4 may 2015

DÍA 2 – China Town y Parque Merlion


Nos fuimos los 2 solos al Barrio Chino, nos tomamos un metro y fuimos. Nos encanto viajar en metro en este país, es todo muy sencillo. Llegas a la estación, vas a la maquina pones de donde a donde queres ir, te dice el precio, pones billetes o monedas, te da el boleto o te carga el que ya tenés, te da el cambio y listo, a viajar. Además está todo super señalizado, muy limpio y además pasan cada 3 minutos, la perfección. Llegamos a la estación del Barrio Chino y salimos a la superficie y no teníamos ni idea en que calle estamos, arrancamos a caminar y nos metimos sin querer en una especia de shopping y no sabíamos salir. Al rato salimos y nos encontramos con unas gurisas del grupo de viaje que más o menos nos ubicaron donde estábamos. Seguimos caminando y recorrimos muchas calles, venden de todo, ropa, comida, artesanías, esta bueno. Luego nos fuimos caminando bajo una llovizna hacia el parque Merlion. Vendría a ser lo que está frente a la bahía y se veía desde el edificio que fuimos ayer. Es donde está el verdadero Merlion, junto a la Flor de Loto y de fondo el hotel mirador que habíamos ido el día anterior. Por suerte paro de llover y nos permitió seguir caminando y disfrutando. En esa vuelta caminamos por la pista de F1, era raro estar ahí se veían las marcas de las delimitaciones que hacen para las carreras, la verdad no estaba pensado pasar por ahí y el “factor sorpresa” lo hizo aún mejor. Seguimos…y llegamos a un puente que es como una hélice que por lo que entendimos que decía el cartel estaba como inspirado en el ADN, si no era eso nuestra imaginación nos engaño porque hasta lo vimos recreado. Un poquito más (que bajo el sol y el calor parecían Km) y llegamos a la Noria de Singapur, inmensa de grande, las cápsulas son gigantes no subimos por varios motivos, tiempo: se movía muuuy lento y por la vista, ya habíamos visto casi todo lo mismo que se podía llegar a ver desde ahí.





Una vez en el hostel, un bañito reparador y salir al aeropuerto. El viaje hacia el aeropuerto fue una mezcla de divertido y estresante, para empezar se ve que la línea que nos teníamos que tomar de metro vendría a ser el 370, porque dejamos pasar 2 y venían cual de los 2 peor de llenos…en fin…tomamos la decisión de separarnos en los vagones porque 12 y con 12 valijas iba a ser aún más complicado. Una vez dentro me siento en el único lugar que había libre con las valijas y las mochilas de nosotros 2, muy apretados el metro seguía subiendo gente pero nadie bajaba…cada vez más apretados lo que implica más olores (de todo). Llego el momento de bajarse y tomar otro para ir al aeropuerto, ese fue más fácil porque el recorrido era circular sólo para el aeropuerto. Llegamos pero no todo es tan simple…la terminal a la que teníamos que ir implicaba un tren interno que te lleva de una terminal a otra…conclusión otra vez un tren. Ahora si, en la terminal correcta todos los trámites pertinentes y esperar a que salga el avión rumbo a Malasia!

18 abr 2015

DIA 1 – PARQUE SENTOSA Y BAHIA


Arrancamos temprano en tren para ir a una isla artificial llamada Sentosa, es una especie de parque de diversiones, shopping, playa, zoo, todo junto. La entrada era gratis y después podías pagar aparte las atracciones. Nos separamos y acordamos juntarnos a las 16hs para volver. Con Ceci salimos a caminar, y la verdad que caminamos. Teníamos un mapa de la isla y la recorrimos toda!! Por momentos íbamos sin hablar del calor y cansancio que teníamos. Pasamos por un Universal Studios pero no entramos, no nos parecía gran cosa estar todo el día ahí. Seguimos y subimos unas escaleras donde al final había un león igual al que hay en la bahía, ya que es símbolo de Singapur. Pasamos por un lugar donde estaban las letras de SENTOSA y del piso salían mini chorritos de agua para refrescarse, era necesario. Seguimos y bajamos por el lado de atrás del tigre, y llegamos a una plaza de comidas, que arriba tenía una atracción donde te metías en un túnel de viento y podías volar. Lo íbamos a hacer pero era bastante caro y perdíamos mucho tiempo. Seguimos caminando y nos encontramos con una playa media artificial. Es como que agarraron una bahía fea donde solo se ven barcos de carga, y le pusieron arena y arbolitos y quedo bastante bien. Muchos locales van de picnic a ese lugar y se bañan como si fuera la mejor playa del mundo. Había también un puente de madera para cruzar a una islita bastante artificial también, que tenía una construcción de madera de donde se tenía una linda vista. Después nos dijeron que esa isla era el punto más al sur de Singapur. Luego volvimos caminando por otro lado y nos perdimos un poco, queríamos recorrer otros lugares. 




Llegamos al lugar convenido y al llegar todos partimos de vuelta para poder ir a la Bahía donde está el hotel Marina Bay Sands, un edificio que consta de tres torres y una especie de barco arriba de ellas uniendo las 3 torres. Llegamos en tren que es como un metro, así que al salir a tierra vimos ese espectacular edificio. Nosotros lo vimos construir a través de Discovery Channel, así que estar ahí era algo tremendo. Decidimos averiguar para subir a lo más alto, entrando a la primer torre. Todo era lujo y gente muy bien vestida, todo lo contrario a nosotros que estábamos de chancletas y un poco sucios. Compramos los tickets y en poco rato estábamos en el ascensor hacia la cima. Al salir una vista espectacular, de toda la bahía, de los edificios, del los jardines que están en frente, de la flor de loto que es un edificio frente a la bahía, de la rueda gigante (noria), espectacular. Caminas por un deck que llega hasta la punta y cada vez podes ver más y más cosas. Nos habíamos prometido tomar una cerveza ahí arriba hace muchos años, así que fuimos y pagamos 14 dólares por una botellita chica de Heineken y la compartimos, promesa cumplida!! Se puede apreciar la “infinity pool” una piscina que parece que el agua se mezcla con el cielo. Obvio que no pudimos acceder a esa parte porque es solo para huéspedes del hotel. Se hacía de noche y la vista era cada vez más espectacular. Vimos un show de luces y musical, que era hecho con los miradores que parecen árboles de los jardines de la bahía. Son como 14 y se iluminan todos. 










Al rato de disfrutar todo eso, bajamos para ir a la bahía a observar el show tan famoso de aguas y luces que se proyectan en la misma agua. La verdad que está muy bueno, el sonido, el agua, las proyecciones, un espectáculo envidiable, y se repite todos los días dos veces. Un lugar del cual teníamos muchas expectativas y que nos encantó.
Nos fuimos al hostel, a comer unos fideos que te venden preparados en los supermercados, le agregas agua caliente y los gustos y listo. Nos quedamos lavando ropa hasta tarde y comiendo fideos en el pasillo del hostel.

DIA 8 – SALIDA DE GILI LLEGADA A SINGAPUR


Hoy nos vamos a Singapur así que arrancamos la jornada temprano dejando la habitación, la verdad un poco placentero la idea de irse de ahí ya que el hospedaje no ayudo para nada a que pasaramos 10 puntos pero por otro lado es dejar la playa y el relax…pero hay que seguir. Después de salir del hostel nos fuimos a donde se esperaba el ferry para volver a Bali y de ahí al aeropuerto para volar a Singapur. Esperando aprovechamos a tomar un heladito en Gili Gelato, riquísimos y ayuda a aguantar la espera. Como siempre, fuimos los primeros en llegar y los últimos en subir al ferry, lo que comprueba que es mentira que el que ríe último ríe mejor…porque el ferry que perdimos tenía aire acondicionado y era más grande. Peleamos con el indonesio que te “ayudaba” a subir las valijas porque solo agarraba las valijas de las rubias europeas así que se torno una guerra Europa-Sudamerica que obviamente perdimos por goleada. Una vez dentro prontos para salir, por lo menos no hace tanto calor como a la venida a Gili. Llegados a Bali efectivamente estaba el transporte contratado para llevarnos al aeropuerto, cero drama, llegamos, almorzamos/merendamos y volar a Singapur!
El vuelo espectacular pero dada la hora de llegada nos dijeron que metro no había más a esa hora (lo cual al otro día comprobamos que era mentira), nos tomamos taxi. Los tacheros nos putearon por las valijas pero una vez dentro partimos hacía el hostel. Parecía que era un hostel fantasma y que la calle no existía porque ningún taxi sabía donde quedaba y nos miraban con cara de “y eso es acá??” pero después de tantas vueltas y perdidas…llegamos!! El hostel la verdad un lujo, habitaciones chicas es el único reclamo (si es que es necesario hacer), a dormir que empieza una maratón contra el tiempo.

DIA 7 – PLAYA


Hoy es el día relax de playa, recuperación del día anterior y descansar para lo que se viene que es intenso. Hoy llegaron botes y botes llenos de musulmanes, pensamos que tenía que ver algo con que era viernes santo pero después nos dijeron que todos los viernes es así, hoy el rezo es más largo que lo habitual. Volviendo al tema de la playa como hay que cuidarse del sol porque ya venimos quemados y todavía falta, tranqui en reposeras a la sombra, esto es vida! Para mejorar el momento, apareció una señora vendiendo frutas, unas ananas riquísimas prontas tipo palito helado. Con eso tiramos hasta el almuerzo que como es viernes santo hay que buscar algo sin carne (por lo menos para mi, a camilo le da lo mismo). Después de almorzar, otra vez a tirarse a la sombrita que esta ideal para seguir así. Decidimos ir cuando baje el sol a dar vuelta la isla que se ve un atardecer divino (eso dicen), la idea de hacerla en bici era como muy pintoresco y divertido pero andar en bici en Gili es un deporte extremo, entre la gente que se te cruza y los carros a caballo que andan por todos lados es bastante complicado andar. 







Hacerla caminando también tuvo su encanto, es un mundo totalmente diferente de un lado y otro de la isla. De un lado es todo joda, gente por todos lados y demasiado desorden (el lado donde estamos nosotros) y el otro es calma, más bien familiar…pero no todo es lindo, la playa es mejor donde estamos nosotros. Caminando llegamos a una playa donde había un parador y había música en vivo que estaba buena y la vista espectacular acompañando todo el ambiente calmo que había. Seguimos y llegamos a dar la vuelta completa, muertos de calor, a aprontar la valija que mañana nos vamos a Singapur. Última cena, una pizza muy rica para nada picante lo cual es un placer comer sin miedo. 

DÍA 6 – Snorkel


Fuimos temprano al barco y nos dieron los snorkel, las patas de rana y los chelecos. Subimos al barco, que era bastante chico pero entrábamos los 17, y se movía bastante estando quieto. 




Partimos hacia el primer lugar y al llegar, al agua. Pudimos ver montones de peces de colores nadando entre nosotros. Los seguíamos para sacarnos fotos, dejando que nos llevara la corriente. Era el primer punto de sumergida y ya era así, imagínense el resto. Nos subimos y partimos al segundo punto. Ya había algunos compañeros que se sentían mareados por el movimiento del agua. Yo hasta ese momento venía bien. Volvimos al punto de partida y dejamos a 3 que se sentían muy mal. 




Seguimos al segundo punto donde supuestamente íbamos a ver tortugas. Al llegar yo me sentía bastante mal, al estar quieto el barco se siente el movimiento del agua hacia arriba y abajo y se te revuelve todo. No vimos muchos peces, era mas profundo, pero si vimos una tortuga nadando por el fondo. 




De acá nos íbamos a la última de las 3 islas a almorzar. Yo no comí nada, había largado todo lo que tenía, así que me quede tirado intentando mejorarme. Ceci no estaba tan mal pero tampoco comió. Así que tuvimos una hora tirados a la orilla de la isla tomando aire, recuperándonos, y observando hermosa vista. 




Fuimos al tercer punto, donde era una barrera de coral, estaba muy buena. Muchos más peces que en los anteriores, gente buceando debajo nuestro, corales llenos de peces, de todos los colores y tamaños. Yo no me sentía muy bien, pero igual aproveche unos minutos para ver ese espectáculo increíble. 






Nos fuimos de regreso y yo estaba cada vez peor. Al llegar, otra vez largue todo, y ya un poco mejor, me fui a dormir una tremenda siesta.

DÍA 5 – Playa


No hicimos mucha cosa más que playa, aprovechando el agua y el intenso calor que hace a toda hora. Alquilamos un paseo para el día siguiente para hacer snorkel. Nos iban a llevar en un barco a 3 lugares para sumergirse y también a comer a una isla de enfrente. No les dije pero son 3 islas, Gili Trawangan, Gili Meno y Gili Air, que quedan muy cerca una de la otra. Obvio que el precio se regateo como todo en este país, y por 80.000 rupias, unos 6 dólares, teníamos todo ese pase que duraba unas 5 horas, y con comida incluída.


Algunas fotitos de la isla





DÍA 4 – Llegada a Gili


Nos pasaron a buscar por el hostel y nos llevaron al puerto de donde salía el ferry a Gili. Tuvimos 1 hora de viaje con bastante calor para llegar al puerto. El ferry, también un caos, gente por todos lados y nada muy organizado, ya nos estamos acostumbrando. Al llegar una isla hermosa con agua cristalina nos recibió. Nuestro hostel quedaba cerquita de donde bajamos, así que enseguida llegamos y dejamos todo para irnos al agua, ya que estábamos muertos de calor. Agua tibia y transparente, con peces por todos lados, muy lindo la verdad.




En la habitación éramos 5 nosotros y una alemana y una austríaca. En principio parecía todo bien. Con el correr de los días la cosa se complico, se fue la alemana y vino un alemán. Ahora teníamos a 2 desconocidos que eran bastante bien de día, pero de noche no dejaban dormir, llegaban a cualquier hora, hacían ruidos, dejaban todo tirado. Es lo que tiene esto de las habitaciones compartidas.
Contando un poco como es la isla, no tiene muchas edificaciones y todo está hecho para los que vienen a hacer turismo. Lugares para comer, para alquilar barcos, para hacer snorkel, todo sobre la única calle sobre la costa. Después tiene callecitas para el interior que hay casas, sumamente precarias. La isla es redonda y por la calle de la costa se puede dar toda la vuelta a la isla. Todo es muy barato y todo se regatea, se come por poca plata en bares pegados a la orilla del agua.


DÍA 3 – Paseo por Bali


Nos pasaron a buscar temprano y partimos en las 3 camionetas. Primero fuimos a ver una danza típica del lugar, donde la historia cuenta que se enfrentan el bien y el mal. A través de diferentes escenas se representa la lucha entre ambos, y es algo muy tomado en cuenta por la religión de acá, que es el hinduismo. 



El conductor nuestro arranco bien, se reía y todo, pero después se fue complicando la cosa. Tuvo una discusión con el conductor del otro auto, que era el jefe y cambió su actitud. Además, también ayudo que Juan le comento así como por decir algo que no le había gustado tanto la danza. A partir de ahí, la relación cambio.
Después seguimos hacia el norte, con la intención de conocer las terrazas de arroz, un templo budista, otro templo que está lleno de monos, y un volcán. Por estos lados la corrupción es tremenda y está como aceptada por todos. Cada tanto había policías parando a cualquier auto y pidiéndole una especia de peaje para que lo dejaran seguir. Para ellos, es algo sumamente normal y totalmente aceptado.  Fuimos a un bar a almorzar, que estaba muy buena la vista, era bien enfrente al volcán. Era un espeto corrido así que después de negociar el precio, nos sentamos a comer. Bastante picante todo, pero muy rico.



Seguimos camino a los arrozales, y acá se termino de romper la relación entre nuestro chofer y nosotros. Al llegar nuevamente un “peaje humano”, si querés parar y sacar fotos paga tanto. Nuestro conductor nos dijo que pagáramos, a lo que no accedimos, ya que otros autos no pagaban, ni siquiera nuestros compañeros. Se enojo un poco, y después de putearlo en un perfecto español, que no entendió las palabras pero si los gestos, arrancó enojado y bien rápido cosa de que no pudiéramos sacar fotos. Después nos enteramos que los demás gurises pararon y se bajaron y sacaron las fotos que quisieron. Así que bueno, no sabemos que tan buenos estan los arrozales, los veremos en Vietnam. Seguimos rumbo un templo sin pasar por el de los monos, que a esa hora ya estaba cerrado. Llegamos y estaba bueno, te ponían una especie de pollera para cubrirte las rodillas y recién ahí podíamos entrar. Estuvo bueno ya que no había nadie y pudimos hacer una sesión de fotos, con la complicidad del otro conductor que se prendió en todo con nosotros. 





Al salir solo dejabas unas monedas a voluntad, así que por ahora fue lo mejor y lo que menos plata nos salió. Seguimos manejando hacia el sur con destino al hostel, y luego de unas horas, nos dicen de la otra camioneta que habían arreglado con el chofer para pasar por una playa que estaba buena y ver el atardecer, antes de ir al hostel. A nuestro chofer no le gusto nada, pero nos llevo igual. Al llegar nos metieron en un bar que tenía salida a la playa como para que nos quedáramos a tomar algo ahí. Obvio que seguimos de largo y bajamos a la playa sin comprar nada, no era lo que habíamos arreglado. Nos siguieron todos los empleados del lugar, pero no le dimos bola. Caminamos por la playa ya de noche y luego sí nos llevaron para el hostel. La verdad que fue un día largo y bastante intenso, conocimos gran parte de la isla, y también conocimos un poco de toda la cultura balinesa con todo lo que nos pasó. En resumen, un país que tiene muchas cosas hermosas y que vive de la coima y la joda. No nos arrepentimos porque fue una experiencia que solo se puede conocer si se vive de esa manera. Mañana nos vamos a Gili Trawangan, una isla que promete lindas playas.

14 abr 2015

DÍA 2 – Caminata y playa de Kuta


Nos levantamos a desayunar ya con un calor tremendo. Si no estás en la piscina o bañándote, se hace sentir el calor. Salimos todos a caminar por la calle más principal de por ahí cerca. Era una especie de Chuy, pero con gente ofreciéndote cosas cada 2 metros. Te ofrecen de todo, taxi, agua, cerveza, comida, souvenirs, tours por la isla, etc. Llega a ser bastante incómodo por momentos, pero bueno, es su trabajo y uno al final se acostumbra. Además hay que entender  que para ellos nosotros somos ricos. El nivel de vida acá es muy bajo y nos ven como cajeros automáticos andando. Para que se hagan una idea, 13.000 rupias es 1 dólar.  En cada lugar ofrendas en el piso que las tenés que ir esquivando. Es un panorama bastante pintoresco y raro a la vez.



De tarde fuimos a la playa de Kuta, una playa linda ya que el agua es transparente, pero la arena no es muy linda. Ni bien pisamos la arena otra vez avalancha de vendedores. Después de pensarlo un rato, alquilamos con Juan y Koala, 3 tablas de surf. Nunca había hecho surf, así que tener la primera chance en Balí no estaba nada mal. No es tan fácil como uno se piensa, hay que remar bastante con los brazos para poder agarrar una ola. Luego de varios intentos fallidos logre pararme en algunas olas chicas, así que misión cumplida, hice surf en Bali.
Nos volvimos al hostel, y en el camino conseguimos un paseo para hacer al otro día, donde íriamos a recorrer toda la isla de Bali. Es bastante grande, así que nos esperaban muchos kilómetros en un día. Ibamos a ir en 3 camionetas, ya que éramos 17 personas.

5 abr 2015

DÍA 1 – Contraste absoluto

Llegamos a Indonesia a las 21hs hora local. En aduanas se ve que me vieron cara de traficante, al pasar mi mochila por el scanner enseguida agarro el Handy y llamo a un tipo. Agarre mi mochila y tenía a un tipo pidiéndome en un inglés muy parecido al que puedo hablar yo, que quería revisar mis cosas. Accedí sin ningún drama, aunque es medio embole que te saquen y desordenen todo. Abri todo y lo que buscaba era la yerba obviamente, además del mate, el termo y el sun, donde le tuve que explicar que era eso. Siempre que le decía Uruguay y Luis Suarez ya saben de donde venís, así que la piloteamos con eso, y después de olfatear la yerba y ver que no era otra cosa, me dejo pasar sin problema.
Salimos de todo eso y al pasar una puerta un calor tremendo nos dio la bienvenida. Era todo cerrado pero abierto, así que no había aire acondicionado. Y ya de arranque empezamos a vivir en carne propia el acoso de los indonesios para llevarte en taxi. Preguntamos a un policía y nos dijo que con ellos no hagamos nada, así que nos fuimos en 5 taxis locales ya que éramos 17 personas. Ya al salir del aeropuerto en la primera cuadra vimos que había quedado atrás el orden y la limpieza de los países de donde veníamos. Todo era un caos, gente por todos lados, los autos y motos no tienen orden, van por donde quieren tocando su bocina y se largan nomás. Gente revolviendo la basura , casas de familia que adelante tienen una especie de templos y todo abierto hacia la calle. Oscuridad en casi todos lados, y el taxi se metía en callecitas donde solo cabía un auto, e íbamos con mil motos alrededor. Estábamos en el 5º mundo como le denominamos después. Al llegar al hostel, ya perdimos una con los indonesios, el vuelto nunca vino así que se quedo con 5000 rupias de más el tipo, era la bienvenida.
Frente al hostel había un 24hs así que compramos unas cervezas y unas papitas, y al costado de la piscina ese fue nuestra cena. Todavía no nos animamos a probar comida local. A dormir ya que estábamos cansados y queríamos aprovechar el día siguiente. La habitación era doble y con aire acondicionado, así que fue un alivio entrar y pasar de 35 grados a 17,en un segundo.

DÍA 3 – Caminata por el parque


Era la última mañana antes de irnos a Indonesia. Preparamos el mate y volvimos a salir a caminar. Esta vez un grupo más chico, ya que algunos salieron más temprano a caminar por otros lados. Fuimos a unos parques y recorrimos bastante una zona muy linda y verde. Sin querer nos encontramos con la galería de arte de Sydney. Entramos sin preguntar mucho si cobraban, pero se ve que no. Observamos un poco las pinturas haciéndonos los que sabíamos, entre gente muy bien vestida. Terminamos nuevamente en el Opera House, y pegamos la vuelta pasando por un super para preparar algo para comer antes de irnos al aeropuerto.
Llego el transporte que conseguimos para ir al aeropuerto y salimos del hostel despidiéndonos de Sydney. Una hermosa ciudad, que tiene un nivel de vida muy alto. Nos encantaron los lugares, pero no es nuestra onda. Somos más parecidos a los neozelandeses y no a los australianos.
En el aeropuerto, larga cola para despachar las valijas, y después esperar el vuelo. 

DÍA 2 – Reserva zoológica y acuario


Averiguamos bien como comprar 2 paseos que queríamos hacer, ir a una reserva de koalas y kanguros, y también visitar el acuario de Sydney. Si comprábamos las entradas por internet eran más baratas, así que fue lo que hicimos. Salimos rumbo a la estación de tren Tawn Hall que quedaba a 2 cuadras. El tren espectacular, 2 pisos sumamente moderno y rápido. Demoramos como 40 minutos en llegar a una terminal que se llama Black Town. De ahí debíamos tomarnos un bus interno para llegar a la reserva. La reserva está muy buena y muy bien mantenida. Los animales andan casi todos sueltos y te pasan por al lado. Los koalas están en una especie de establo de caballos, donde están los bamboo y ahí se cuelgan. Nos sacamos foto con uno que trajeron para que posara con nosotros. Los kanguros andan sueltos los chicos y los más grandes están en un lugar más apartado. Estuvo muy buena esa visita ya que podes tener más contacto con los animales comparado con un zoológico normal.





Volvimos al hostel a almorzar y de tarde teníamos la entrada para el acuario. Al principio parecía no muy prometedor, peceras con pescaditos chicos, estrellas de mar, alguna tortuguita. Pero a medida que íbamos avanzando se ponía cada vez mejor la cosa. Empezaron a aparecer peceras gigantes, con peces cada vez más coloridos y grandes. En cada lugar sacábamos mil fotos, porque todo nos gustaba, y siempre aparecía uno nuevo con más color que el anterior. 




La frutilla de la torta era una especia de túneles que hay donde uno va caminando y te pasan por arriba todas las especies que te imagines. Los tiburones están encima tuyo, le podes ver los dientes bien de cerca, es algo increíble. Era como estar en una jaula de esas que ves en discovery, pero sin estar mojados y sacando miles de fotos a todo lo que se movía. A todos nos encanto ese lugar, y fue una de las mejores cosas que hemos hecho. En las fotos van a poder apreciar lo que les estoy contando.





Luego salimos a caminar ya cayendo la noche, por un puente peatonal que hay sobre la bahía. Caminamos y llegamos a una zona de bolichitos donde pretendimos tomar una cerveza. El lugar era espectacular y con tremenda vista, obvio que el precio de la cerveza no era para nosotros, así que nos quedamos con las ganas de una cerveza. Volvimos al hostel a cenar algo y a dormir.

DÍA 1 - Opera House

Llegamos al aeropuerto y fuimos a averiguar cual era la mejor manera de ir hasta el hostel. Como solo éramos 3 no podíamos  conseguir un precio razonable por un taxi. Decidimos irnos en tren que habíamos averiguado y nos dejaba a 3 cuadras del hostel. El tren tremendo, vagones de 2 pisos y muy modernos. Llegamos en 10 minutos y salimos perfecto en la esquina que queríamos. Imposible perderte, te va indicando todo y con un mapita en mano tas hecho. Caminamos las 3 cuadras hacia el hostel y al llegar la peor noticia para esa hora y ese cansancio, ascensor roto!! A subir 2 pisos por escalera hasta la recepción y después 2 pisos más hasta la habitación. Por lo demás, está muy bueno el hostel, tiene lindas camas, lindos baños y duchas, y una recepción con unos sofás tremendos y hay wifi gratis.
Dejamos todo y así nomás, casi sin dormir esa noche, nos preparamos un mate y nos fuimos a caminar los 3. Arrancamos hacía el lugar que nos habíamos bajado, pq vimos que había un parque lindo. Tremendamente ordenado y limpio el parque, aunque en las calles se veía un poco de basura. Después pasamos por una catedral que era impresionante, St.Mary se llamaba, y nos metimos a ver como era. Era como una construcción bien británica, alta y sumamente detallada. Adentro los vidrios y las esculturas eran maravillosas. Había un órgano de esos de iglesia gigante, y en una empezamos a sentir que sonaba, había un tipo que lo estaba tocando. Nose como hacía para tocar con tantos botones, pero salía un sonido espectacular.
Seguimos caminando y la intención era llegar al Opera House, enfilamos para la calle que nos dejaba ahí.  Mucho calor y sin dormir, se estaba haciendo brava la llegada. Pero queríamos verlo a toda costa. Por fin llegamos y esa última cuadra se hizo linda, ir bajando e ir viendo a lo lejos el puente y el Opera House fue tremendo. Lleno de gente por todos lados, mucho Chino como de costumbre. Costaba creer que estábamos ahí. El lugar es espectacular, la vista del puente, el agua clara, los bares con sus mesitas acomodadas para tomar algo con esa vista, el Opera inmenso y sus escaleras, la vista de los edificios gigantes a lo lejos, un lugar muy emblemático que estábamos conociendo. Se disfruto mucho esa mañana a pesar de la falta de sueño.





Seguimos caminando emprendiendo retirada hacia el hostel, era mediodía y picaba el hambre y el sueño. De camino un supermercado enorme donde entramos y compramos lasagna hecha, a calentarla, comer, y a dormir una siesta, era necesaria.
De tarde iban a ir llegando los demás gurises, así que de noche la idea era volver al Opera todos juntos, para verlo de noche. Fuimos por otro camino para conocer otras cosas.  Las calles llenas de gente, bastante diversidad de gente, aunque no tanto como en Auckland. El Opera House de noche y el puente iluminado nos seguía sorprendiendo. No había tanto movimiento porque acá todo termina temprano, pero el lugar era increíble. Volvimos al hostel  luego de pasear un rato más, para arrancar mañana temprano otros paseos.

28 mar 2015

DÍA 9 – Paseo por Auckland


Nos levantamos y arrancamos a caminar rumbo a un parque llamado Albert Park. Quedaba bien cerca del hostel, y tenía una linda vista de la Sky Tower. Sacamos fotos y seguimos recorriendo con rumbo hacia el puerto, que nos habían dicho que estaba muy bueno. Saliendo de las calles más principales, hay parques con áreas verdes que están muy lindas. Las calles principales es como estar en Buenos Aires, solo que más ordenado, más limpio y no tan ruidoso, pero es muy parecido el estilo. La variedad de gente que se veía era increíble, indios, filipinos, chinos, japoneses, maoríes, más chinos, neozelandeses, algún chino más. Es totalmente diferente a lo que vimos en la isla sur donde se parecen las ciudades mucho más a pueblos del interior del Uruguay, obvio que con mucha más infraestructura, pero tenía algo parecido. Siguiendo en Auckland, llegamos al puerto, caminamos y encontramos que había paseos en barco que te llevaban enfrente de Auckland, donde se podían apreciar todos los edificios con tremenda vista. Comimos algo y nos fuimos a las 13hs a tomar el barco. El cruce duraba 10 o 15 min. Llegamos a Devonport, un lugar increíble. Es como una zona residencial donde hay casas como sacadas de películas, con sus autos modernos en la puerta, sus calles impecables, zona residencial sin dudas. Al bajar del barco una camionetita te levantaba y te llevaba a pasear. Nos llevaron a una altura de donde se veía todo Auckland como nos habían prometido. Un lugar increíble para sacar fotos. 





Luego gracias a la traducción de Noe, nos enteramos que desde ahí de esa altura se defendían de ataques de barcos del pacífico con cañones, ya que tenían montados en esa altura todo un arsenal. Seguimos con la recorrida hasta que volvimos al puerto para volver en el barco.
Volvimos al hostel y vimos un cartel que decía 6pm “free ice cream” y obvio que nos quedamos como buenos uruguayos a degustar del helado gratis. Luego, arrancamos rumbo a la Sky Tower, esta vez para subirla y sacar fotos desde ahí. Nos encontramos con más gente del grupo de viaje, así que áramos un montón de uruguayos. Primero al piso 51 en un ascensor que iba rapidísimo. La vista es espectacular, estaba de día todavía y pudimos ver bien los lugares que habíamos caminado ese mismo día. Hay unos vidrios super gruesos en el piso donde te podes parar y sacar fotos hacia abajo. Al principio es un poco cagante, después confias en el vidrio y te paras y que sea lo que sea. Aguanto el vidrio, así que acá estamos. 





Después seguimos camino a la parte más alta que es el piso 60. Cada vez mejor se ponía la cosa, ya que estaba oscureciendo y se empezaba a iluminar la ciudad. Sacamos muchas fotos y nos quedamos mucho rato mirando todos desde arriba.
Nos volvimos al hostel, y aprontamos todo para partir hacia el aeropuerto con Juan, ya que nuestro vuelo salía a las 6:00am y esa noche no la teníamos en el hostel. Luego de conseguir un taxi a un buen precio, nos fuimos. Eran las 22:00 y teníamos 8 horitas de espera en el aeropuerto. Lo bueno, que acá en el aeropuerto uno se puede bañar, así que llevamos nuestras cosas al baño, y gratuitamente nos pegamos tremenda ducha, primer mundo seguro…  Nos encontramos con Virginia Recoba que venía de EEUU y de Hawaii y nos conto sus días de viaje. Nos compramos una hambuerguesa gigante y cargamos celulares y computadora. A las 3:00AM fuimos a hacer el Check in con la intención de pasar la puerta y poder dormir un poco del otro lado ya con las valijas despachadas. El problema vino cuando leímos que la puertas abrían 4:30am. Un bajón porque no nos queríamos dormir de este lado de la puerta, así que sin pegar un ojo, aguantamos a hasta esa hora. Ya después de pasar la puerta, no dormimos nada. Había que caminar muchísimo para encontrar la puerta de embarque, así que fue una noche larga en el aeropuerto de Auckland. Obvio que en el vuelo, no nos enteramos ni cuando despego.

26 mar 2015

DÍA 8 ­– Llegada a Auckland

Nos levantamos y fuimos a dejar las MH, luego de ordenar y limpiar un poco. Demoramos bastante en dejarlas porque te revisan todo para ver en que condiciones está. Nosotros estábamos tranquilos de que estaba todo bien, pero algo siempre encuentran. Tuvimos que ir a desagotar el agua de una de ellas que había quedado un poco. Nos llevaron de vuelta al aeropuerto y esperamos un rato ya que eran las 11:30 y el vuelo salía 14:45. El vuelo no tuvo nada de raro, y llegamos a Auckland en hora. Nos tomamos una camioneta que nos convenía más que un taxi y nos dejo en la puerta del hostel. Entramos y luego de las explicaciones correspondientes, a la habitación. Al entrar, un olor bastante fuerte nos invadió a todos. Era una mezcla de olor a pata y olor a humedad. Había gente durmiendo que se ve que hacía bastante que no se pegaba un aguazo. Pero bueno, la nariz se fue acostumbrando y fuimos acomodando las cosas. Por lo demás, el hostel está buenísimo, la gente super bien y las instalaciones también. Había un cartel que decía 21hs Free Beer, obvio que eso lo entendimos todos, unos minutos antes de las 21 estábamos todos ahí parados esperando. Apareció una rubia media loca que hablaba muy rápido y no se le entendía nada. La movida era que nos llevaban a una especie de boliche donde teníamos una cerveza gratis y después si querías más comprabas. Fuimos todos obtuvimos nuestra “free beer”, además de tener un número para una rifa que regalaban paseos, bungy jumping y alguna cosa más. No ganamos nada obvio. A eso de las 11:30 nos fuimos a dormir al hostel. nuestra cena. Todavía no nos animamos a probar comida local. A dormir ya que estábamos cansados y queríamos aprovechar el día siguiente. La habitación era doble y con aire acondicionado, así que fue un alivio entrar y pasar de 35 grados a 17,en un segundo.

DÍA 7 – Vuelta a Christchurch


Nos levantamos temprano y al asomar la cabeza para afuera vimos que muchos de los papeles que habíamos juntado en una bolsa andaban rondando por ahí. Lo que paso fue que los patos nos habían agarrado la bolsa de basura y habían desparramado todo. Así que arrancamos bien, juntando basura a tempranas horas de la mañana. Cargamos las MH con agua y fuimos a desayunar a Mc Donalds para tener un baño y tener internet. Estuvimos como 2 horas usando ambas cosas, baño, internet, baño nuevamente. Luego partimos rumbo a Christchurh que era el lugar de devolver las MH. La ruta muchas más recta que las demás. Solo había una montaña grande que atravesar, por lo que otra vez subimos y bajamos varias veces. Los paisajes y las rutas impecables como en todos lados. Pasamos por Springfield, y obvio que paramos pero no tenía mucho de atractivo, eran 2 cuadras y se acababa el pueblo. Llegamos a Christchurh cerca de las 15hs. Buscamos un parque donde poder para y cocinar algo, y nos pusimos a hacer los fideos y arroz que nos quedaban. Luego de comer caminamos un poco, y resulto que el parque ese era el tremendo jardín botánico que tiene la ciudad. Especies de todos los países del mundo, árboles inmensos, rosales increíbles, todo bien explicado con una plaquita que te iba guiando para saber que era cada cosa. Obvio que todo esto es totalmente gratuito y abierto a todo público. La gente sale a hacer deporte entre los canteros que tiene el parque. Yo llamaba mucho la atención lo bien cuidado que estaba todo, siendo algo que no tiene ninguna restricción a la entrada. En realidad todo en este país es así, no existen las rejas en las casas ni el temor a los robos. Es otro mundo
Luego salimos en busca del aeropuerto ya que sabíamos que la empresa de la MH quedaba ahí cerca y nos íbamos a ubicar bien de bien estando ahí. El tema era que la MH la debíamos entregar al día siguiente. Después de averiguar varias opciones logramos confirmar que podíamos quedarnos con MH y todo y nosotros adentro, en el parking del aeropuerto. Nos salía mucho más barato que pagar un Holiday Park para MH, y además teníamos internet gratis del aeropuerto y por si fuera poco duchas gratis en el aeropuerto. Más no se podía pedir!!! Nos paseábamos del parking al aeropuerto como si estuviéramos en un camping, con cosas para bañarnos, para ir a comer algo o lo que fuera.

DÍA 6 – Glaciar Franz Joseph


Nos despertamos e hicimos algo parecido al día anterior, había que hacer otro camino de 4 km para llegar a donde se dejan las MH y seguir caminando, una hora y media esta vez. Aunque era más tiempo caminando no se hizo tan pesado ya que era mucho más plano y además no llovía. Unas vistas espectaculares del glaciar desde lejos y de las montañas con sus cascadas de agua de deshielo. Nos acercamos a una cascada y se podía llegar casi hasta abajo. Agua totalmente transparente y limpia, por lo que aproveché para probar un poco. Estaba muy rica y fría. Llegamos al final del camino y se veía el glaciar bien cerca, el hielo con colores blancos, celestes y turquesas. Realmente era más lindo y más grande que el Fox, aunque ambos son espectaculares. 




Después de un rato volvimos caminando y también nos encontramos con gente del grupo de viaje. Venían haciendo el camino al revés que nosotros, por lo tanto cada uno le tiro ideas de que hacer en tal lado. Agarramos las MH y seguimos hasta Greymouth que queda a unos 250 km. Antes pasamos por Hokitika y comimos y recorrimos un poco el pueblo. Tampoco andaba nadie como en casi todos los pueblos que hemos visitado. Nose si es que no hay gente o si está dentro de sus casas todo el tiempo. Luego de visitar los baños públicos y sacarse fotos en la costa, seguimos rumbo a Greymouth. Llegamos y habíamos averiguado de un lugar para quedarse en las MH pero no era camping. No tenía baño ni nada, solo agua para llenar la MH y para desagotar la de la grasera.

DIA 5 – Glaciar Fox


Luego de desayunar aprontamos todo para partir. Lo que no contamos ayer es que lavamos ropa pero la secadora no secaba ben. Ahora tenemos toda la ropa colgada en una cuerda dentro de la MH. Las rutas como ya es costumbre impecables, lleno de vistas y lugares tremendos para ver. Cada tanto en la ruta te indica que hay lugares para parar y sacar fotos o quedarse un rato a mirar. Paramos después de pasar un puente donde se veían muchas piedras y agua cristalina corriendo entre ellas. Fuimos por un camino que nos llevo hasta abajo del puente y quedamos bien al lado del agua, arriba de unas piedras inmensas. Era como una especie de rápidos donde corría mucha agua y estaba tremendo. Las fotos de turno y seguimos ruta. 





Ya entraba a picar el hambre y más adelante había un Visitor Centre, que en casi toda la ruta hay entrando en cada pueblo. Metimos las MH atrás de unos árboles y nos preparamos unos ricos refuerzos de jamón, queso, lechuga y tomate. Seguimos rumbo al glaciar Fox, intentando llegar con luz para poder visitarlo. Ya estaba lloviznando cuando llegamos. Nos metimos a un camino de 4 km que nos llevaba hasta la entrada del glaciar y había que dejar las MH y seguir a pie una hora para poder verlo. Nos metimos las camperas de lluvia y arrancamos, con cámaras y banderas para sacarnos la foto con el glaciar. La caminata bastante cansadora ya que es todo subida y bajada y todo piedra suelta, pasando unas especies de cañadas que se forman por la caída del agua desde las montañas. Se pasan estas cañadas por piedras que hay puestas para que vayas por arriba, tipo sapitos en los dibujos animados. Luego de un rato, el glaciar estaba frente nuestro. Había carteles de que hace 30 y 40 años atrás era mucho más grande y el hielo ocupaba  todo ese lugar que tuvimos que caminar. Lamentablemente está mucho más chico, debido a que se derrite y no se llega a formar como se formaba antes. Desde el 2008 hasta hoy, ha disminuido pila la cantidad de hielo que hay.





Volvimos hacia las MH y nos encontramos con gente del grupo de viaje que iba camino al glaciar, así que estuvo bueno volver a escuchar hablar español de otras voces que no fueran las nuestras. Ya en las MH, seguimos 40 km hacia el otro glaciar, Franz Joseph, que por lo que nos dijeron esos que nos encontramos, era grande y más lindo. También un francés que encontramos en los fiordos nos había dicho lo mismo. Nos agarro la noche y faltando 5 km para llegar vimos entre los árboles una motorhome como media escondida. Fuimos para esa ruta alternativa y era como un gran descampado donde había algunas más. Obvio que nos metimos y nos quedamos ahí ya que no había que pagar y ya era de noche y llovía y no queríamos seguir manejando. Al otro día nos dimos cuenta que estábamos a 5 km del otro glaciar nada más. Jugamos a las cartas, tomamos una sopita caliente y al sobre.
Powered By Blogger