14 may 2015

DÍA 7 – Viaje a Japón, escala en Singapur


Nos esperaba un largo viaje antes de llegar a la tierra del sol naciente, 6 hs de combi, espera de 4 horas en el aeropuerto de Puerto Princesa, vuelo 2 horas a Manila, llegamos corriendo a tomarnos el vuelo hacia Singapur, donde llegábamos a las 22hs y el vuelo a Tokio era a las 8hs de la mañana. Por lo tanto, nos quedamos a dormir en un rinconcito del aeropuerto que nos pareció lo más cómodo que pudimos encontrar. Después de llenarnos la panza con un super combo, dormimos hasta las 5 para despertarnos y hacer el check in, no estábamos muy lejos. Llegaron las 8 de la mañana y estaba por arrancar el avión, y ya empezamos a tener la impresión de que Japón nos iba a encantar. En la pista, al costado del avión, había varios japoneses con una pancarta que decía “See you again” y haciendo la reverencia y saludando todo el tiempo. Fue un presagio de la amabilidad que íbamos a tener en ese país.

Dormimos un poco y llego la hora de la comida, primero nos trajeron en una bandeja una toalla húmeda toda arrolladita que no sabíamos para que servía. Vimos que los japoneses se limpiaban las manos, así que hicimos lo mismo. Trajeron la bandeja y era arroz, verduras, pollo, fideos frios y frutas. Obvio que todo esto lo comimos con palitos, imitando lo que hacían los japoneses nuevamente. Yo le agarre la mano enseguida, Ceci recurrio al tenedor viendo que tenía hambre y se le dificultaba con los palitos. Llegamos a las 16 hs a Tokio y fuimos a la oficina de Japan Rail Pass, a canjear nuestro pase por 7 días para usar todos los trenes y metros. Nos estaba esperando Mauri, que había llegado el día anterior a Japón y había pasado todo el día en el aeropuerto para unirse al grupo con nosotros, ya conocía el aeropuerto de principio a fin, así que ahora somos 13.

 
Reservamos asiento en el Shinkansen que es el tren rápido que nos iba llevar a Kyoto. Nos teníamos que tomar un metro para llegar a la estación donde salía el tren rápido, nuestro primer tren bala. Es un medio de transporte que funciona a la perfección y esta pensado para viajar con equipaje, aunque es verdad que mirar el mapa de todas las líneas que hay, y todo escrito en japonés asusta un poco. Pero realmente es fácil después de que entendés un poco la lógica con la que está hecho todo. Además los japoneses son sumamente amables y te tratan de ayudar en todo momento, ya sea en inglés o con gestos. Si es necesario caminan contigo varias cuadras para llevarte al lugar donde tenés que ir, si es que no se pueden hacer entender. Es un cambio cultural realmente increíble, al que no estamos acostumbrados y nos impacta positivamente.

El tren bala, está tremendo, va rápido de verdad y ves pasar las cosas a gran velocidad afuera. Adentro ni te enteras que te estás moviendo así que el viaje se disfruta mucho. Llegamos bastante tarde a la estación de metro y nos tomamos tres taxis hasta el hostel. El taxista nuestro dijo que había entendido donde era, así que fuimos pensando estaba todo bien. Llegamos y entramos y el de la recepción nos dijo que no era ahí, era otro hostel que también se llamaba Kahosan, pero no Guesthouse sino Theather. Por suerte quedaba a 4 cuadras de ahí, así que salimos a caminar por las calles de Kyoto a las 23hs con todas las valijas para llegar, realmente muertos de cansados después de tantas horas de viaje. Por suerte llegamos y el hostel estaba muy bueno, así que a comprar comida rápida de hacer en el Seven eleven que había enfrente y a dormir.

DIA 6 – PLAYA LAS CABAÑAS


Hoy nuevamente marchamos a las cabañas, íbamos a hacer otro tour, pero precisábamos estar otro día tirados al sol y más pensando que se nos viene un destino que vamos a andar al palo como es Japón. Nos volvimos a tomar un tuc tuc hasta la playa, y nos pasamos en la reposera todo el día, comiendo y tomando cosas frescas. La verdad es que no hicimos mucho más que eso, así que no hay nada para contar, solo que disfrutamos nuevamente de una hermosa playa y se paso muy bien. De noche compramos unas pizzas y las llevamos a la terraza del hostel, para festejar 1 mes de viaje. Entre pizza y cerveza se nos hizo la hora de ir a aprontar las mochilas para partir al otro día bien temprano. Teníamos un largo camino para llegar a Japón.

 

DIA 5 – TOUR C


Como el día del tour A fuimos al lugar donde lo habíamos contratado, está vez hay 2 variantes: conseguimos una conservadora a la cual le pusimos hielo y compramos bebidas y la otra el clima…hoy está nublado y llueve, pero dicen que sale igual. Llegamos a la playa donde salía el bote no está tan tranquila como el otro día. Hay más “olas” y estaba más crecida pero los señores decían que salía y que estaba todo bien. Bueno, todos arriba empieza el tour. Ya de arranque las olas eran más grandes y el bote se movía bastante más pero cuando mirábamos a los que manejaban y se veían distendidos y riéndose sentimos que de verdad todo está bien. Primer parada, Helicopter Island, se llama así por la forma supuestamente de helicóptero nosotros en verdad de lejos vemos más bien la cabeza de Homero Simpson. En fin, no todos bajamos acá porque estaba bastante complicada la corriente y había muchas piedras. Los que bajaron (entre ellos Camilo) intentaron hacer snorkel pero entre la corriente y la cantidad de gente dieron vuelta así seguimos viaje a la 2da parada. Una vez allí la corriente era peor, más olas y muchas más piedras. De donde te dejaba el bote había que nadar hasta la “entrada”  de la playita que se veía de lejos. No me iba a tirar pero después me iba a arrepentir porque seguramente no era tan complicado como lo estaba viendo…error…fue complicado! Jajaj  el problema era la corriente y a medida que te acercabas como habían muchas piedras se formaban olas, entre mi poca habilidad para nadar y el chaleco salvavidas que te hace más fuerza y no te podes mover libremente fue un desgaste grande, pero estuvo bueno, me sentía el naufrago. Llegamos, descansamos un poco nos sacamos las fotos pertinentes y vuelta atrás. La vuelta creí que iba a ser peor porque era contra la corriente pero mágicamente se calmó bastante y fue mucho más fácil. Allá seguimos viaje, ahora si se pusieron picadas las olas y el bote es una especie de montaña rusa de agua, todo divertido pero el chaleco no me lo saqué ni por las dudas jaja. Nos llevaron hasta una parte donde estaba re tranquila el agua y era el lugar de hacer snorkel, como el otro día ese era el momento del almuerzo. Nos tiramos, ahora me siento una gran nadadora y no pienso si me tiro o no. Los peces divinos de todos los tamaños y colores, los corales igual, hay de todo! Esta vez no vimos tortugas pero en otras bajadas se veían por allá abajo y otras nadando. Un hermoso espectáculo parecido pero no igual. Subimos a almorzar, la comida igual de rica que el otro día pero hoy además hicieron cerdo, unos genios! Lo que se le paso fue la manzana cortada y decorada en forma de pato pero se le perdona por el movimiento que hubo. Rumbo a la 3er parada, acá no hubo agua, es como una iglesia o algo del estilo en medio de la nada. Había como un muellecito que bajabas y caminabas un poco te encontrabas como con una iglesia o algo del estilo totalmente abandonado pero lindo, una construcción medianamente nueva pero venida abajo. Además subías por las piedras y se veía  el agua bien celeste con las piedras alrededor divino. De ahí nos fuimos a la última parada, Secret Beach, acá si se complico nos dejó bastante lejos, hay mucha más corriente y para pasar a ese lugar había que nadar hasta las rocas y ahí pasar por entre un agujero con cuidado que la corriente no te pegue contra las piedras, esta demás aclarar que yo no lo hice jajaj. Sólo bajaron 4 y entre ellos obviamente Camilo. Las fotos que trajo estaban divinas! Me quede con pena pero realmente si me tiraba me iban a buscar a Tailandia. Bueno, después de todo el día termino el tour c, estuvimos pensando todo el día si hacíamos otro más al día siguiente pero terminamos agotados por lo cual la decisión fue de pasar el día en la playa Las Cabañas a descansar y prepararse para los días que se vienen que prometen ser agotadores.

7 may 2015

DIA 4 – PLAYA NAC PAN


A las 9 nos pasó a buscar la camioneta que contratamos para ir a la playa, de viaje eran más o menos 45 minutos. El camino era bien rústico, calle de tierra y campo para los 2 lados. Pasábamos cada tanto por parte de carretera con asfalto pero la mayor parte del camino era de tierra. Ver las casitas y los niños jugando al costado de la ruta era algo lindo de ver, no se porque, pero es algo que nos gustó. La carita que tienen esos niños es bien inocente, cero maldad…no se son diferentes. Bueno, llegamos a la playa y era igual de linda que Las Cabañas pero mucho más grande, más arena, más tranquila porque no había casi gente y el agua bastante más picada. Después de encontrar el lugar ideal, mitad sombra mitad sol y todas las cosas acomodadas, al agua!



 A jugar con las olas. Como todo hasta ahora, hermoso! Paradisiaco! Luego de eso, tirarse un ratito a reposar con un jugo de ananá recién hechito, que más se puede pedir??




Llego el momento de almorzar y tuvimos que salir a buscar un parador, había uno cerca de donde estábamos pero seguramente demoraran muchísimo porque había mucha gente sentada. Empezamos a caminar por la playa y se veía lejos que habían muchas banderas, pensamos ahí seguro es un parador. Seguimos caminando y cuando estábamos llegando empezamos a reconocer algunas banderas de países y empezó la clásica “estará la de Uruguay? Sisi tiene que estar! Ahí está la de Argentina”, allá la última…la de Uruguay! Es increíble la sensación de felicidad que te viene después de ver algo tuyo, algo que reconoces…algo que hace tiempo no ves y cuando lo tenes todos los días no prestas atención. Esa misma sensación nos da cuando sentimos a alguien hablar español y se agranda cuando el español es  más bien latino, uno empieza a apreciar mucho más sus cosas desde lo más grande hasta lo básico como el hablar con otro en tu idioma. En fin…todo eso genero ver la bandera jaja.




Comimos en ese parador en la playa, riquísima la comida…la única crítica (pero no es puntual de este lugar sino de todos los de por acá) es que la bebida no estaba fría, pero bueno pasa y estaba rica igual. Una vez terminado el almuerzo volvimos a donde estaban todos. Otra vez a acostarnos para hacer bien la digestión jaja. Una siestita reparadora y vuelta al agua por última vez porque ya nos estábamos por ir al hostel. Para matar el embole viendo que las palmeras tenían unas ranuras para subirse a sacar cocos, intenté subirme a una. Llegue a una altura considerable y me dio miedo caerme de cabeza.



Para culminar ese día tan agotador nos fuimos con Juan, Noe, Vale, Tepha y Javier a hacernos masajes. Impresionante las manos que tenían esas señoras, totalmente sedados salimos todos de ahí directo a comer en el restaurante de la playa prontos para después de eso irnos a dormir que al otro día teníamos contratado el tour c.

DIA 3 – TOUR A


Nos levantamos temprano para desayunar y salir con tiempo hacia el lugar donde habíamos comprado el tour. Una vez allí nos hicieron caminar por el costado por una especie de callecita donde cortabas camino para ir a la playa para tomarse el bote, cuando vimos que había que meterse al agua enseguida pensé “divino arrancar la mañana adentro del agua” pero por suerte estaba más tibia que el día anterior y tranquila. Subimos todos, que eramos nosotros 13, Tepha y Javi, 4 gurises más de otro grupo y 3 desconocidos que resultaron ser 2 españoles y una señora neozelandesa. Rumbo a la primer parada, una playa hermosa más solitaria…ahí la idea era hacer snorkel el que quería, tomar sol o simplemente meterse al agua a disfrutar de ese paraíso. Pasado el tiempo destinado a esa parada seguimos rumbo al segundo destino.
 
 
Ahí si, más divertido…Small Lagoon! Habían 2 opciones, o snorkel o kayak. Nosotros alquilamos un kayak…la verdad muy bueno!! Divertido porque estábamos varios haciendo el recorrido y se improvisaban carreras cortas y te divertía ver como les costaba a algunos subir al kayak después de un chapuzón en medio del mar. Claramente Camilo se tiro, yo no…no quería ser una más del papelón de no poder subir. El agua era increíblemente cristalina, era como estar en una piscina, se veía el fondo clarito y se podían ver los peces pasar por ahí. Vuelta a subir al bote…ahora a la Big Lagoon, ahí la única opción era snorkel o quedarse arriba, lo que tenían pensado era bajar en la playa para comer pero habían otros botes en la orilla por lo cual el almuerzo iba a ser arriba. Mientras terminaban de aprontar la comida nos tiramos al agua a hacer snorkel. Se veían unos peces divinos! Los corales por allá abajo y el agua fresca ideal para el día de calor que era. Muy lindo!! Es increíble la vida submarina, los colores, las formas…no se…divino!

 
 
Estuvimos un rato disfrutando de ese espectáculo y subimos a comer. Había pescado, pollo, arroz, calamar…todo hecho arriba del bote por los mismos que nos llevaban a hacer el tour, a eso hay que sumarle la fruta de postre, todo decorado y preparado con mucha dedicación. Unos genios los tipos esos! Todo estaba exquisito. Panza llena y seguir viaje. Última parada, Secret Lagoon. Para mi hay un antes y un después de ese lugar, nos dejaban lejos y había que tirarse del bote, nadar hasta una barrera de coral que podías pasar caminando y ahí entrar a una cueva y entre las piedras una laguna “secret lagoon”, hermosa! Yendo para el otro lado había una playita donde había un bote que decía “El Nido” muy linda también. En principio al ver la dificultad y mi poca fé con el agua no iba a ir, Camilo bajo enseguida…no se quería perder semejante lugar jeje. Nos quedamos con Gaby y Vale pero ella ya estaba decidida a no bajar, con Gaby estuvimos dándonos manija entre nosotras para ir…hasta que apareció Koala y con un gran trabajo de motivación ahí salimos las 2 rumbo a ese lugar. Sinceramente me hubiese arrepentido muchísimo no haber ido. Un miedo superado! A todo esto…lo hice con chaleco salvavidas jajaj. Vuelta a bordo, termino el tour. Después de ese día pasados por agua y sol, ducha, cena temprano, arreglar para ir a la otra playa todo el día y no daba para hacer ni una vuelta más. Se disfrutó mucho lo que hizo que esperáramos el tour c con mucha expectativa.

DIA 2 – PLAYA LAS CABAÑAS


Comenzamos este día con un sol divino, una día espectacular para ir a la playa. Tomamos unos tuc tuc y partimos a la playa Las Cabañas u Orange Beach como también le dicen. Unos 15 minutos de viaje en una moto con un agregado de chapa con asiento (eso es un tuc tuc), en las subidas parecía que se iba quedando pero no, llegamos.
 
 
Al bajarnos había que caminar por un sendero de tierra rodeados de árboles y arbustos hasta la playa. Llegar y ver esa playa fue quedarse sin palabras, realmente un paraíso. El color del agua es hermoso con contrastes por las piedras y la diferencia de profundidad a la distancia, además bien calma, la arena blanca con unas palmeras y parador, reposeras con mesas que te podías poner al sol o a la sombra, hacías el pedido en el parador y te lo llevaban para ahí, unos reyes, justo lo que estábamos necesitando a esta altura del viaje, descansar y estar tirados sin nada que hacer ni pensar.


 

 
Todo el día en la playa, nos quedamos hasta el atardecer, que fue creo el mejor que vimos desde que empezamos el viaje. Ver el sol ponerse entre los cerros y el brillo del agua dio mucha tranquilidad. Al volver al hostel había que ir al centro a contratar los tour para hacer y ya que estábamos comprar las cosas para el cumple sorpresa de Vale que era al otro día. Una vez conseguido todo, salir a cenar. Un restaurante con música en vivo en la playa con velas en las mesas, seguía sumando paz.
 
 
En un momento la gente de la mesa de atrás empezaron a hablar con nosotros y resultó ser que era polacos y les colgó la idea del viaje, estaban un tanto colocados porque se habían tomado una botella de gin y eran no más de 7 personas. Nos preguntaron si nos gustaba el gin y como dijimos que si allá fue a averiguar si tenían, ahí dijimos todos “tenemos que pedir la cuenta e irnos no sea cosa que nos carguen una botella!!” lo cual fuimos muy mal pensados porque volvió con una botella de tequila y vasos para todos. Ahí empezó la locura con los polacos, 3 tequilas y terminamos haciendo trencito en la playa el cual lo encabezaba una señora adulta mayor y terminaba con 2 niñas…muy fuerte!! Todo eso nos ayudo a aguantar a las 12 para el cumple de Vale. Llegamos al hostel corriendo y pensando que podíamos hacer para que no se diera cuenta y aprontar todo lo preparado (muffins que decían FELIZ CUMPLE, globos y alguna cosa más), todo salió bárbaro. De ahí salir a bailar con los globos para seguir festejando, lo cual no fue buena idea porque al entrar la gente se descontrolo y empezaron a pichar todos los globos como locos, de los 24 se salvó 1. Huimos a otro baile (al lado), donde sin saber había un escudo que decía “CONSULADO DE URUGUAY”, increíble, se lo habían regalado a uno de los dueños del baile (como lo obtuvo el que lo regalo, nadie lo sabe). En el baile no había nadie pero en las mesas afuera si, pedimos si nos ponía el pendrive y al ritmo de “El Gucci” empezó la noche. La verdad muy divertido, eramos solo nosotros y 2 “oriundos” que se coparon y bailaban con nosotros. La gente muy buena onda, el dj bailando con nosotros y cada tanto se acordaba que tenía que poner él la música volvía a su lugar. Termino la noche (2am, se sale muy temprano) y a dormir que al otro día ya teníamos reservado el tour A.

DIA 1- PUERTO PRINCESA


Después de un viaje bastante agotador de toda la noche y una escala en Manila de 3hs llegamos a Puerto Princesa. El aeropuerto era una terminal de 3 cruces a la cual llegan aviones, no existe control de equipaje ni nada por el estilo, te bajas del avión en la propia pista cruzas una puerta cruzas un hall y ahí está la cinta transportadora de valijas (lo más moderna para lo que es el aeropuerto) y cruzas la puerta…vereda. Ta se termino el aeropuerto. Luego de sacar plata (es conveniente hacerlo en Manila ya que hay un solo cajero en el aeropuerto) fuimos a buscar el taxi o algo del estilo para ir al hostel. Ya que estábamos tramitamos también la ida a El Nido, ida al hostel + ida y vuelta a El Nido = usd 20 una ganga. Esperando que la camioneta llegara vimos que los autos volvían a manejar por la derecha! Bienvenidos al tránsito normal! Llega la camioneta, momento de cargar las valijas, es una situación de stress en todas partes a las que hemos ido, somos muchos y todos con valijas o mochilas grandes. Las que no entraban las coloco en el techo (sin vaca) y a la pregunta “como las va a sujetar?” un tipo se sienta encima y dijo “Go!”. En fin, en el camino eran todas calles de tierra y angostas, todos mirábamos para afuera pensando y diciendo “por acá no camino ni media cuadra”. Para rematar el pensamiento se siente un fuerte golpe en el techo, se baja el conductor, mira y ahí es cuando se entera que su compañero iba arriba del techo con más valijas, “Jajaj my friend is in the roof” seguimos viaje al hostel. Al llegar, era como un oasis en el desierto! No pegaba ni ahí con los alrededores, era bien prolijo, pintadito y con baldosas en la entrada. Esa noche era la única que pasaríamos en Puerto Princesa porque el propósito de estar ahí era hacer el paseo del Río Subterráneo y dormir después de tanto viaje. Dormimos todos los 12 juntos en una habitación, una especie de gran hermano por una noche en Filipinas. Una experiencia divertida pero un tanto de tensión por momentos. Desayunamos a las 6 am y las 6:30 nos pasaron a buscar para ir al Río. La guía una genia, nos fue explicando todo de Filipinas y cosas del Río Subterráneo. Hicimos una parada antes para sacar alguna foto y comprar alguna cosa antes de llegar. Una vez ahí la guía se encargó de sacar número para ir hasta la entrada de la cueva, nos tocó el turno y en 2 botes salimos. La vista es espectacular, el color del agua, las piedras de la cueva, el verde de los árboles, todo es muy lindo. Nos bajamos y ahí a caminar un poquito para llegar a la entrada. Los botes eran de a 10 y nosotros al ser 12 habían 2 que tenían ir con desconocidos, allá fuimos con un bote lleno de chinos, japoneses o coreanos…estuvo bueno no entendíamos nada y ellos a nosotros tampoco lo cual lo hizo bastante más divertido. Al principio medios quemados porque nos preguntaron donde nos queríamos sentar y nos pusimos al frente hasta que vinieron 2 chinas o no se que y nos sacaron, no entendíamos nada el porque hasta que al entrar vimos que la persona que manejaba el bote iba indicando a donde iluminar en inglés y las personas de adelante eran las encargadas de eso, el tema es que nadie nos pregunto si sabíamos inglés y nos sacaron igual para el fondo. Igualmente estuvo bueno. Adentro de la cueva el agua obviamente está helada, se sentía el ruido de los murciélagos por todos lados y las piedras y el óxido crearon unas imágenes que es lo que vas viendo a medida que avanzas. Recomendable para nosotros el paseo por el Río Subterráneo.

 
 
Al terminar todo nos fuimos a almorzar, un buffet riquísimo. Había de todo y de sabor estaba delicioso. Regresando a Puerto Princesa hicimos una parada en un lugar donde te tirabas de tirolesa, ahí comprobé que tengo fobia a las alturas. Subimos nosotros 2 con Clau y Nani pasando por unas cuevas geniales que era el recorrido hasta la cima para tirarse. Todo muy lindo hasta llegar arriba, se tiro Clau primera, luego vino Nani y cuando llegue yo empecé a sentirme mal y entré en pánico…conclusión me baje y se tiró Camilo. Ahí volví a hacer el camino para bajar (que fue bastante más complicado que la subida), las piernas me temblaban todavía, lo intenté…se ve que el tema de la altura es algo a tratar con psicólogo jajaja. Después de todo, vovler a Puerto Princesa para ir a El Nido. Un viaje cansador, 6hs en una camioneta no hecha para un viaje tan largo.
 
 
El camino empezó bien hasta que se hizo de noche y veías como la gente se tiraba a cruzar sin una luz ni nada, el chofer tenía una vista increíble porque verdaderamente no se veía nada. Jugamos a pila de cosas para hacer el viaje más divertido, cantamos y hablamos de cualquier cosa pero llego un momento que el cansancio y la incomodidad empezó a hacer cambiar el humor y el silencio se hizo general. Llegamos a El Nido ya tarde, el hostel ya de arranque buenísimo, la gente de ahí también. Una vez estiradas las piernas comenzó la odisea de buscar algo para comer a las 12 de la noche, encontramos unas pizzas riquísimas y enormes. Panza llena, bañados…a dormir!

DÍA 2 – Central Market, Barrio Chino y Templos


Nos fuimos temprano hacía Central Market, con un calor que a esa hora ya se hacía sentir. Llegamos y recorrimos el lugar, que vendría a ser como una especie de mercado de los artesanos con una linda plaza de comida. Dimos unas vueltas y salimos hacia el Barrio Chino que quedaba cerca, pensando que podía llegar a haber lindas cosas para ver y comprar. La verdad que no había nada, era una mezcla de 8 de octubre chino y feria de tristán narvaja. Volvimos al Central a la plaza de comida que nos había gustado y almorzamos ahí. Seguimos hacia una mezquita que nos costo llegar porque estaban arreglando todas las calles. Las mujeres tenían que entrar con las rodillas y el pelo tapados, por lo que tuvieron que ponerse como una túnica roja parecidas a las del Ku Kux Klan. Entre el calor y que no estaba muy bueno, nos fuimos enseguida.
 
 
Seguimos hacia la plaza mayor que tiene una mezquita enfrente, y es todo un pasto gigante con un monumento que tiene la bandera de Malasia. De ahí seguimos, con mucho más calor, a la mezquita azul. Eramos buscadores de agua fría a cada momento porque estábamos deshidratados del calor. Tarea difícil encontrar agua fría en estos países. Volvimos al hostel con la idea de ir a la torre de Malasia parecida a la de Auckland, pero el cansancio nos gano y no fuimos. Nos quedamos descansando porque esa noche nos íbamos para Filipinas. Cuando se acerco la hora de irse, y estábamos esperando los taxis, aparece un tipo Chino a los gritos dentro del hostel queriendo organizar las valijas. Nadie entendía nada que quería ni quien era. Resulto ser uno de los taxistas que nos iba a llevar. Después de “organizar” el equipaje salimos rumbo al aeropuerto con nuestro chofer estrella. Se reía todo el tiempo y parecía un poco loco, pero era muy divertido. En su camisa tenía escrito C.K.Chong y al preguntarle el nombre nos dijo CALVIN KLEIN CHONG matándose de risa. Nos empezó a preguntar de donde veníamos y a donde íbamos, y se reía y no podía creer todo lo que íbamos a hacer. Nos ofreció papitas que comía de la guantera del auto, mientras ponía música y bailaba con una coreografía. Un personaje inolvidable. Llegamos al aeropuerto sanos y salvos y nos regalo agua, a temperatura ambiente de valija de auto de malasia. Nos sacamos fotos con el obviamente y nos despidió muy contento.

4 may 2015

DIA 1 – Batu Caves y Torres Petronas


Después de dormir las horas necesarias y descansar las piernas salimos temprano hacia Batu Caves. El trayecto en tren estuvo bueno, Malasia da la sensación de mezcla de 1er y 3er mundo, las edificaciones son muy de 1er mundo pero algunas cosas un tanto precarias que no pegaban ahí. Desde que llegas a la Batu Cave te “atacan” los monos, no podes llevar nada en bolsas porque interpretan que es comida y comienza una batalla con ellos. Es impresionante el paisaje ahí, infinidad de arboles y rocas, entre eso están los templos y cuando llegas a lo que vendría a ser la entrada se ve una cantidad impresionante de escalones y una estatua dorada gigante en la puerta (no se que representa). A las mujeres les hacen poner una especie de pareo para cubrir las piernas a no ser que lleves pantalón, pero con los 34ºC a la sombra como que no da para ir de pantalón. Subimos los infinitos escalones hasta las cuevas, esquivando monos y sacando fotos. Tuvimos que ir parando alguna vez para tomar un poco de aire. Al llegar entras en una cueva de piedra que tiene como santuarios donde se hacen ceremonias religiosas.





Pudimos ver varias personas que llegaban con unas velas y esperaban a que les hicieran un ritual donde les pintan en la frente el tercer ojo. Las cuevas de piedra parecen construidas por el hombre, pero son totalmente naturales. Luego de recorrerlas nos metimos a un tour que te llevaba a recorrer una cueva totalmente oscura de varios km de largo. Una guía nos fue explicando los diferentes animales que viven allí que señalábamos con nuestras linternas. Algo que estuvo muy bueno fue cuando nos hizo apagar a todos las linternas en una zona donde entraba un viento que venía desde lo profundo de la cueva y nos quedamos unos segundos en total silencio todos. Había un silencio y una paz increíbles en ese lugar. Abrías y cerrabas los ojos y era lo mismo, ya que estaba oscuro de verdad, ni una luz a lo lejos. Daban ganas de quedarse así mucho más tiempo. Seguimos y llegamos a un punto donde no se puede avanzar más ya que más adentro no hay mucho oxígeno. En el techo de la cueva se veía por un agujero los árboles que estaban afuera en la montaña. Otro lugar maravilloso que nos regalo la naturaleza.






Emprendimos la retirada hacia el hostel, donde pusimos a lavar ropa y nos dormimos tremenda siesta. Ni nos enteramos que llovió mucho afuera. Con más fuerza, salimos rumbo a conocer las torres Petronas, muy famosas en Malasia. En su momento fueron las torres gemelas más altas del mundo, hoy ocupan el noveno lugar. Nos tomamos un bus que nos dejo en un costado de las torres, desde lejos ya las podíamos ver. Nos fuimos a una especie de plaza que hay enfrente, y nos sacamos las fotos correspondientes. Las dos torres iluminadas en la noche quedan realmente bien, y nos sacamos lindas fotos. Para subir a la cima hay que pagar y además reservar con tiempo.




Nos metimos a las torres, y en el lobby tuvimos la idea de subir hasta donde pudiéramos. Sin pagar y haciéndonos los vivos, probar suerte y ver que pasaba. Llamamos el ascensor y bajo, se abrió y no había nadie, apretamos el piso más alto que pudimos, que en ese ascensor era el número 3, con esperanza de poder tomar otro allí para seguir subiendo. Se abrió la puerta y no había nadie en ese piso. Habíamos quedado que si alguien nos venía a sacar solo íbamos a decir en inglés la palabra “ticket”. Pasaron dos segundos y apareció un seguridad cagandonos a pedos de que no podíamos estar ahí. Al grito de Ticket Ticket!!! Nos metimos de nuevo en el ascensor rumbo a planta baja, mientras el seguridad nos decía donde se podían comprar tickets. No sabemos si cuenta, pero podemos decir que subimos las Petronas. Recorrimos el shopping que hay debajo de las torres y salimos por la parte de atrás donde hay unas fuentes de aguas de colores que están muy buenas. Nos volvimos al hostel después de un largo día.

DÍA 2 – China Town y Parque Merlion


Nos fuimos los 2 solos al Barrio Chino, nos tomamos un metro y fuimos. Nos encanto viajar en metro en este país, es todo muy sencillo. Llegas a la estación, vas a la maquina pones de donde a donde queres ir, te dice el precio, pones billetes o monedas, te da el boleto o te carga el que ya tenés, te da el cambio y listo, a viajar. Además está todo super señalizado, muy limpio y además pasan cada 3 minutos, la perfección. Llegamos a la estación del Barrio Chino y salimos a la superficie y no teníamos ni idea en que calle estamos, arrancamos a caminar y nos metimos sin querer en una especia de shopping y no sabíamos salir. Al rato salimos y nos encontramos con unas gurisas del grupo de viaje que más o menos nos ubicaron donde estábamos. Seguimos caminando y recorrimos muchas calles, venden de todo, ropa, comida, artesanías, esta bueno. Luego nos fuimos caminando bajo una llovizna hacia el parque Merlion. Vendría a ser lo que está frente a la bahía y se veía desde el edificio que fuimos ayer. Es donde está el verdadero Merlion, junto a la Flor de Loto y de fondo el hotel mirador que habíamos ido el día anterior. Por suerte paro de llover y nos permitió seguir caminando y disfrutando. En esa vuelta caminamos por la pista de F1, era raro estar ahí se veían las marcas de las delimitaciones que hacen para las carreras, la verdad no estaba pensado pasar por ahí y el “factor sorpresa” lo hizo aún mejor. Seguimos…y llegamos a un puente que es como una hélice que por lo que entendimos que decía el cartel estaba como inspirado en el ADN, si no era eso nuestra imaginación nos engaño porque hasta lo vimos recreado. Un poquito más (que bajo el sol y el calor parecían Km) y llegamos a la Noria de Singapur, inmensa de grande, las cápsulas son gigantes no subimos por varios motivos, tiempo: se movía muuuy lento y por la vista, ya habíamos visto casi todo lo mismo que se podía llegar a ver desde ahí.





Una vez en el hostel, un bañito reparador y salir al aeropuerto. El viaje hacia el aeropuerto fue una mezcla de divertido y estresante, para empezar se ve que la línea que nos teníamos que tomar de metro vendría a ser el 370, porque dejamos pasar 2 y venían cual de los 2 peor de llenos…en fin…tomamos la decisión de separarnos en los vagones porque 12 y con 12 valijas iba a ser aún más complicado. Una vez dentro me siento en el único lugar que había libre con las valijas y las mochilas de nosotros 2, muy apretados el metro seguía subiendo gente pero nadie bajaba…cada vez más apretados lo que implica más olores (de todo). Llego el momento de bajarse y tomar otro para ir al aeropuerto, ese fue más fácil porque el recorrido era circular sólo para el aeropuerto. Llegamos pero no todo es tan simple…la terminal a la que teníamos que ir implicaba un tren interno que te lleva de una terminal a otra…conclusión otra vez un tren. Ahora si, en la terminal correcta todos los trámites pertinentes y esperar a que salga el avión rumbo a Malasia!

18 abr 2015

DIA 1 – PARQUE SENTOSA Y BAHIA


Arrancamos temprano en tren para ir a una isla artificial llamada Sentosa, es una especie de parque de diversiones, shopping, playa, zoo, todo junto. La entrada era gratis y después podías pagar aparte las atracciones. Nos separamos y acordamos juntarnos a las 16hs para volver. Con Ceci salimos a caminar, y la verdad que caminamos. Teníamos un mapa de la isla y la recorrimos toda!! Por momentos íbamos sin hablar del calor y cansancio que teníamos. Pasamos por un Universal Studios pero no entramos, no nos parecía gran cosa estar todo el día ahí. Seguimos y subimos unas escaleras donde al final había un león igual al que hay en la bahía, ya que es símbolo de Singapur. Pasamos por un lugar donde estaban las letras de SENTOSA y del piso salían mini chorritos de agua para refrescarse, era necesario. Seguimos y bajamos por el lado de atrás del tigre, y llegamos a una plaza de comidas, que arriba tenía una atracción donde te metías en un túnel de viento y podías volar. Lo íbamos a hacer pero era bastante caro y perdíamos mucho tiempo. Seguimos caminando y nos encontramos con una playa media artificial. Es como que agarraron una bahía fea donde solo se ven barcos de carga, y le pusieron arena y arbolitos y quedo bastante bien. Muchos locales van de picnic a ese lugar y se bañan como si fuera la mejor playa del mundo. Había también un puente de madera para cruzar a una islita bastante artificial también, que tenía una construcción de madera de donde se tenía una linda vista. Después nos dijeron que esa isla era el punto más al sur de Singapur. Luego volvimos caminando por otro lado y nos perdimos un poco, queríamos recorrer otros lugares. 




Llegamos al lugar convenido y al llegar todos partimos de vuelta para poder ir a la Bahía donde está el hotel Marina Bay Sands, un edificio que consta de tres torres y una especie de barco arriba de ellas uniendo las 3 torres. Llegamos en tren que es como un metro, así que al salir a tierra vimos ese espectacular edificio. Nosotros lo vimos construir a través de Discovery Channel, así que estar ahí era algo tremendo. Decidimos averiguar para subir a lo más alto, entrando a la primer torre. Todo era lujo y gente muy bien vestida, todo lo contrario a nosotros que estábamos de chancletas y un poco sucios. Compramos los tickets y en poco rato estábamos en el ascensor hacia la cima. Al salir una vista espectacular, de toda la bahía, de los edificios, del los jardines que están en frente, de la flor de loto que es un edificio frente a la bahía, de la rueda gigante (noria), espectacular. Caminas por un deck que llega hasta la punta y cada vez podes ver más y más cosas. Nos habíamos prometido tomar una cerveza ahí arriba hace muchos años, así que fuimos y pagamos 14 dólares por una botellita chica de Heineken y la compartimos, promesa cumplida!! Se puede apreciar la “infinity pool” una piscina que parece que el agua se mezcla con el cielo. Obvio que no pudimos acceder a esa parte porque es solo para huéspedes del hotel. Se hacía de noche y la vista era cada vez más espectacular. Vimos un show de luces y musical, que era hecho con los miradores que parecen árboles de los jardines de la bahía. Son como 14 y se iluminan todos. 










Al rato de disfrutar todo eso, bajamos para ir a la bahía a observar el show tan famoso de aguas y luces que se proyectan en la misma agua. La verdad que está muy bueno, el sonido, el agua, las proyecciones, un espectáculo envidiable, y se repite todos los días dos veces. Un lugar del cual teníamos muchas expectativas y que nos encantó.
Nos fuimos al hostel, a comer unos fideos que te venden preparados en los supermercados, le agregas agua caliente y los gustos y listo. Nos quedamos lavando ropa hasta tarde y comiendo fideos en el pasillo del hostel.

DIA 8 – SALIDA DE GILI LLEGADA A SINGAPUR


Hoy nos vamos a Singapur así que arrancamos la jornada temprano dejando la habitación, la verdad un poco placentero la idea de irse de ahí ya que el hospedaje no ayudo para nada a que pasaramos 10 puntos pero por otro lado es dejar la playa y el relax…pero hay que seguir. Después de salir del hostel nos fuimos a donde se esperaba el ferry para volver a Bali y de ahí al aeropuerto para volar a Singapur. Esperando aprovechamos a tomar un heladito en Gili Gelato, riquísimos y ayuda a aguantar la espera. Como siempre, fuimos los primeros en llegar y los últimos en subir al ferry, lo que comprueba que es mentira que el que ríe último ríe mejor…porque el ferry que perdimos tenía aire acondicionado y era más grande. Peleamos con el indonesio que te “ayudaba” a subir las valijas porque solo agarraba las valijas de las rubias europeas así que se torno una guerra Europa-Sudamerica que obviamente perdimos por goleada. Una vez dentro prontos para salir, por lo menos no hace tanto calor como a la venida a Gili. Llegados a Bali efectivamente estaba el transporte contratado para llevarnos al aeropuerto, cero drama, llegamos, almorzamos/merendamos y volar a Singapur!
El vuelo espectacular pero dada la hora de llegada nos dijeron que metro no había más a esa hora (lo cual al otro día comprobamos que era mentira), nos tomamos taxi. Los tacheros nos putearon por las valijas pero una vez dentro partimos hacía el hostel. Parecía que era un hostel fantasma y que la calle no existía porque ningún taxi sabía donde quedaba y nos miraban con cara de “y eso es acá??” pero después de tantas vueltas y perdidas…llegamos!! El hostel la verdad un lujo, habitaciones chicas es el único reclamo (si es que es necesario hacer), a dormir que empieza una maratón contra el tiempo.

DIA 7 – PLAYA


Hoy es el día relax de playa, recuperación del día anterior y descansar para lo que se viene que es intenso. Hoy llegaron botes y botes llenos de musulmanes, pensamos que tenía que ver algo con que era viernes santo pero después nos dijeron que todos los viernes es así, hoy el rezo es más largo que lo habitual. Volviendo al tema de la playa como hay que cuidarse del sol porque ya venimos quemados y todavía falta, tranqui en reposeras a la sombra, esto es vida! Para mejorar el momento, apareció una señora vendiendo frutas, unas ananas riquísimas prontas tipo palito helado. Con eso tiramos hasta el almuerzo que como es viernes santo hay que buscar algo sin carne (por lo menos para mi, a camilo le da lo mismo). Después de almorzar, otra vez a tirarse a la sombrita que esta ideal para seguir así. Decidimos ir cuando baje el sol a dar vuelta la isla que se ve un atardecer divino (eso dicen), la idea de hacerla en bici era como muy pintoresco y divertido pero andar en bici en Gili es un deporte extremo, entre la gente que se te cruza y los carros a caballo que andan por todos lados es bastante complicado andar. 







Hacerla caminando también tuvo su encanto, es un mundo totalmente diferente de un lado y otro de la isla. De un lado es todo joda, gente por todos lados y demasiado desorden (el lado donde estamos nosotros) y el otro es calma, más bien familiar…pero no todo es lindo, la playa es mejor donde estamos nosotros. Caminando llegamos a una playa donde había un parador y había música en vivo que estaba buena y la vista espectacular acompañando todo el ambiente calmo que había. Seguimos y llegamos a dar la vuelta completa, muertos de calor, a aprontar la valija que mañana nos vamos a Singapur. Última cena, una pizza muy rica para nada picante lo cual es un placer comer sin miedo. 
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