"No viajamos para escapar de la vida. Viajamos para que la vida no se nos escape"
4 may 2015
DÍA 2 – China Town y Parque Merlion
Nos fuimos los 2 solos al Barrio Chino, nos tomamos un metro y fuimos. Nos encanto viajar en metro en este país, es todo muy sencillo. Llegas a la estación, vas a la maquina pones de donde a donde queres ir, te dice el precio, pones billetes o monedas, te da el boleto o te carga el que ya tenés, te da el cambio y listo, a viajar. Además está todo super señalizado, muy limpio y además pasan cada 3 minutos, la perfección. Llegamos a la estación del Barrio Chino y salimos a la superficie y no teníamos ni idea en que calle estamos, arrancamos a caminar y nos metimos sin querer en una especia de shopping y no sabíamos salir. Al rato salimos y nos encontramos con unas gurisas del grupo de viaje que más o menos nos ubicaron donde estábamos. Seguimos caminando y recorrimos muchas calles, venden de todo, ropa, comida, artesanías, esta bueno. Luego nos fuimos caminando bajo una llovizna hacia el parque Merlion. Vendría a ser lo que está frente a la bahía y se veía desde el edificio que fuimos ayer. Es donde está el verdadero Merlion, junto a la Flor de Loto y de fondo el hotel mirador que habíamos ido el día anterior. Por suerte paro de llover y nos permitió seguir caminando y disfrutando. En esa vuelta caminamos por la pista de F1, era raro estar ahí se veían las marcas de las delimitaciones que hacen para las carreras, la verdad no estaba pensado pasar por ahí y el “factor sorpresa” lo hizo aún mejor. Seguimos…y llegamos a un puente que es como una hélice que por lo que entendimos que decía el cartel estaba como inspirado en el ADN, si no era eso nuestra imaginación nos engaño porque hasta lo vimos recreado. Un poquito más (que bajo el sol y el calor parecían Km) y llegamos a la Noria de Singapur, inmensa de grande, las cápsulas son gigantes no subimos por varios motivos, tiempo: se movía muuuy lento y por la vista, ya habíamos visto casi todo lo mismo que se podía llegar a ver desde ahí.
Una vez en el hostel, un bañito reparador y salir al aeropuerto. El viaje hacia el aeropuerto fue una mezcla de divertido y estresante, para empezar se ve que la línea que nos teníamos que tomar de metro vendría a ser el 370, porque dejamos pasar 2 y venían cual de los 2 peor de llenos…en fin…tomamos la decisión de separarnos en los vagones porque 12 y con 12 valijas iba a ser aún más complicado. Una vez dentro me siento en el único lugar que había libre con las valijas y las mochilas de nosotros 2, muy apretados el metro seguía subiendo gente pero nadie bajaba…cada vez más apretados lo que implica más olores (de todo). Llego el momento de bajarse y tomar otro para ir al aeropuerto, ese fue más fácil porque el recorrido era circular sólo para el aeropuerto. Llegamos pero no todo es tan simple…la terminal a la que teníamos que ir implicaba un tren interno que te lleva de una terminal a otra…conclusión otra vez un tren. Ahora si, en la terminal correcta todos los trámites pertinentes y esperar a que salga el avión rumbo a Malasia!
18 abr 2015
DIA 1 – PARQUE SENTOSA Y BAHIA
Arrancamos temprano en tren para ir a una isla artificial
llamada Sentosa, es una especie de parque de diversiones, shopping, playa, zoo,
todo junto. La entrada era gratis y después podías pagar aparte las
atracciones. Nos separamos y acordamos juntarnos a las 16hs para volver. Con
Ceci salimos a caminar, y la verdad que caminamos. Teníamos un mapa de la isla
y la recorrimos toda!! Por momentos íbamos sin hablar del calor y cansancio que
teníamos. Pasamos por un Universal Studios pero no entramos, no nos parecía
gran cosa estar todo el día ahí. Seguimos y subimos unas escaleras donde al
final había un león igual al que hay en la bahía, ya que es símbolo de
Singapur. Pasamos por un lugar donde estaban las letras de SENTOSA y del piso
salían mini chorritos de agua para refrescarse, era necesario. Seguimos y
bajamos por el lado de atrás del tigre, y llegamos a una plaza de comidas, que
arriba tenía una atracción donde te metías en un túnel de viento y podías
volar. Lo íbamos a hacer pero era bastante caro y perdíamos mucho tiempo.
Seguimos caminando y nos encontramos con una playa media artificial. Es como que
agarraron una bahía fea donde solo se ven barcos de carga, y le pusieron arena
y arbolitos y quedo bastante bien. Muchos locales van de picnic a ese lugar y
se bañan como si fuera la mejor playa del mundo. Había también un puente de
madera para cruzar a una islita bastante artificial también, que tenía una
construcción de madera de donde se tenía una linda vista. Después nos dijeron
que esa isla era el punto más al sur de Singapur. Luego volvimos caminando por
otro lado y nos perdimos un poco, queríamos recorrer otros lugares.
Llegamos al
lugar convenido y al llegar todos partimos de vuelta para poder ir a la Bahía
donde está el hotel Marina Bay Sands, un edificio que consta de tres torres y
una especie de barco arriba de ellas uniendo las 3 torres. Llegamos en tren que
es como un metro, así que al salir a tierra vimos ese espectacular edificio.
Nosotros lo vimos construir a través de Discovery Channel, así que estar ahí
era algo tremendo. Decidimos averiguar para subir a lo más alto, entrando a la
primer torre. Todo era lujo y gente muy bien vestida, todo lo contrario a
nosotros que estábamos de chancletas y un poco sucios. Compramos los tickets y
en poco rato estábamos en el ascensor hacia la cima. Al salir una vista
espectacular, de toda la bahía, de los edificios, del los jardines que están en
frente, de la flor de loto que es un edificio frente a la bahía, de la rueda
gigante (noria), espectacular. Caminas por un deck que llega hasta la punta y
cada vez podes ver más y más cosas. Nos habíamos prometido tomar una cerveza
ahí arriba hace muchos años, así que fuimos y pagamos 14 dólares por una botellita
chica de Heineken y la compartimos, promesa cumplida!! Se puede apreciar la
“infinity pool” una piscina que parece que el agua se mezcla con el cielo.
Obvio que no pudimos acceder a esa parte porque es solo para huéspedes del
hotel. Se hacía de noche y la vista era cada vez más espectacular. Vimos un
show de luces y musical, que era hecho con los miradores que parecen árboles de
los jardines de la bahía. Son como 14 y se iluminan todos.
Al rato de disfrutar
todo eso, bajamos para ir a la bahía a observar el show tan famoso de aguas y
luces que se proyectan en la misma agua. La verdad que está muy bueno, el
sonido, el agua, las proyecciones, un espectáculo envidiable, y se repite todos
los días dos veces. Un lugar del cual teníamos muchas expectativas y que nos
encantó.
Nos
fuimos al hostel, a comer unos fideos que te venden preparados en los
supermercados, le agregas agua caliente y los gustos y listo. Nos quedamos
lavando ropa hasta tarde y comiendo fideos en el pasillo del hostel.
DIA 8 – SALIDA DE GILI LLEGADA A SINGAPUR
Hoy nos vamos a Singapur así que arrancamos la jornada
temprano dejando la habitación, la verdad un poco placentero la idea de irse de
ahí ya que el hospedaje no ayudo para nada a que pasaramos 10 puntos pero por
otro lado es dejar la playa y el relax…pero hay que seguir. Después de salir
del hostel nos fuimos a donde se esperaba el ferry para volver a Bali y de ahí
al aeropuerto para volar a Singapur. Esperando aprovechamos a tomar un heladito
en Gili Gelato, riquísimos y ayuda a aguantar la espera. Como siempre, fuimos
los primeros en llegar y los últimos en subir al ferry, lo que comprueba que es
mentira que el que ríe último ríe mejor…porque el ferry que perdimos tenía aire
acondicionado y era más grande. Peleamos con el indonesio que te “ayudaba” a
subir las valijas porque solo agarraba las valijas de las rubias europeas así
que se torno una guerra Europa-Sudamerica que obviamente perdimos por goleada.
Una vez dentro prontos para salir, por lo menos no hace tanto calor como a la
venida a Gili. Llegados a Bali efectivamente estaba el transporte contratado
para llevarnos al aeropuerto, cero drama, llegamos, almorzamos/merendamos y
volar a Singapur!
El vuelo
espectacular pero dada la hora de llegada nos dijeron que metro no había más a
esa hora (lo cual al otro día comprobamos que era mentira), nos tomamos taxi.
Los tacheros nos putearon por las valijas pero una vez dentro partimos hacía el
hostel. Parecía que era un hostel fantasma y que la calle no existía porque
ningún taxi sabía donde quedaba y nos miraban con cara de “y eso es acá??” pero
después de tantas vueltas y perdidas…llegamos!! El hostel la verdad un lujo,
habitaciones chicas es el único reclamo (si es que es necesario hacer), a
dormir que empieza una maratón contra el tiempo.
DIA 7 – PLAYA
Hacerla caminando también tuvo su encanto, es un mundo totalmente diferente de un lado y otro de la isla. De un lado es todo joda, gente por todos lados y demasiado desorden (el lado donde estamos nosotros) y el otro es calma, más bien familiar…pero no todo es lindo, la playa es mejor donde estamos nosotros. Caminando llegamos a una playa donde había un parador y había música en vivo que estaba buena y la vista espectacular acompañando todo el ambiente calmo que había. Seguimos y llegamos a dar la vuelta completa, muertos de calor, a aprontar la valija que mañana nos vamos a Singapur. Última cena, una pizza muy rica para nada picante lo cual es un placer comer sin miedo.
DÍA 6 – Snorkel
Partimos hacia el primer lugar y al llegar, al agua. Pudimos ver montones de peces de colores nadando entre nosotros. Los seguíamos para sacarnos fotos, dejando que nos llevara la corriente. Era el primer punto de sumergida y ya era así, imagínense el resto. Nos subimos y partimos al segundo punto. Ya había algunos compañeros que se sentían mareados por el movimiento del agua. Yo hasta ese momento venía bien. Volvimos al punto de partida y dejamos a 3 que se sentían muy mal.
Seguimos al segundo punto donde supuestamente íbamos a ver tortugas. Al llegar yo me sentía bastante mal, al estar quieto el barco se siente el movimiento del agua hacia arriba y abajo y se te revuelve todo. No vimos muchos peces, era mas profundo, pero si vimos una tortuga nadando por el fondo.
De acá nos íbamos a la última de las 3 islas a almorzar. Yo no comí nada, había largado todo lo que tenía, así que me quede tirado intentando mejorarme. Ceci no estaba tan mal pero tampoco comió. Así que tuvimos una hora tirados a la orilla de la isla tomando aire, recuperándonos, y observando hermosa vista.
Fuimos al tercer punto, donde era una barrera de coral, estaba muy buena. Muchos más peces que en los anteriores, gente buceando debajo nuestro, corales llenos de peces, de todos los colores y tamaños. Yo no me sentía muy bien, pero igual aproveche unos minutos para ver ese espectáculo increíble.
Nos fuimos de regreso y yo estaba cada vez peor. Al llegar, otra vez largue todo, y ya un poco mejor, me fui a dormir una tremenda siesta.
DÍA 5 – Playa
Algunas fotitos de la isla
DÍA 4 – Llegada a Gili
Nos pasaron a buscar por el hostel y nos llevaron al puerto
de donde salía el ferry a Gili. Tuvimos 1 hora de viaje con bastante calor para
llegar al puerto. El ferry, también un caos, gente por todos lados y nada muy
organizado, ya nos estamos acostumbrando. Al llegar una isla hermosa con agua
cristalina nos recibió. Nuestro hostel quedaba cerquita de donde bajamos, así
que enseguida llegamos y dejamos todo para irnos al agua, ya que estábamos
muertos de calor. Agua tibia y transparente, con peces por todos lados, muy
lindo la verdad.
En la habitación éramos 5 nosotros y una alemana y una
austríaca. En principio parecía todo bien. Con el correr de los días la cosa se
complico, se fue la alemana y vino un alemán. Ahora teníamos a 2 desconocidos
que eran bastante bien de día, pero de noche no dejaban dormir, llegaban a
cualquier hora, hacían ruidos, dejaban todo tirado. Es lo que tiene esto de las
habitaciones compartidas.
Contando
un poco como es la isla, no tiene muchas edificaciones y todo está hecho para
los que vienen a hacer turismo. Lugares para comer, para alquilar barcos, para
hacer snorkel, todo sobre la única calle sobre la costa. Después tiene
callecitas para el interior que hay casas, sumamente precarias. La isla es
redonda y por la calle de la costa se puede dar toda la vuelta a la isla. Todo
es muy barato y todo se regatea, se come por poca plata en bares pegados a la
orilla del agua.DÍA 3 – Paseo por Bali
Nos pasaron a buscar temprano y partimos en las 3
camionetas. Primero fuimos a ver una danza típica del lugar, donde la historia
cuenta que se enfrentan el bien y el mal. A través de diferentes escenas se
representa la lucha entre ambos, y es algo muy tomado en cuenta por la religión
de acá, que es el hinduismo.
El conductor nuestro arranco bien, se reía y todo,
pero después se fue complicando la cosa. Tuvo una discusión con el conductor
del otro auto, que era el jefe y cambió su actitud. Además, también ayudo que
Juan le comento así como por decir algo que no le había gustado tanto la danza.
A partir de ahí, la relación cambio.
Después seguimos hacia el norte, con la intención de conocer
las terrazas de arroz, un templo budista, otro templo que está lleno de monos,
y un volcán. Por estos lados la corrupción es tremenda y está como aceptada por
todos. Cada tanto había policías parando a cualquier auto y pidiéndole una
especia de peaje para que lo dejaran seguir. Para ellos, es algo sumamente
normal y totalmente aceptado. Fuimos a
un bar a almorzar, que estaba muy buena la vista, era bien enfrente al volcán.
Era un espeto corrido así que después de negociar el precio, nos sentamos a
comer. Bastante picante todo, pero muy rico.
Al salir solo dejabas unas monedas a voluntad, así que por ahora fue lo mejor y lo que menos plata nos salió. Seguimos manejando hacia el sur con destino al hostel, y luego de unas horas, nos dicen de la otra camioneta que habían arreglado con el chofer para pasar por una playa que estaba buena y ver el atardecer, antes de ir al hostel. A nuestro chofer no le gusto nada, pero nos llevo igual. Al llegar nos metieron en un bar que tenía salida a la playa como para que nos quedáramos a tomar algo ahí. Obvio que seguimos de largo y bajamos a la playa sin comprar nada, no era lo que habíamos arreglado. Nos siguieron todos los empleados del lugar, pero no le dimos bola. Caminamos por la playa ya de noche y luego sí nos llevaron para el hostel. La verdad que fue un día largo y bastante intenso, conocimos gran parte de la isla, y también conocimos un poco de toda la cultura balinesa con todo lo que nos pasó. En resumen, un país que tiene muchas cosas hermosas y que vive de la coima y la joda. No nos arrepentimos porque fue una experiencia que solo se puede conocer si se vive de esa manera. Mañana nos vamos a Gili Trawangan, una isla que promete lindas playas.
14 abr 2015
DÍA 2 – Caminata y playa de Kuta
Nos levantamos a desayunar ya con un calor tremendo. Si no
estás en la piscina o bañándote, se hace sentir el calor. Salimos todos a
caminar por la calle más principal de por ahí cerca. Era una especie de Chuy,
pero con gente ofreciéndote cosas cada 2 metros. Te ofrecen de todo, taxi,
agua, cerveza, comida, souvenirs, tours por la isla, etc. Llega a ser bastante
incómodo por momentos, pero bueno, es su trabajo y uno al final se acostumbra.
Además hay que entender que para ellos
nosotros somos ricos. El nivel de vida acá es muy bajo y nos ven como cajeros
automáticos andando. Para que se hagan una idea, 13.000 rupias es 1 dólar. En cada lugar ofrendas en el piso que las
tenés que ir esquivando. Es un panorama bastante pintoresco y raro a la vez.
De tarde fuimos a la playa de Kuta, una playa linda ya que
el agua es transparente, pero la arena no es muy linda. Ni bien pisamos la
arena otra vez avalancha de vendedores. Después de pensarlo un rato, alquilamos
con Juan y Koala, 3 tablas de surf. Nunca había hecho surf, así que tener la
primera chance en Balí no estaba nada mal. No es tan fácil como uno se piensa,
hay que remar bastante con los brazos para poder agarrar una ola. Luego de
varios intentos fallidos logre pararme en algunas olas chicas, así que misión
cumplida, hice surf en Bali.
Nos
volvimos al hostel, y en el camino conseguimos un paseo para hacer al otro día,
donde íriamos a recorrer toda la isla de Bali. Es bastante grande, así que nos
esperaban muchos kilómetros en un día. Ibamos a ir en 3 camionetas, ya que
éramos 17 personas.
5 abr 2015
DÍA 1 – Contraste absoluto
Llegamos a Indonesia a las 21hs hora local. En aduanas se ve
que me vieron cara de traficante, al pasar mi mochila por el scanner enseguida
agarro el Handy y llamo a un tipo. Agarre mi mochila y tenía a un tipo
pidiéndome en un inglés muy parecido al que puedo hablar yo, que quería revisar
mis cosas. Accedí sin ningún drama, aunque es medio embole que te saquen y
desordenen todo. Abri todo y lo que buscaba era la yerba obviamente, además del
mate, el termo y el sun, donde le tuve que explicar que era eso. Siempre que le
decía Uruguay y Luis Suarez ya saben de donde venís, así que la piloteamos con
eso, y después de olfatear la yerba y ver que no era otra cosa, me dejo pasar
sin problema.
Salimos de todo eso y al pasar una puerta un calor tremendo
nos dio la bienvenida. Era todo cerrado pero abierto, así que no había aire
acondicionado. Y ya de arranque empezamos a vivir en carne propia el acoso de
los indonesios para llevarte en taxi. Preguntamos a un policía y nos dijo que
con ellos no hagamos nada, así que nos fuimos en 5 taxis locales ya que éramos
17 personas. Ya al salir del aeropuerto en la primera cuadra vimos que había
quedado atrás el orden y la limpieza de los países de donde veníamos. Todo era
un caos, gente por todos lados, los autos y motos no tienen orden, van por
donde quieren tocando su bocina y se largan nomás. Gente revolviendo la basura
, casas de familia que adelante tienen una especie de templos y todo abierto
hacia la calle. Oscuridad en casi todos lados, y el taxi se metía en callecitas
donde solo cabía un auto, e íbamos con mil motos alrededor. Estábamos en el 5º
mundo como le denominamos después. Al llegar al hostel, ya perdimos una con los
indonesios, el vuelto nunca vino así que se quedo con 5000 rupias de más el
tipo, era la bienvenida.
Frente al hostel había un 24hs así que compramos unas
cervezas y unas papitas, y al costado de la piscina ese fue nuestra cena.
Todavía no nos animamos a probar comida local. A dormir ya que estábamos
cansados y queríamos aprovechar el día siguiente. La habitación era doble y con
aire acondicionado, así que fue un alivio entrar y pasar de 35 grados a 17,en
un segundo.
DÍA 3 – Caminata por el parque
Era la última mañana antes de irnos a Indonesia. Preparamos
el mate y volvimos a salir a caminar. Esta vez un grupo más chico, ya que
algunos salieron más temprano a caminar por otros lados. Fuimos a unos parques
y recorrimos bastante una zona muy linda y verde. Sin querer nos encontramos
con la galería de arte de Sydney. Entramos sin preguntar mucho si cobraban,
pero se ve que no. Observamos un poco las pinturas haciéndonos los que
sabíamos, entre gente muy bien vestida. Terminamos nuevamente en el Opera
House, y pegamos la vuelta pasando por un super para preparar algo para comer
antes de irnos al aeropuerto.
Llego el transporte que conseguimos para ir al aeropuerto y
salimos del hostel despidiéndonos de Sydney. Una hermosa ciudad, que tiene un
nivel de vida muy alto. Nos encantaron los lugares, pero no es nuestra onda.
Somos más parecidos a los neozelandeses y no a los australianos.
En el
aeropuerto, larga cola para despachar las valijas, y después esperar el vuelo.
DÍA 2 – Reserva zoológica y acuario
Averiguamos bien como comprar 2 paseos que queríamos hacer,
ir a una reserva de koalas y kanguros, y también visitar el acuario de Sydney.
Si comprábamos las entradas por internet eran más baratas, así que fue lo que
hicimos. Salimos rumbo a la estación de tren Tawn Hall que quedaba a 2 cuadras.
El tren espectacular, 2 pisos sumamente moderno y rápido. Demoramos como 40
minutos en llegar a una terminal que se llama Black Town. De ahí debíamos
tomarnos un bus interno para llegar a la reserva. La reserva está muy buena y muy
bien mantenida. Los animales andan casi todos sueltos y te pasan por al lado.
Los koalas están en una especie de establo de caballos, donde están los bamboo
y ahí se cuelgan. Nos sacamos foto con uno que trajeron para que posara con
nosotros. Los kanguros andan sueltos los chicos y los más grandes están en un
lugar más apartado. Estuvo muy buena esa visita ya que podes tener más contacto
con los animales comparado con un zoológico normal.
Volvimos al hostel a almorzar y de tarde teníamos la entrada
para el acuario. Al principio parecía no muy prometedor, peceras con pescaditos
chicos, estrellas de mar, alguna tortuguita. Pero a medida que íbamos avanzando
se ponía cada vez mejor la cosa. Empezaron a aparecer peceras gigantes, con
peces cada vez más coloridos y grandes. En cada lugar sacábamos mil fotos,
porque todo nos gustaba, y siempre aparecía uno nuevo con más color que el
anterior.
La frutilla de la torta era una especia de túneles que hay donde uno va caminando y te pasan por arriba todas las especies que te imagines. Los tiburones están encima tuyo, le podes ver los dientes bien de cerca, es algo increíble. Era como estar en una jaula de esas que ves en discovery, pero sin estar mojados y sacando miles de fotos a todo lo que se movía. A todos nos encanto ese lugar, y fue una de las mejores cosas que hemos hecho. En las fotos van a poder apreciar lo que les estoy contando.
Luego
salimos a caminar ya cayendo la noche, por un puente peatonal que hay sobre la
bahía. Caminamos y llegamos a una zona de bolichitos donde pretendimos tomar
una cerveza. El lugar era espectacular y con tremenda vista, obvio que el
precio de la cerveza no era para nosotros, así que nos quedamos con las ganas
de una cerveza. Volvimos al hostel a cenar algo y a dormir.
La frutilla de la torta era una especia de túneles que hay donde uno va caminando y te pasan por arriba todas las especies que te imagines. Los tiburones están encima tuyo, le podes ver los dientes bien de cerca, es algo increíble. Era como estar en una jaula de esas que ves en discovery, pero sin estar mojados y sacando miles de fotos a todo lo que se movía. A todos nos encanto ese lugar, y fue una de las mejores cosas que hemos hecho. En las fotos van a poder apreciar lo que les estoy contando.
DÍA 1 - Opera House
Llegamos al aeropuerto y fuimos a averiguar cual era la
mejor manera de ir hasta el hostel. Como solo éramos 3 no podíamos conseguir un precio razonable por un taxi.
Decidimos irnos en tren que habíamos averiguado y nos dejaba a 3 cuadras del
hostel. El tren tremendo, vagones de 2 pisos y muy modernos. Llegamos en 10
minutos y salimos perfecto en la esquina que queríamos. Imposible perderte, te
va indicando todo y con un mapita en mano tas hecho. Caminamos las 3 cuadras
hacia el hostel y al llegar la peor noticia para esa hora y ese cansancio,
ascensor roto!! A subir 2 pisos por escalera hasta la recepción y después 2
pisos más hasta la habitación. Por lo demás, está muy bueno el hostel, tiene
lindas camas, lindos baños y duchas, y una recepción con unos sofás tremendos y
hay wifi gratis.
Dejamos todo y así nomás, casi sin dormir esa noche, nos
preparamos un mate y nos fuimos a caminar los 3. Arrancamos hacía el lugar que
nos habíamos bajado, pq vimos que había un parque lindo. Tremendamente ordenado
y limpio el parque, aunque en las calles se veía un poco de basura. Después
pasamos por una catedral que era impresionante, St.Mary se llamaba, y nos
metimos a ver como era. Era como una construcción bien británica, alta y
sumamente detallada. Adentro los vidrios y las esculturas eran maravillosas.
Había un órgano de esos de iglesia gigante, y en una empezamos a sentir que
sonaba, había un tipo que lo estaba tocando. Nose como hacía para tocar con
tantos botones, pero salía un sonido espectacular.
Seguimos caminando y la intención era llegar al Opera House,
enfilamos para la calle que nos dejaba ahí. Mucho calor y sin dormir, se estaba haciendo
brava la llegada. Pero queríamos verlo a toda costa. Por fin llegamos y esa
última cuadra se hizo linda, ir bajando e ir viendo a lo lejos el puente y el
Opera House fue tremendo. Lleno de gente por todos lados, mucho Chino como de
costumbre. Costaba creer que estábamos ahí. El lugar es espectacular, la vista
del puente, el agua clara, los bares con sus mesitas acomodadas para tomar algo
con esa vista, el Opera inmenso y sus escaleras, la vista de los edificios
gigantes a lo lejos, un lugar muy emblemático que estábamos conociendo. Se
disfruto mucho esa mañana a pesar de la falta de sueño.
Seguimos caminando emprendiendo retirada hacia el hostel,
era mediodía y picaba el hambre y el sueño. De camino un supermercado enorme
donde entramos y compramos lasagna hecha, a calentarla, comer, y a dormir una
siesta, era necesaria.
De tarde
iban a ir llegando los demás gurises, así que de noche la idea era volver al
Opera todos juntos, para verlo de noche. Fuimos por otro camino para conocer
otras cosas. Las calles llenas de gente,
bastante diversidad de gente, aunque no tanto como en Auckland. El Opera House
de noche y el puente iluminado nos seguía sorprendiendo. No había tanto
movimiento porque acá todo termina temprano, pero el lugar era increíble.
Volvimos al hostel luego de pasear un
rato más, para arrancar mañana temprano otros paseos.
28 mar 2015
DÍA 9 – Paseo por Auckland
Nos levantamos y arrancamos a caminar rumbo a un parque
llamado Albert Park. Quedaba bien cerca del hostel, y tenía una linda vista de
la Sky Tower. Sacamos fotos y seguimos recorriendo con rumbo hacia el puerto,
que nos habían dicho que estaba muy bueno. Saliendo de las calles más
principales, hay parques con áreas verdes que están muy lindas. Las calles
principales es como estar en Buenos Aires, solo que más ordenado, más limpio y
no tan ruidoso, pero es muy parecido el estilo. La variedad de gente que se
veía era increíble, indios, filipinos, chinos, japoneses, maoríes, más chinos,
neozelandeses, algún chino más. Es totalmente diferente a lo que vimos en la
isla sur donde se parecen las ciudades mucho más a pueblos del interior del
Uruguay, obvio que con mucha más infraestructura, pero tenía algo parecido.
Siguiendo en Auckland, llegamos al puerto, caminamos y encontramos que había
paseos en barco que te llevaban enfrente de Auckland, donde se podían apreciar
todos los edificios con tremenda vista. Comimos algo y nos fuimos a las 13hs a
tomar el barco. El cruce duraba 10 o 15 min. Llegamos a Devonport, un lugar
increíble. Es como una zona residencial donde hay casas como sacadas de
películas, con sus autos modernos en la puerta, sus calles impecables, zona
residencial sin dudas. Al bajar del barco una camionetita te levantaba y te
llevaba a pasear. Nos llevaron a una altura de donde se veía todo Auckland como
nos habían prometido. Un lugar increíble para sacar fotos.
Luego gracias a la traducción de Noe, nos enteramos que desde ahí de esa altura se defendían de ataques de barcos del pacífico con cañones, ya que tenían montados en esa altura todo un arsenal. Seguimos con la recorrida hasta que volvimos al puerto para volver en el barco.
Luego gracias a la traducción de Noe, nos enteramos que desde ahí de esa altura se defendían de ataques de barcos del pacífico con cañones, ya que tenían montados en esa altura todo un arsenal. Seguimos con la recorrida hasta que volvimos al puerto para volver en el barco.
Volvimos al hostel y vimos un cartel que decía 6pm “free ice
cream” y obvio que nos quedamos como buenos uruguayos a degustar del helado
gratis. Luego, arrancamos rumbo a la Sky Tower, esta vez para subirla y sacar
fotos desde ahí. Nos encontramos con más gente del grupo de viaje, así que
áramos un montón de uruguayos. Primero al piso 51 en un ascensor que iba
rapidísimo. La vista es espectacular, estaba de día todavía y pudimos ver bien
los lugares que habíamos caminado ese mismo día. Hay unos vidrios super gruesos
en el piso donde te podes parar y sacar fotos hacia abajo. Al principio es un
poco cagante, después confias en el vidrio y te paras y que sea lo que sea.
Aguanto el vidrio, así que acá estamos.
Después seguimos camino a la parte más alta que es el piso 60. Cada vez mejor se ponía la cosa, ya que estaba oscureciendo y se empezaba a iluminar la ciudad. Sacamos muchas fotos y nos quedamos mucho rato mirando todos desde arriba.
Nos
volvimos al hostel, y aprontamos todo para partir hacia el aeropuerto con Juan,
ya que nuestro vuelo salía a las 6:00am y esa noche no la teníamos en el
hostel. Luego de conseguir un taxi a un buen precio, nos fuimos. Eran las 22:00
y teníamos 8 horitas de espera en el aeropuerto. Lo bueno, que acá en el
aeropuerto uno se puede bañar, así que llevamos nuestras cosas al baño, y
gratuitamente nos pegamos tremenda ducha, primer mundo seguro… Nos encontramos con Virginia Recoba que venía
de EEUU y de Hawaii y nos conto sus días de viaje. Nos compramos una
hambuerguesa gigante y cargamos celulares y computadora. A las 3:00AM fuimos a
hacer el Check in con la intención de pasar la puerta y poder dormir un poco
del otro lado ya con las valijas despachadas. El problema vino cuando leímos
que la puertas abrían 4:30am. Un bajón porque no nos queríamos dormir de este
lado de la puerta, así que sin pegar un ojo, aguantamos a hasta esa hora. Ya
después de pasar la puerta, no dormimos nada. Había que caminar muchísimo para
encontrar la puerta de embarque, así que fue una noche larga en el aeropuerto
de Auckland. Obvio que en el vuelo, no nos enteramos ni cuando despego.
Después seguimos camino a la parte más alta que es el piso 60. Cada vez mejor se ponía la cosa, ya que estaba oscureciendo y se empezaba a iluminar la ciudad. Sacamos muchas fotos y nos quedamos mucho rato mirando todos desde arriba.
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01 - Nueva Zelanda
26 mar 2015
DÍA 8 – Llegada a Auckland
Nos
levantamos y fuimos a dejar las MH, luego de ordenar y limpiar un poco.
Demoramos bastante en dejarlas porque te revisan todo para ver en que
condiciones está. Nosotros estábamos tranquilos de que estaba todo bien, pero
algo siempre encuentran. Tuvimos que ir a desagotar el agua de una de ellas que
había quedado un poco. Nos llevaron de vuelta al aeropuerto y esperamos un rato
ya que eran las 11:30 y el vuelo salía 14:45. El vuelo no tuvo nada de raro, y
llegamos a Auckland en hora. Nos tomamos una camioneta que nos convenía más que
un taxi y nos dejo en la puerta del hostel. Entramos y luego de las
explicaciones correspondientes, a la habitación. Al entrar, un olor bastante fuerte
nos invadió a todos. Era una mezcla de olor a pata y olor a humedad. Había
gente durmiendo que se ve que hacía bastante que no se pegaba un aguazo. Pero
bueno, la nariz se fue acostumbrando y fuimos acomodando las cosas. Por lo
demás, el hostel está buenísimo, la gente super bien y las instalaciones
también. Había un cartel que decía 21hs Free Beer, obvio que eso lo entendimos
todos, unos minutos antes de las 21 estábamos todos ahí parados esperando.
Apareció una rubia media loca que hablaba muy rápido y no se le entendía nada.
La movida era que nos llevaban a una especie de boliche donde teníamos una
cerveza gratis y después si querías más comprabas. Fuimos todos obtuvimos
nuestra “free beer”, además de tener un número para una rifa que regalaban paseos,
bungy jumping y alguna cosa más. No ganamos nada obvio. A eso de las 11:30 nos
fuimos a dormir al hostel.
nuestra cena.
Todavía no nos animamos a probar comida local. A dormir ya que estábamos
cansados y queríamos aprovechar el día siguiente. La habitación era doble y con
aire acondicionado, así que fue un alivio entrar y pasar de 35 grados a 17,en
un segundo.
DÍA 7 – Vuelta a Christchurch
Nos levantamos temprano y al asomar la cabeza para afuera
vimos que muchos de los papeles que habíamos juntado en una bolsa andaban
rondando por ahí. Lo que paso fue que los patos nos habían agarrado la bolsa de
basura y habían desparramado todo. Así que arrancamos bien, juntando basura a
tempranas horas de la mañana. Cargamos las MH con agua y fuimos a desayunar a
Mc Donalds para tener un baño y tener internet. Estuvimos como 2 horas usando
ambas cosas, baño, internet, baño nuevamente. Luego partimos rumbo a
Christchurh que era el lugar de devolver las MH. La ruta muchas más recta que
las demás. Solo había una montaña grande que atravesar, por lo que otra vez
subimos y bajamos varias veces. Los paisajes y las rutas impecables como en
todos lados. Pasamos por Springfield, y obvio que paramos pero no tenía mucho
de atractivo, eran 2 cuadras y se acababa el pueblo. Llegamos a Christchurh
cerca de las 15hs. Buscamos un parque donde poder para y cocinar algo, y nos
pusimos a hacer los fideos y arroz que nos quedaban. Luego de comer caminamos
un poco, y resulto que el parque ese era el tremendo jardín botánico que tiene
la ciudad. Especies de todos los países del mundo, árboles inmensos, rosales
increíbles, todo bien explicado con una plaquita que te iba guiando para saber
que era cada cosa. Obvio que todo esto es totalmente gratuito y abierto a todo
público. La gente sale a hacer deporte entre los canteros que tiene el parque.
Yo llamaba mucho la atención lo bien cuidado que estaba todo, siendo algo que
no tiene ninguna restricción a la entrada. En realidad todo en este país es
así, no existen las rejas en las casas ni el temor a los robos. Es otro mundo
Luego
salimos en busca del aeropuerto ya que sabíamos que la empresa de la MH quedaba
ahí cerca y nos íbamos a ubicar bien de bien estando ahí. El tema era que la MH
la debíamos entregar al día siguiente. Después de averiguar varias opciones
logramos confirmar que podíamos quedarnos con MH y todo y nosotros adentro, en
el parking del aeropuerto. Nos salía mucho más barato que pagar un Holiday Park
para MH, y además teníamos internet gratis del aeropuerto y por si fuera poco
duchas gratis en el aeropuerto. Más no se podía pedir!!! Nos paseábamos del
parking al aeropuerto como si estuviéramos en un camping, con cosas para
bañarnos, para ir a comer algo o lo que fuera.
DÍA 6 – Glaciar Franz Joseph
Después de un rato volvimos caminando y también nos encontramos con gente del grupo de viaje. Venían haciendo el camino al revés que nosotros, por lo tanto cada uno le tiro ideas de que hacer en tal lado. Agarramos las MH y seguimos hasta Greymouth que queda a unos 250 km. Antes pasamos por Hokitika y comimos y recorrimos un poco el pueblo. Tampoco andaba nadie como en casi todos los pueblos que hemos visitado. Nose si es que no hay gente o si está dentro de sus casas todo el tiempo. Luego de visitar los baños públicos y sacarse fotos en la costa, seguimos rumbo a Greymouth. Llegamos y habíamos averiguado de un lugar para quedarse en las MH pero no era camping. No tenía baño ni nada, solo agua para llenar la MH y para desagotar la de la grasera.
DIA 5 – Glaciar Fox
Luego de desayunar aprontamos todo para partir. Lo que no
contamos ayer es que lavamos ropa pero la secadora no secaba ben. Ahora tenemos
toda la ropa colgada en una cuerda dentro de la MH. Las rutas como ya es
costumbre impecables, lleno de vistas y lugares tremendos para ver. Cada tanto
en la ruta te indica que hay lugares para parar y sacar fotos o quedarse un
rato a mirar. Paramos después de pasar un puente donde se veían muchas piedras
y agua cristalina corriendo entre ellas. Fuimos por un camino que nos llevo
hasta abajo del puente y quedamos bien al lado del agua, arriba de unas piedras
inmensas. Era como una especie de rápidos donde corría mucha agua y estaba
tremendo. Las fotos de turno y seguimos ruta.
Ya entraba a picar el hambre y más adelante había un Visitor Centre, que en casi toda la ruta hay entrando en cada pueblo. Metimos las MH atrás de unos árboles y nos preparamos unos ricos refuerzos de jamón, queso, lechuga y tomate. Seguimos rumbo al glaciar Fox, intentando llegar con luz para poder visitarlo. Ya estaba lloviznando cuando llegamos. Nos metimos a un camino de 4 km que nos llevaba hasta la entrada del glaciar y había que dejar las MH y seguir a pie una hora para poder verlo. Nos metimos las camperas de lluvia y arrancamos, con cámaras y banderas para sacarnos la foto con el glaciar. La caminata bastante cansadora ya que es todo subida y bajada y todo piedra suelta, pasando unas especies de cañadas que se forman por la caída del agua desde las montañas. Se pasan estas cañadas por piedras que hay puestas para que vayas por arriba, tipo sapitos en los dibujos animados. Luego de un rato, el glaciar estaba frente nuestro. Había carteles de que hace 30 y 40 años atrás era mucho más grande y el hielo ocupaba todo ese lugar que tuvimos que caminar. Lamentablemente está mucho más chico, debido a que se derrite y no se llega a formar como se formaba antes. Desde el 2008 hasta hoy, ha disminuido pila la cantidad de hielo que hay.
Volvimos
hacia las MH y nos encontramos con gente del grupo de viaje que iba camino al
glaciar, así que estuvo bueno volver a escuchar hablar español de otras voces
que no fueran las nuestras. Ya en las MH, seguimos 40 km hacia el otro glaciar,
Franz Joseph, que por lo que nos dijeron esos que nos encontramos, era grande y
más lindo. También un francés que encontramos en los fiordos nos había dicho lo
mismo. Nos agarro la noche y faltando 5 km para llegar vimos entre los árboles
una motorhome como media escondida. Fuimos para esa ruta alternativa y era como
un gran descampado donde había algunas más. Obvio que nos metimos y nos
quedamos ahí ya que no había que pagar y ya era de noche y llovía y no
queríamos seguir manejando. Al otro día nos dimos cuenta que estábamos a 5 km
del otro glaciar nada más. Jugamos a las cartas, tomamos una sopita caliente y
al sobre.
Ya entraba a picar el hambre y más adelante había un Visitor Centre, que en casi toda la ruta hay entrando en cada pueblo. Metimos las MH atrás de unos árboles y nos preparamos unos ricos refuerzos de jamón, queso, lechuga y tomate. Seguimos rumbo al glaciar Fox, intentando llegar con luz para poder visitarlo. Ya estaba lloviznando cuando llegamos. Nos metimos a un camino de 4 km que nos llevaba hasta la entrada del glaciar y había que dejar las MH y seguir a pie una hora para poder verlo. Nos metimos las camperas de lluvia y arrancamos, con cámaras y banderas para sacarnos la foto con el glaciar. La caminata bastante cansadora ya que es todo subida y bajada y todo piedra suelta, pasando unas especies de cañadas que se forman por la caída del agua desde las montañas. Se pasan estas cañadas por piedras que hay puestas para que vayas por arriba, tipo sapitos en los dibujos animados. Luego de un rato, el glaciar estaba frente nuestro. Había carteles de que hace 30 y 40 años atrás era mucho más grande y el hielo ocupaba todo ese lugar que tuvimos que caminar. Lamentablemente está mucho más chico, debido a que se derrite y no se llega a formar como se formaba antes. Desde el 2008 hasta hoy, ha disminuido pila la cantidad de hielo que hay.
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