13 mar 2016

DÍA 2 – Champs Elysee, Arco del triunfo, Torre Eiffel, Palacio Invalides.


Nos tomamos un metro para salir cerca del Louvre, que lo habíamos conocido el día anterior. Desde ahí íbamos a caminar hacia el lado opuesto del día anterior. Pasamos por una especie de feria que tenía juegos como de parque de diversiones. Caminamos por el parque hasta llegar al principio de una de las calles más famosas de Francia, la Champs Elysee. En ese lugar pudimos ver el obelisco que faltaba en el templo de Luxor en Egipto. Tiene una explicación de como lo trasladaron desde su lugar de origen hasta ahí, y dice que fue “donado”, habrá que creer o reventar. Pudimos ver desde lejos La Madeleine que se encuentra ahí cerca. Avanzamos caminando por la Champs Elysee en dirección al arco del triunfo. En el camino hay muchas tiendas de ropa de marcas importantes y entramos a mirar algunas. Con respecto a la avenida en lo personal me la había imaginado un poco distinta, estaba un poco sucia y no muy cuidada. También puede haber sido que hacía unos días que había habido algo por ahí ya que había gradas a medio armar, y capaz por eso la mugre. Igualmente es muy linda toda la vista de esa gran avenida.


  

Llegamos al arco del triunfo y nos sacamos las fotos correspondientes. Es bastante grande y muy lindo de ver, había muchas gente sacándose fotos y nos quedamos un rato buscando la mejor manera de que saliera todo en una sola foto. 



Seguimos avanzando por una avenida diagonal llamada Kléber para llegar a Jardins du Trocadero, desde donde se ve bien de frente la torre Eiffel. Pudimos sacar muy lindas fotos desde ahí y nos parecía increíble estar frente a una de las torres más emblemáticas del mundo. Comimos como no podía ser de otra manera, una baguette sentados en el parque a la sombra de los árboles y luego cruzamos el puente sobre el Senna para llegar abajo mismo de la torre. Teníamos entradas para subir a la cima pero era para la tardecita, así que seguimos recorriendo y sacándo fotos. Lo que hicimos ahí fue el tour en barco por el Senna que ya habíamos comprado en donde íbamos a llegar hasta donde habíamos ido el día anterior, a Notre Dame, así que recorrimos todo el camino pero en barco, y estuvo muy bueno porque el guía fue explicando el significado e historia de los diferentes puentes y de las construcciones que se ven en la orilla del río. Nos dejo de vuelta debajo de la torre Eiffel, así que retomamos nuestro paseo. Tomamos un helado sentados en los Champs de Mars, para descansar un rato y apreciar el entorno. Luego seguimos caminando por los campos y llegamos al final, desde donde se veía la torre y los campos de forma espectacular. Seguimos caminando y fuimos hasta Les Invalides que era la residencia de los soldados retirados del servicio realizando tareas de arreglo de zapatos y uniformes. Volvimos hacia la torre para poder llegar en hora para subir hasta la cima. Hicimos la fila que éramos los primeros, ya que habíamos comprado la entrada por internet y teníamos fila aparte, y subimos en ascensor hasta la mitad de la torre. Ya desde ahí se notaba la altura y no estábamos ni cerca de la cima. Sacamos algunas fotos y fuimos hacia el otro ascensor que te lleva hasta lo más alto. De a poco fuimos subiendo y la verdad que está salado al llegar arriba, se tiene una vista espectacular de todo París y no te dan los ojos para poder mirar e identificar todos los lugares. Hay una parte cerrada con vidrios donde te sentís totalmente seguro y poder mirar a los 360º y después una escalerita que te lleva un poco más arriba donde no hay vidrios sino todo reja, es muy seguro también pero se siente el viento en la cara y mirar para abajo está muy salado. Nos quedamos un buen rato mirando y cada vez encontrábamos algo nuevo. Estuvimos más de 1 hora mirando, para luego después empezar a bajar. Fue muy lindo poder subir hasta arriba y apreciar París de esa manera. 










Caminamos hasta el subte y volvimos al hostel, pasando por una especie de bar para comprar algo para llevar a la habitación para cenar. Fuimos a descansar temprano porque nos íbamos muy temprano en excursión a Brujas por el día.

DÍA 1 – Llegada a París, Sacre Cour, Moulin Rouge, Museo Louvre, Notre Dame.


Nos levantamos muy temprano para irnos en tren hacia París, ya que íbamos a tomar el tren que atraviesa el canal de la mancha por debajo del agua. Salíamos de la estación de St. Pancras y llegaríamos a Gare Du Nord. Llegamos temprano como hemos hecho siempre, porque queríamos averiguar para devolver las tarjetas Oyster card que era la que usábamos para poder viajar en trenes y metros londinenses. Estas tarjetas las habíamos cargado previamente con Libras y el último día nos sobraban algunas y no las queríamos perder. Al llegar a St. Pancras como era una estación internacional no encontramos ninguna máquina o persona de metros para consultar a donde debíamos “canjear” las Libras sobrantes. Ceci y Sandra se quedaron con las valijas y me fui corriendo hasta la estación local que queda al lado. Me fui metiendo en túneles siguiendo los carteles y esquivando gente, hasta que llegue a los molinetes de la estación y le pregunte a un señor que trabajaba ahí como hacía para cambiar el dinero, ya que no había ninguna oficina por ahí. Todo esto en inglés por supuesto, así que imagínense la cara del señor al escuchar mis frases en inglés. Igualmente me entendió y me dijo que lo acompañara a unas máquinas, me fue mostrando en la pantalla todo lo que había que tocar, como enseñándome, yo lo único que quería era que la máquina largara la plata. Resulta que ponías la tarjeta y a través de opciones le dabas a “devolver tarjeta” la máquina se la quedaba y después de varios pasos te devolvía el dinero. Agarro las 3 tarjetas el señor e hizo lo mismo con todas. Le agradecí y me fui con bastante Libras en los bolsillos nuevamente corriendo hacia la estación internacional. Llegue con tiempo, pero decidimos desayunar algo ya que no habíamos comido nada. El mozo era español así que pedimos todo en español mucho más fácil. Se demoró un poco el pedido y se nos hacía la hora, así que desayunamos muy rápido cuando trajeron todo. Ya el cartel del llamado para nuestro tren había dejado de estar en la pantalla aunque todavía faltaban como 20 min. Al ir a la puerta nos carajearon un poco porque estábamos tarde, nos hicieron pasar rápido y del otro lado de la puerta había que hacer el chequeo de valijas y de pasaporte, por eso es que te llaman tanto tiempo antes. No sabíamos como era el tema porque nunca habíamos hecho un tren internacional. La cosa fue rápido y salimos casi corriendo a buscar el anden del tren. Era inmenso el tren y teníamos vagones separados, Ceci se quedo con Sandra en los primeros vagones y yo corrí hasta encontrar el mío, ya estaba casi todo el mundo arriba. Llegue al vagón, subí y a los 3 min cerraron las puertas. El viaje fue espectacular, va rapidísimo y en poco más de 2 horas estábamos en París, era increíble. Al llegar a Gare du Nord buscamos la salida que nos quedara más cerca hacia el hostel que quedaba a 3 cuadras de ahí. Ya en el hostel, nos dieron a elegir entre 2 habitaciones así que elegimos la más iluminada. Queríamos aprovechar el día, todavía no era mediodía así que agarramos el mapa arriba de la cama y marcamos todos los lugares para visitar. Arrancamos a caminar rumbo al Sacre Cour, llegamos después de un rato y subimos todas las escaleras para llegar a lo alto en donde esta la iglesia. Una linda vista de París desde ahí arriba y aprovechamos a descansar un rato. 





Luego seguimos rumbo al Moulin Rouge, que quedaba bastante cerca. La zona no era muy linda, muchos boliches medios raros y muchos sex shop y cabarets. Era mediodía así que estaban todos cerrados, pero igual no era muy lindo. Obvio que estaba todo bien y no paso nada, pero nos habíamos imaginado un poco de glamour en ese lugar tan famoso. Vimos el Moulin Rouge y seguimos viaje. Caminamos muchísimo perdiéndonos entre las grandes avenidas parisinas. Pasamos por la galería Lafayette, que estaba llena de chinos, todos haciendo fila para el tax free y ocupando cuanto lugar había, recorrimos un poco y vimos el increíble techo que tiene. Seguimos caminando y encontramos un centro de información turística, donde consultamos para ir por el día a Brujas y el paseo por el Senna. Lo contratamos así que en dos días teníamos viaje a Bélgica por el día y el otro día paseábamos por el río. 



Seguimos caminando hasta el Museo del Louvre, y nos sacamos la típica foto con la pirámide de vidrio que se ve desde lejos. Dimos algunas vueltas más y salimos por la parte de atrás rumbo hacia Notre Dame. Pasamos por el costado del Senna donde había mucha gente caminando y tomando aire, si estuvieran en Uruguay estarían tomando mate pero acá no toman nada. 



En el camino tomamos un helado y llegamos a Notre Dame, que por desgracia ya había cerrado, así que solo la vimos de afuera. Cuando llegamos después de sacarnos fotos y sacarle fotos a la Notre Dame sola nos quedamos sentados descansando un poco y observando la gente pasar, la mayoría turistas igual que nosotros, con sus mapas. Lejos se veía una chica vestida de blanco y dijimos "una novia!" la locura de ver a la novia surge de que en Turquía empezamos a sacarnos fotos con parejas que hacían sus exteriores, y allá íbamos 20 locos corriendo y entre señas a pedir si nos podíamos sacar fotos con ellos, cuestión que eso lo seguimos haciendo estando todos separados y nos pasábamos por whatsapp. Nos acercamos y era una pareja de japoneses o de por ahí y le pedimos de sacarnos una foto, accedieron "thank you" y nos fuimos, en eso el fotógrafo se "ilumino" y dijo "porque no se ponen uds 2 y ellos y sacamos una foto de las 2 parejas dándose un beso?" nos copo la idea porque con esa los matábamos a los de grupo, entonces estábamos los 4 haciendo fotos con Notre Dame de fondo a 1000 cámaras, GoPro, el fotógrafo, Sandra y muchos más turistas riéndose y no entendiendo nada. Cosas que uno empieza a hacer por ahí "total...no nos conoce nadie". 



Después Sandra quería comer un crep que vendían en todos lados y ya estaba que no aguantaba más y fuimos a un bar porque en la carta de la puerta decía que salía 2 euros. Entramos y nos sentamos y en la carta de adentro decía 12 euros, por lo tanto nos levantamos y nos fuimos, no sabemos que diferencia tenía comerlo adentro o afuera, pero no íbamos a pagar 10 euros más por lo mismo. Salimos en busca de la estación de metro para hacer combinaciones y volver al hostel. No la encontramos muy fácil ya que el mapa no la marcaba muy bien. Le preguntamos a una argentina que estaba haciendo paseos guiados gratis en español, si sabía donde estaba la estación y nos indico mejor. Estaba medio lejos pero ya que habíamos caminado tanto no fue tan grave. Hicimos una combinación y llegamos al hostel. A descansar para ir al otro día a conocer la torre Eiffel.

DÍA 3 – Compras, Paseo barco Támesis, London Bridge.


Luego de desayunar partimos caminando hacía Oxford Street, conocida por ser una zona donde hay muchas casas de ropa para hacer compras. Vendría a ser como una “8 de octubre del primer mundo”. Caminamos bastante y recorrimos muchas cuadras, y también muchas casas de ropa. Yo me quedé en algunas afuera viendo pasar la gente, mientras Ceci y Sandra buscaban precios baratos adentro. Luego de eso fuimos nuevamente hacia el Támesis para hacer el paseo en barco. Recorrimos el río hasta la zona de London Bridge, el puente famoso de esta ciudad. Estuvo muy lindo el paseo porque teníamos una guía auditiva que nos explicaba cosas de la historia de los edificios que veíamos. El barco nos volvió a dejar desde donde salimos, así que recorrimos la orilla pero caminando esta vez, queriendo llegar al puente que habíamos visto. En el camino pasamos por el Museo de Londres, al cual entramos y pudimos ver algunas cosas del antiguo Egipto y de la historia de Londres. Seguimos camino y llegamos al famoso London Bridge, el cual cruzamos para sacarnos algunas fotos. Nos ataco el hambre así que al mejor estilo “Parque Rodó” nos comimos unos panchos gigantes debajo del London Bridge. Después de descansar un poco fuimos volviendo por la orilla y llegamos al Millennium Bridge, un puente bastante moderno que comunica las dos orillas del Támesis. Lo cruzamos y llegamos a “Tate Modern” que es el Museo Nacional de Arte Moderno. Como era gratis entramos, recorrimos un poco pero aprovechamos más que nada para descansar las piernas y robar un poco de WiFi. El edificio es viejo, pero todo remodelado por dentro, ya que es el edificio de la antigua central de energía de Bankside. De ahí caminamos por la parte sur del río hasta la estación de metro más cercana, y volvimos a la zona cercana al hotel de calles de comercios. Recorrimos algunas partes más y se nos fue haciendo tarde. Ya caída la noche salimos hacia el hotel para aprontar todo para partir hacia París.






DÍA 2 – Palacio Buckingham, Big Ben, Abadía Westminster.


En la mañana me quedé durmiendo un poco más ya que no podía levantarme. Ceci y Sandra salieron a caminar por los alrededores para aprovechar el día. Llegaron hasta el Palacio de Buckingham y pudieron ver el famoso cambio de guardia. Siguieron caminando por el St. James Park y como sin querer llegaron al Big Ben. Volvieron al hotel a buscarme para almorzar algo y volver a salir a caminar. Ahí hicimos casi el mismo recorrido para que yo pudiera ver todos esos lugares. Pasamos nuevamente por el Palacio de Buckingham, donde había quedado bastante gente en los alrededores luego del cambio de guardia. Habíamos atravesado el Hyde Park para poder llegar hasta allí, un parque muy lindo y muy grande donde había gente haciendo deporte, descansando sobre el pasto y alimentando a los patos que hay por los lagos. Luego pasamos por la Abadía de Westminster, que es una iglesia gótica muy famosa por ser donde se dan las bodas reales y por las coronaciones y entierros reales. Seguimos con destino al río Tamesis para llegar a ver el tan famoso Big Ben. Al llegar a una esquina cerca ya se podía apreciar el inmenso reloj, que es una de las torres del Palacio de Westminster, sede del parlamento del Reino Unido. Un edificio inmenso y hermoso, con una arquitectura que te deja mirándolo por mucho rato para ver cada rincón y sus esculturas. Tomamos las fotos correspondientes, y cruzamos hacia un puente donde había empresas que vendían paseos en barco por el Tamesis. Ya estaban cerradas porque era tardecita, pero los precios estaban a la vista así que decidimos cual íbamos a hacer al día siguiente. Recorrimos un poco la zona viendo el Big Ben y el Palacio desde diferentes puntos para sacar muchas fotos. Se hizo de noche y seguimos caminando sin rumbo, por el barrio, para conocer lo que fuera. Nos metimos en unas calles que no tenían nada de turístico, pero que eran lindas porque eran bien típicas londinenses. Mirando el mapa logramos caminar hasta la estación de metro más cercana para volver al hotel después de algunas combinaciones. Estaba fresco y no teníamos mucho abrigo, así que compramos algo de comida y fuimos a comer a la habitación y a preparar el segundo día de paseos por Londres.









27 feb 2016

Día 1 – Llegada a Londres



Nos despertamos cerca de las 4 a.m. para salir para el aeropuerto. Había llovido toda la madrugada y estaba muy oscuro todavía. Conchi nos llevó y al llegar al aeropuerto no sabíamos a que terminal debíamos ir ya que no teníamos esa información. Recorrimos la más normal de las terminales que supuestamente la gran mayoría de los vuelos salen de esa, y las pantallas no indicaban nada. Era evidente que esa no era, así que volvimos a subir al auto y fuimos hasta la otra. Bajamos corriendo a buscar las pantallas y tampoco, no aparecía nada. Ya entramos a dudar si teníamos bien el pasaje o si no le habíamos errado de fecha. Volvimos corriendo al auto, y solo nos quedaba una terminal, que no se usa mucho y que quedaba más alejada. Llegamos lo más rápido posible y muy nerviosos, buscamos la primer pantalla y por fin aparecía el vuelo nuestro. Problema resuelto, despedimos a Conchi y entramos a hacer los trámites para subir al avión. Ya en la sala de espera pudimos ver salir el sol atrás de los aviones, con un color naranja entre las nubes. 



El vuelo fue normal y en un rato estábamos en suelo londinense. Era increíble estar llegando a Londres, un lugar tan emblemático y con tanta historia de Europa. Llegamos y como no podía ser de otra manera, Londres nos recibió con lluvia. Estaba fresco, más bien tirando a frío y no teníamos mucho abrigo. Nos pusimos el único abrigo que teníamos y salimos a buscar la oficina donde íbamos a comprar la Oyster Card, para poder viajar en trenes, metros y buses. Luego salimos a la puerta a esperar el bus que nos llevara hacia el centro, ya que habíamos llegado a Gatwick, un aeropuerto menor en las afueras y al noreste de Londres. Llegamos y comimos algo en la estación de tren, que era inmensa y había mucha gente caminando para todos lados. Ya se podía ver que estaba todo muy ordenado y limpio, bien británico. Después de entender un poco los carteles, salimos rumbo a las escaleras que nos llevaron al metro. Debíamos ir al otro aeropuerto, Heathrow, donde llegaba Sandra, que nos iba a acompañar de ahora en adelante. La terminal del metro era mismo debajo del aeropuerto, así que fue bien fácil llegar. Esperámos un largo rato y por fin apareció Sandra caminando entre la gente. Había llegado sana y salva, y ya estábamos los tres juntos. Debíamos volver hacia el centro para ir a nuestro hostel. Todo venía bárbaro, después de algunas combinaciones de metro, estábamos llegando al barrio. Es muy fácil andar en metro en Londres, está todo muy señalizado, son rápidos, limpios y cómodos. Nos bajamos y arrancamos a buscar la dirección. Llegamos a unos edificios y era esa la dirección. Habíamos alquilado un apartamento por Airbnb que supuestamente estaba lindo. El barrio no nos gustó mucho pero bueno, había que ver el apto. Llegamos a la puerta y tratamos de entrar según las indicaciones del mail. Había que poner un código en una puerta para que nos diera la llave y poder entrar. No había ningún lugar para poner un código, y el edificio tenía más de una puerta. En la esquina empezaron a aparecer unas caras medias raras que nos veían ir y venir. Volvimos hacia la estación de metro a 4 cuadras para poder tener internet y comunicarnos con el dueño. Nunca contesto nuestros mensajes, así que volvimos a probar suerte al edificio. Esta vez alguien estaba entrando al edificio así que le pedí para entrar. Llegue a la puerta del apto pero estaba cerrado. Salí, y por la ventana de otro apto se asomó un muchacho, al cual con un inglés bastante básico le intentamos explicar lo que nos pasaba. El tampoco hablaba muy bien el inglés, entonces no entendíamos mucho. Resulto ser colombiano je así que ya en español le contamos mejor, y le pedimos la clave del wifi para probar hablar con el dueño nuevamente. A todo esto, arrancó a llover y se hacía de noche. No tuvimos suerte y volvimos hacia la estación de metro. Estuvimos buscando otros hostels u hoteles, pero eran todos carísimos y además íbamos a perder la plata de este que habíamos contratado. Volví por última vez en un intento de ver si podía entrar, y al llegar vi muchas caras raras en la puerta así que desistí de ese lugar. Fuimos a un bar en la esquina a tranquilizarnos y a poder usar el internet para seguir buscando otro hotel. Al final conseguimos uno, así que salimos nuevamente a la estación de metro para ir al nuevo hotel. Después de dos metros llegamos, muertos de cansados y deseando llegar de una vez por todas. El nuevo hotel quedaba en una zona muy linda y estaba bien de bien. No nos anduvo el internet ningún día, pero bueno, era mejor que no tener nada. Compramos algo para comer y a descansar ya que había sido un día muy largo y habíamos pasado mucho nervio. Yo me acosté y los nervios me jugaron una mala pasada, y pase vomitando toda la noche. En fin, no fue una gran llegada a Londres. Igualmente estábamos ahí, queríamos conocer esa hermosa ciudad, no nos íbamos a rendir tan fácil.



DIA 3 - Subida a Monserrat y día en familia


De noche llovió bastante y pensamos que no íbamos a poder subir al Monserrat que es una montaña donde hay un monasterio allá arriba. Desde lo de mi tía se tiene una hermosa vista de esta montaña, pero había que subirla. Por suerte de mañana el día estaba mejor y salimos todos rumbo a la montaña. Nos tomamos un tren que le dicen "cremallera" ya que el sistema que tiene para ir subiendo es como un cierre de un buzo, los rieles se van enganchando al tren para que no se vaya para atrás debido a la gran inclinación. Llegamos y recorrimos el monasterio que es inmenso y muy lindo. Justo había un casamiento así que había bastante gente. Luego decidimos caminar hacia una cruz que está un poco más alta desde donde se ve todo muy lindo. Con los niños se hizo difícil la subida ya que se cansaron bastante, pero igual estuvo lindo y subimos bien. Desde la cruz una hermosa vista, no solo del monasterio sino de todos los pueblos que hay alrededor. Yo recordaba este paisaje cuando fui en el 1999 y quería que Ceci también lo viviera. Hacía bastante calor así que luego de descansar un rato arrancamos la bajada. Nuevamente en la zona del monasterio nos encontramos con mis tíos que se habían quedado ahí. Tomamos nuevamente el tren cremallera y llegamos a los autos para volver a casa. Ese día nos hicimos mucho más, estábamos lejos de la ciudad de Barcelona, así que no queríamos movernos mucho. Pasamos en familia en la piscina y arreglamos las cosas para partir al día siguiente hacia Londres.







Día 2 – Paseo ramblas, Maremagnum, plaza Catalunya, Camp Nou, Montjuic.


Nos levantamos a desayunar con Conchi y Gorka, el más pequeño de la familia. Al mediodía llevamos a Gorka con Pimpy, y con Conchi nos fuimos a recorrer gran parte de Barcelona. Arrancamos por las ramblas, caminando por una zona muy linda, entramos a La Boquería un mercado muy famoso, y seguímos hasta Plaza Catalunya. De ahí bajamos por el barrio gótico y pudimos ver la Catedral gótica inmensa. Llegamos nuevamente a la costa, y cruzamos hacia el Maremagnum, una especia de shopping flotante. A lo lejos se veía a Colón señalando para América en un monumento típico de Barcelona. Cruzamos por el puente para entrar al shopping y por casualidad, al igual que como lo había visto en 1999, el puente corredizo se abrió para dejar pasar un barco. Después de ahí, salimos rumbo a la zona de playa, donde hay bares para comer con vista al mar. Nos pedimos una paella enorme que estaba muy rica, y quedamos super llenos. De ahí nos fuimos al Montjuic, una zona alta de Barcelona donde está el estadio olímpico de los juegos olímpicos de Barcelona 1992. Estaba abierto así que entramos y pudimos sacarnos una foto. Recorrimos un enorme palacio de donde se tiene una hermosa vista de un calle típica de esa zona, todo muy lindo. Comimos un helado y salimos rumbo a la zona de facultades, donde ahí cerca está el Camp Nou. La verdad que la zona es muy linda, todo muy moderno, mucha gente de trabajo, muchas oficinas y mucho movimiento. El estadio es algo espectacular, y todo lo que hay alrededor está pensado para el marketing y para los turistas. Ya era tardecita así que volvimos, porque íbamos a comer un rico asado, que ya lo estábamos extrañando entre tanta comida picante. La verdad que nos rompimos la boca, vacío, chorizo, molleja, se extrañaban esas cosas. Ya de madrugada nos fuimos a dormir que al otro día teníamos nuestro último día en Barcelona.









25 feb 2016

Día 1 – Llegada a Barcelona


Nos despertamos en el hotel de Atenas a desayunar, en la habitación para terminar todo lo que habíamos comprado para comer. Teníamos que salir a media tarde para el aeropuerto, pero nos quedamos en el hotel tranquilos, ordenando todo y descansando. Hacía mucho calor y ya habíamos recorrido mucho de Atenas. En la tarde salimos rumbo a la estación de metro que quedaba a unas cuadras, para hacer combinación y llegar al aeropuerto. Llegamos tan temprano que todavía ni estaba en pantalla el vuelo, faltaban como 4 hs, así que nos sentamos en un rincón a esperar y a almorzar algo. Cuando llegó la hora hicimos los trámites y entramos. Algo que nos pareció raro era no tener que hacer migraciones, porque ya estábamos en Europa así que no era necesario. Teníamos que hacer escala en Madrid, para después volar a Barcelona, era un embole pero bueno no quedaba otra. Llegamos a Madrid y teníamos como 1:30 entre vuelo y vuelo. Bajamos del avión y teníamos hambre, salimos a caminar por barajas que es enorme a buscar algo de comida para comprar, y vimos en las pantallas que ya estaban ingresando los del vuelo a Barcelona, así que salimos corriendo y sin comprar nada para comer. Entramos al avión y comimos lo único que teníamos que eran unas papas chips. Al llegar a Barcelona ya se sentía la emoción y la ansiedad de volver a ver a la familia después de tanto tiempo, ya que nos íbamos a quedar unos días en lo de mis tíos y primos. Salimos bastante rápido del avión y ahí estaban atrás del vidrio, Conchi y Ona, esperándonos. Salimos rumbo a Olesa de Montserrat, a la casa de mis tíos. Nos estaban esperando con una rica comida, todos juntos en el patio. Hacía mucho calor así que nos metimos un rato en la piscina. Se hizo la noche y cenamos todos juntos, contando alguna anécdota del viaje. Ya era bastante tarde y debíamos ir hacia otro pueblo donde vive mi primo Carlitos, ya que nos íbamos a quedar ahí esos días. Estábamos muertos ya que había sido un día largo, pero muy contentos de estar ahí, en familia, en España, disfrutando algo tan simple como una cena, pero que en ese momento después de tantos meses, se valoraba mucho cenar en familia.





DÍA 6 - Acrópolis, Templo de Zeus, Estadio Panathinaikos, Parque olímpico.


Como se podrán imaginar después de ver la foto del hotel, no tenía desayuno, así que me levante y fui hasta un Carrefour que había cerca. Compramos un yogur y unas galletas y tirados en la cama desayunamos mirando los mapas, para marcar la vuelta de ese día. Lo que resolvimos fue empezar por la Acrópolis, así que salimos para allá. Ya en la calle a esa hora el calor se hacía sentir, y aunque estábamos bien frescos de ropa e hidratados igual era insoportable. En la puerta había una larga cola para comprar las entradas, que nos salieron más baratas por tener el carnet de estudiante internacional. La entrada te permitía no solo la visita a la Acrópolis, sino también a diferentes monumentos históricos que quedan cerca. Arrancamos a recorrer la parte de atrás donde se encuentra el Teatro de Dionisio, construido en el siglo V. Seguimos recorriendo diferentes esculturas y ruinas, que hay en el camino hacia la cima, cada vez más altos y con mejor vista de la ciudad. En cada sombra era la parada obligada para tomar agua y además para mirar el paisaje. Ya en la entrada de la Acrópolis ingresamos por la puerta llamada Propileos, llena de gente queriendo entrar y salir. Nos encontramos con dos argentinas que estaban de viaje por Europa y charlamos un rato y les contamos un poco de nuestro viaje. Ya en esa zona recorrimos los más principales monumentos como el antiguo templo de Atenea, el Partenon, el santuario de Zeus, el santuario de Pandión, el templo de Atenea Nike. Era increíble nuevamente como nos ha pasado en muchas partes del viaje, estar en los lugares que uno siempre vio a través de libros o de programas de televisión. No es muy grande el lugar así que lo caminamos bastante, y pudimos ver desde una zona bien cerca a la orilla, los diferentes monumentos que queríamos ir en la ciudad, y nos fuimos armando una ruta más o menos con la vista. En la bajada descansamos un rato a la sombra y nos compramos unos jugos helados que estaban tan ricos como caros. Fuimos caminando hacia el templo de Zeus olímpico donde lo único que queda son las columnas que formaban el templo, inmensas en medio de un parque. Desde ahí seguimos caminando hacia el estadio Panathinaikos o también conocido como Killimármaro, donde se disputó la primera edición de los juegos olímpicos modernos en 1896. 









Luego seguimos con intenciones de llegar al centro, donde comimos en un Mc Donalds. Lo atípico de este restaurante era que para ir al baño tenías que poner en la puerta un código que estaba en la factura de compra. Ceci fue hasta el baño y no sabía que había que llevar la factura, entonces un tipo le mostró la factura, el número que debía usar, y la dejo entrar con el número de su factura. Idea que pensamos que está buena para que no se meta todo el mundo al baño y estén más limpios, aunque en Uruguay seguro esos códigos encontrarían la manera de saberlos todo el mundo. Ya era media tarde y queríamos ir hasta el lugar donde se hicieron los juegos olímpicos en 2004. Habíamos averiguado por internet la línea de metro y la parada, así que allá fuimos. El viaje era bastante largo, tan largo que el metro ya no iba bajo tierra, sino que era más bien un tren. Al llegar nos impactó la soledad de la zona, en esa parada solo nos bajamos nosotros, y no tenía pinta de ser una zona muy concurrida. De a poco fuimos reconociendo estructuras de los juegos olímpicos, los techos de los estadios, los carteles indicando los lugares, caminos para llegar de un estadio a otro. Todo esto estaba sumamente abandonado y entramos como si nada, no había ni una persona, parecía un pueblo fantasma. Pudimos ver (desde afuera) el velódromo, el estadio de basketball, las piscinas olímpicas abiertas y las cerradas, a la cual nos metimos porque vimos gente y movimiento. Resulta que las usan para clases de natación de niños, y estaba lleno de escuelas aprendiendo a nadar y jugando en el agua. Las recorrimos como si fuéramos de ahí, nadie nos dijo nada y miramos un rato los niños jugando y aprendiendo a nadar. Era increíble estar en esos lugares tan vacíos y pensar que en algún momento alguien pagó fortunas para estar en ese mismo lugar viendo alguna disciplina olímpica. Dejamos para el final de la recorrida el estadio olímpico, veíamos el techo desde lejos y hacia allá fuimos. Arrancamos a darle toda la vuelta donde en algunos lugares podíamos estar más cerca y en otro no, debido a las rejas. Ya casi terminando la vuelta en la tribuna principal, vimos que había movimiento como de gente trabajando en oficinas, algunos autos y algún cartel del AEK Athenas. Como no había nadie y vimos una puerta abierta entramos, buscando algún camino que nos llevara lo más adentro posible. Íbamos por un pasillo y vimos a lo lejos 2 personas, así que como si jugáramos a las escondidas salimos rápido para el otro lado. Volvimos a bajar buscando alguna puerta, y aparecieron estas personas de frente a nosotros, ya no podíamos disimular. Le dije que queríamos buscar algún lugar para sacarle alguna foto a la cancha, y nos quedaron mirando con cara de no entender mucho. Se miraron y uno le dijo al otro que nos llevara a tal lado. El tipo arranco a caminar y lo seguimos, salimos nuevamente a la calle y dijimos ta, nos va a decir "sigan tranquilos gurises, a la vereda". En una se mete en una puerta, pasa por un lugar como un pasillo oscuro y llegamos a otra puerta entre abierta. Se paro y no dice "por ahí", le agradecimos y nos mandamos. Pensamos iba a venir con nosotros, pero nos dejo solos. Cruzamos la puerta y ahí estábamos, entrando a la cancha del estadio olímpico, cruzando la pista de atletismo, las vallas, y de frente el podio olímpico. No podíamos creer que lo que empezó como un juego de vamos a ver hasta donde llegamos, terminó con los dos adentro del mismo estadio a nivel de cancha. Nos sacamos las fotos de turno y a lo lejos había gente trabajando en la pista. Nos empezaron a gritar que nos fuéramos, que no podíamos estar ahí. Le hicimos señas con el dedo pero nos quedamos un rato más, estaban lejos e iban a demorar en llegar. Al salir, ese sentimiento de picardía y de satisfacción por haber podido lograr eso. 














Recorrimos un poco más la zona para volver hacia la estación de tren y en un bar nos compramos un agua grande y fría. Tomamos el metro hacia el centro y recorrimos unas ferias de artesanías. Muertos de cansados de tanto caminar, ya con las últimas energías del día, volvimos al hotel a descansar. Mañana nos esperaba una linda alegría que había estado esperando muchos años, volver a ver a mis tíos y primos de Barcelona.

22 feb 2016

DÍA 5 - Llegada a Athenas


Nos levantamos a desayunar al comedor del hostel, ya que estaba incluído y había que aprovechar. Teníamos una hermosa vista desde ese lugar ya que estaba pensado para que las mesas quedaran de frente ya que estábamos como en una altura y era lindo todo lo que se veía desde ahí, la piscina, las casas blancas con techos azules, las montañas a lo lejos, el agua del mar egeo, espectacular!!! Luego de eso aprontamos todo y esperamos a la muchacha del hostel que nos iba a llevar hasta el puerto en auto. Ella era de Albania, hablaba muy bien griego y también inglés, pero también nos contó que estaba estudiando español así que algunas cosas en español pudimos hablar. Era muy amable con nosotros y nos fue mostrando cosas en el camino, además de escuchar algunas cosas que le contamos del viaje. Al llegar al puerto nos despedimos y arrancamos hacia el barco, para subir por la rampa de atrás por la que suben los autos. No era tan grande este barco como el que habíamos llegado a Mykonos, pero igual estaba muy bueno. Subimos y nos quedamos en una especie de comedor arriba del todo, donde la gente se iba reservando lugares para el viaje. Obvio que rápido nos sentamos y tratamos de ocupar bastante lugar para no ir tan incómodos. Por suerte no se llenó tanto así que íbamos bien. Luego de escribir un poco algunas de estas líneas para el blog, nos entró hambre así que comimos unos sandwiches que teníamos, y después de eso nos dormimos sentados con las manos en la mesa y la cabeza apoyada en las manos. Ya a esta altura tenemos el síndrome del viaje de que en cualquier lado que nos quedamos quietos nos dormimos aunque hayamos dormido bien de noche, se ve que es algo que fuimos adquiriendo en estos meses como instinto de supervivencia je. Ya cuando faltaba poco para llegar salimos a la terraza del barco para poder ver la entrada al puerto de Athenas. Desde lejos ya se podía apreciar la Acrópolis en lo alto de un cerro. Ya adentro del puerto bajamos las escaleras para esperar cerca de la puerta para salir lo más rápido que pudiéramos. Teníamos que ir a buscar las valijas y después averiguar como hacer para llegar al hostel. Al salir preguntamos a una policía turística y nos dijo que los buses que había adentro del puerto eran gratis y te dejaban en la estación de metro. Esperamos el siguiente que se lleno ni bien llego, pero a esas cosas ya estamos acostumbrados ya que era lo más parecido al 370 un viernes a las 18 hs. Como pudimos pechando gente subimos los 2 con las 2 valijas y las 2 mochilas. Nos dejo a una cuadra del metro, que tomamos hasta la estación Victoria. En algunas estaciones de metro se pueden ver excavaciones que las dejaron como vidrieras con cosas encontradas de la Grecia antigua descubiertas al hacer los pozos para las líneas de metro. Estábamos cerca del hostel, a solo una cuadra, llegamos y al darnos la habitación la verdad no era lo que habíamos contratado. Era espantosa, tenía dos camas muy sencillas, un roperito, un lavatorio, una tele colgada, un ventilador y nada más; el detalle que si querías ventilador no había tele porque había 1 sólo enchufe. El baño era compartido y también era todo muy viejo. Pero bueno, había salido barato y éramos solo nosotros 2 por dos noches, así que ahí nos quedamos. Nos dimos un baño y salimos a caminar para recorrer un poco la zona. 




Teníamos pensado ir a la Acrópolis al día siguiente pero igual arrancamos para ese lado para ver que podíamos ver de noche. Fuimos por unas peatonales donde había muchas tiendas y mucha gente comiendo y tomando algo. Ya al oscurecer se veía la Acrópolis toda iluminada así que fue un lindo espectáculo. Nos compramos algo parecido a lo que habíamos comido en Turquía, una especie de Kebab que fuimos a comer a una plaza donde había música en vivo. Volvimos caminando hacia el hostel, y ya era bastante tarde. La zona del hostel no era tan linda a esa hora, pero llegamos bien. Hacía mucho calor y salimos al balcón, y teníamos un vecino de cuarto que nos dió charla, era Egipcio el veterano y le dijimos que veníamos de Egipto y hablamos de lugares y esas cosas. Era medio raro el viejo, pero bueno, nos fuimos a acostar. En eso cerca de las 12:30 de la noche ya acostados, arrancaron a golpear la puerta del cuarto, y no queríamos abrir a nadie, estábamos los dos solos y en el piso tampoco había mucho movimiento. Al final después que golpearon 3 veces fui y abrí la puerta, y era el viejo egipcio que me quería pedir 2 euros para tomarse el metro porque me dijo que se iba de madrugada y no tenía para irse. Obvio que le dije que NO en perfecto español jaja y le cerré la puerta lo más rápido que pude. Nos acostamos pero ya quedamos nerviosos así que no dormimos muy bien esa noche. 
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