fría, pero bueno pasa y estaba rica igual. Una vez terminado el almuerzo volvimos a donde estaban todos. Otra vez a acostarnos para hacer bien la digestión jaja. Una siestita reparadora y vuelta al agua por última vez porque ya nos estábamos por ir al hostel. Para matar el embole viendo que las palmeras tenían unas ranuras para subirse a sacar cocos, intenté subirme a una. Llegue a una altura considerable y me dio miedo caerme de cabeza.



Para culminar ese día tan agotador nos fuimos con Juan, Noe, Vale, Tepha y Javier a hacernos masajes. Impresionante las manos que tenían esas señoras, totalmente sedados salimos todos de ahí directo a comer en el restaurante de la playa prontos para después de eso irnos a dormir que al otro día teníamos contratado el tour c.

DIA 3 – TOUR A


Nos levantamos temprano para desayunar y salir con tiempo hacia el lugar donde habíamos comprado el tour. Una vez allí nos hicieron caminar por el costado por una especie de callecita donde cortabas camino para ir a la playa para tomarse el bote, cuando vimos que había que meterse al agua enseguida pensé “divino arrancar la mañana adentro del agua” pero por suerte estaba más tibia que el día anterior y tranquila. Subimos todos, que eramos nosotros 13, Tepha y Javi, 4 gurises más de otro grupo y 3 desconocidos que resultaron ser 2 españoles y una señora neozelandesa. Rumbo a la primer parada, una playa hermosa más solitaria…ahí la idea era hacer snorkel el que quería, tomar sol o simplemente meterse al agua a disfrutar de ese paraíso. Pasado el tiempo destinado a esa parada seguimos rumbo al segundo destino.
 
 
Ahí si, más divertido…Small Lagoon! Habían 2 opciones, o snorkel o kayak. Nosotros alquilamos un kayak…la verdad muy bueno!! Divertido porque estábamos varios haciendo el recorrido y se improvisaban carreras cortas y te divertía ver como les costaba a algunos subir al kayak después de un chapuzón en medio del mar. Claramente Camilo se tiro, yo no…no quería ser una más del papelón de no poder subir. El agua era increíblemente cristalina, era como estar en una piscina, se veía el fondo clarito y se podían ver los peces pasar por ahí. Vuelta a subir al bote…ahora a la Big Lagoon, ahí la única opción era snorkel o quedarse arriba, lo que tenían pensado era bajar en la playa para comer pero habían otros botes en la orilla por lo cual el almuerzo iba a ser arriba. Mientras terminaban de aprontar la comida nos tiramos al agua a hacer snorkel. Se veían unos peces divinos! Los corales por allá abajo y el agua fresca ideal para el día de calor que era. Muy lindo!! Es increíble la vida submarina, los colores, las formas…no se…divino!

 
 
Estuvimos un rato disfrutando de ese espectáculo y subimos a comer. Había pescado, pollo, arroz, calamar…todo hecho arriba del bote por los mismos que nos llevaban a hacer el tour, a eso hay que sumarle la fruta de postre, todo decorado y preparado con mucha dedicación. Unos genios los tipos esos! Todo estaba exquisito. Panza llena y seguir viaje. Última parada, Secret Lagoon. Para mi hay un antes y un después de ese lugar, nos dejaban lejos y había que tirarse del bote, nadar hasta una barrera de coral que podías pasar caminando y ahí entrar a una cueva y entre las piedras una laguna “secret lagoon”, hermosa! Yendo para el otro lado había una playita donde había un bote que decía “El Nido” muy linda también. En principio al ver la dificultad y mi poca fé con el agua no iba a ir, Camilo bajo enseguida…no se quería perder semejante lugar jeje. Nos quedamos con Gaby y Vale pero ella ya estaba decidida a no bajar, con Gaby estuvimos dándonos manija entre nosotras para ir…hasta que apareció Koala y con un gran trabajo de motivación ahí salimos las 2 rumbo a ese lugar. Sinceramente me hubiese arrepentido muchísimo no haber ido. Un miedo superado! A todo esto…lo hice con chaleco salvavidas jajaj. Vuelta a bordo, termino el tour. Después de ese día pasados por agua y sol, ducha, cena temprano, arreglar para ir a la otra playa todo el día y no daba para hacer ni una vuelta más. Se disfrutó mucho lo que hizo que esperáramos el tour c con mucha expectativa.

DIA 2 – PLAYA LAS CABAÑAS


Comenzamos este día con un sol divino, una día espectacular para ir a la playa. Tomamos unos tuc tuc y partimos a la playa Las Cabañas u Orange Beach como también le dicen. Unos 15 minutos de viaje en una moto con un agregado de chapa con asiento (eso es un tuc tuc), en las subidas parecía que se iba quedando pero no, llegamos.
 
 
Al bajarnos había que caminar por un sendero de tierra rodeados de árboles y arbustos hasta la playa. Llegar y ver esa playa fue quedarse sin palabras, realmente un paraíso. El color del agua es hermoso con contrastes por las piedras y la diferencia de profundidad a la distancia, además bien calma, la arena blanca con unas palmeras y parador, reposeras con mesas que te podías poner al sol o a la sombra, hacías el pedido en el parador y te lo llevaban para ahí, unos reyes, justo lo que estábamos necesitando a esta altura del viaje, descansar y estar tirados sin nada que hacer ni pensar.


 

 
Todo el día en la playa, nos quedamos hasta el atardecer, que fue creo el mejor que vimos desde que empezamos el viaje. Ver el sol ponerse entre los cerros y el brillo del agua dio mucha tranquilidad. Al volver al hostel había que ir al centro a contratar los tour para hacer y ya que estábamos comprar las cosas para el cumple sorpresa de Vale que era al otro día. Una vez conseguido todo, salir a cenar. Un restaurante con música en vivo en la playa con velas en las mesas, seguía sumando paz.
 
 
En un momento la gente de la mesa de atrás empezaron a hablar con nosotros y resultó ser que era polacos y les colgó la idea del viaje, estaban un tanto colocados porque se habían tomado una botella de gin y eran no más de 7 personas. Nos preguntaron si nos gustaba el gin y como dijimos que si allá fue a averiguar si tenían, ahí dijimos todos “tenemos que pedir la cuenta e irnos no sea cosa que nos carguen una botella!!” lo cual fuimos muy mal pensados porque volvió con una botella de tequila y vasos para todos. Ahí empezó la locura con los polacos, 3 tequilas y terminamos haciendo trencito en la playa el cual lo encabezaba una señora adulta mayor y terminaba con 2 niñas…muy fuerte!! Todo eso nos ayudo a aguantar a las 12 para el cumple de Vale. Llegamos al hostel corriendo y pensando que podíamos hacer para que no se diera cuenta y aprontar todo lo preparado (muffins que decían FELIZ CUMPLE, globos y alguna cosa más), todo salió bárbaro. De ahí salir a bailar con los globos para seguir festejando, lo cual no fue buena idea porque al entrar la gente se descontrolo y empezaron a pichar todos los globos como locos, de los 24 se salvó 1. Huimos a otro baile (al lado), donde sin saber había un escudo que decía “CONSULADO DE URUGUAY”, increíble, se lo habían regalado a uno de los dueños del baile (como lo obtuvo el que lo regalo, nadie lo sabe). En el baile no había nadie pero en las mesas afuera si, pedimos si nos ponía el pendrive y al ritmo de “El Gucci” empezó la noche. La verdad muy divertido, eramos solo nosotros y 2 “oriundos” que se coparon y bailaban con nosotros. La gente muy buena onda, el dj bailando con nosotros y cada tanto se acordaba que tenía que poner él la música volvía a su lugar. Termino la noche (2am, se sale muy temprano) y a dormir que al otro día ya teníamos reservado el tour A.

DIA 1- PUERTO PRINCESA


Después de un viaje bastante agotador de toda la noche y una escala en Manila de 3hs llegamos a Puerto Princesa. El aeropuerto era una terminal de 3 cruces a la cual llegan aviones, no existe control de equipaje ni nada por el estilo, te bajas del avión en la propia pista cruzas una puerta cruzas un hall y ahí está la cinta transportadora de valijas (lo más moderna para lo que es el aeropuerto) y cruzas la puerta…vereda. Ta se termino el aeropuerto. Luego de sacar plata (es conveniente hacerlo en Manila ya que hay un solo cajero en el aeropuerto) fuimos a buscar el taxi o algo del estilo para ir al hostel. Ya que estábamos tramitamos también la ida a El Nido, ida al hostel + ida y vuelta a El Nido = usd 20 una ganga. Esperando que la camioneta llegara vimos que los autos volvían a manejar por la derecha! Bienvenidos al tránsito normal! Llega la camioneta, momento de cargar las valijas, es una situación de stress en todas partes a las que hemos ido, somos muchos y todos con valijas o mochilas grandes. Las que no entraban las coloco en el techo (sin vaca) y a la pregunta “como las va a sujetar?” un tipo se sienta encima y dijo “Go!”. En fin, en el camino eran todas calles de tierra y angostas, todos mirábamos para afuera pensando y diciendo “por acá no camino ni media cuadra”. Para rematar el pensamiento se siente un fuerte golpe en el techo, se baja el conductor, mira y ahí es cuando se entera que su compañero iba arriba del techo con más valijas, “Jajaj my friend is in the roof” seguimos viaje al hostel. Al llegar, era como un oasis en el desierto! No pegaba ni ahí con los alrededores, era bien prolijo, pintadito y con baldosas en la entrada. Esa noche era la única que pasaríamos en Puerto Princesa porque el propósito de estar ahí era hacer el paseo del Río Subterráneo y dormir después de tanto viaje. Dormimos todos los 12 juntos en una habitación, una especie de gran hermano por una noche en Filipinas. Una experiencia divertida pero un tanto de tensión por momentos. Desayunamos a las 6 am y las 6:30 nos pasaron a buscar para ir al Río. La guía una genia, nos fue explicando todo de Filipinas y cosas del Río Subterráneo. Hicimos una parada antes para sacar alguna foto y comprar alguna cosa antes de llegar. Una vez ahí la guía se encargó de sacar número para ir hasta la entrada de la cueva, nos tocó el turno y en 2 botes salimos. La vista es espectacular, el color del agua, las piedras de la cueva, el verde de los árboles, todo es muy lindo. Nos bajamos y ahí a caminar un poquito para llegar a la entrada. Los botes eran de a 10 y nosotros al ser 12 habían 2 que tenían ir con desconocidos, allá fuimos con un bote lleno de chinos, japoneses o coreanos…estuvo bueno no entendíamos nada y ellos a nosotros tampoco lo cual lo hizo bastante más divertido. Al principio medios quemados porque nos preguntaron donde nos queríamos sentar y nos pusimos al frente hasta que vinieron 2 chinas o no se que y nos sacaron, no entendíamos nada el porque hasta que al entrar vimos que la persona que manejaba el bote iba indicando a donde iluminar en inglés y las personas de adelante eran las encargadas de eso, el tema es que nadie nos pregunto si sabíamos inglés y nos sacaron igual para el fondo. Igualmente estuvo bueno. Adentro de la cueva el agua obviamente está helada, se sentía el ruido de los murciélagos por todos lados y las piedras y el óxido crearon unas imágenes que es lo que vas viendo a medida que avanzas. Recomendable para nosotros el paseo por el Río Subterráneo.

 
 
Al terminar todo nos fuimos a almorzar, un buffet riquísimo. Había de todo y de sabor estaba delicioso. Regresando a Puerto Princesa hicimos una parada en un lugar donde te tirabas de tirolesa, ahí comprobé que tengo fobia a las alturas. Subimos nosotros 2 con Clau y Nani pasando por unas cuevas geniales que era el recorrido hasta la cima para tirarse. Todo muy lindo hasta llegar arriba, se tiro Clau primera, luego vino Nani y cuando llegue yo empecé a sentirme mal y entré en pánico…conclusión me baje y se tiró Camilo. Ahí volví a hacer el camino para bajar (que fue bastante más complicado que la subida), las piernas me temblaban todavía, lo intenté…se ve que el tema de la altura es algo a tratar con psicólogo jajaja. Después de todo, vovler a Puerto Princesa para ir a El Nido. Un viaje cansador, 6hs en una camioneta no hecha para un viaje tan largo.
 
 
El camino empezó bien hasta que se hizo de noche y veías como la gente se tiraba a cruzar sin una luz ni nada, el chofer tenía una vista increíble porque verdaderamente no se veía nada. Jugamos a pila de cosas para hacer el viaje más divertido, cantamos y hablamos de cualquier cosa pero llego un momento que el cansancio y la incomodidad empezó a hacer cambiar el humor y el silencio se hizo general. Llegamos a El Nido ya tarde, el hostel ya de arranque buenísimo, la gente de ahí también. Una vez estiradas las piernas comenzó la odisea de buscar algo para comer a las 12 de la noche, encontramos unas pizzas riquísimas y enormes. Panza llena, bañados…a dormir!
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