13 mar 2016

DÍA 2 – Foro Romano, Coliseo


Desayunamos y salimos bien temprano aprovechando que estaba fresquito antes de que calentara el sol, y arrancamos rumbo al Coliseo. Después de caminar un rato llegamos y la verdad que fue algo espectacular ver esa estructura inmensa de tantos años tan bien conservada. Queríamos aprovechar que no hacía tanto calor para recorrer el Foro romano antes de entrar al Coliseo, así que seguimos de largo. Al llegar al Foro romano fuimos a sacar las entradas y para nuestra sorpresa como era el primer domingo del mes todas las atracciones turísticas eran gratis ese día, así que arrancamos bien. El Foro que es donde se situaba la antigua ciudad y quedan los restos de algunas de las construcciones de la Roma antigua. Pudimos ver como estaba pensada la ciudad y los diferentes templos, monumentos y caminos que tenía. Recorrimos gran parte y ya empezó a picar el calor. 





Salimos y caminamos un poco hacia el monumento a Víctor Manuel II, último Rey de Cerdeña y primer Rey de Italia, un edificio muy grande con una arquitectura de mármol parecida al Palacio Legislativo. Entramos y recorrimos una especie de museo que hay, y subimos lo más alto que se podía para sacar fotos desde lo alto. 




Buscamos un lugar para almorzar y nos pedimos terrible plato de pasta como para reponer energías. Luego salimos y en frente pudimos ver el Foro de Augusto que se hizo para tener un templo en honor a Marte, dios romano de la guerra, y además para tener más espacio en la ciudad que ya estaba superpoblada. Ya pegando la vuelta volvimos a llegar a la zona del Coliseo, esta vez para recorrerlo por dentro. Hicimos un poco de cola, ya que había mucha gente al ser el día gratis. Iba bastante rápido así que entramos y recorrimos los diferentes pisos primero por adentro de lo que vendría a ser las tribunas, y luego sí para salir a ver el interior del Coliseo. Hay algunas partes de lo que vendría a ser la arena que están en mal estado, pero se pueden apreciar los diferentes niveles que tiene debajo del piso. Fuimos dando la vuelta buscando cada rincón para sacarnos algunas fotos. En su época tenía la capacidad para albergar hasta 50.000 personas, donde se podían ver luchas de gladiadores y otros espectáculos públicos. Luego de recorrerlo, fuimos pegando la vuelta hacia el hotel para bañarnos y descansar un poco. Habíamos pasado mucho calor y caminado bastante, pero valía la pena tanto esfuerzo.







DÍA 1 – Llegada a Roma


Nos íbamos en la tarde hacia Roma, pero no hicimos mucho esa mañana, aprovechamos para descansar y ordenar un poco las cosas. Ceci y Sandra salieron a comprar unas cosas ahí cerca del hostel y yo me quedé mirando la tele. Ya cerca del mediodía salimos rumbo al aeropuerto para tomar el vuelo hacia Roma. Estuvo bastante movidito el vuelo así que no nos aburrimos mucho. Ya en Roma salimos del aeropuerto Fiumicino buscando el servicio de bus que te llevaba hasta el centro. Tuvimos que caminar un poco para encontrarlo pero llegamos bien a tomarlo. Ya estaba oscureciendo pero pudimos ver al llegar al centro que pasábamos por el costado del Coliseo romano todo iluminado, algo realmente muy lindo y que nos tomó por sorpresa. El bus llegó al costado de la estación de tren de Termini, y fuimos caminando hasta el hostel a unas cuadras. Era una zona bastante movida y de muchos hoteles y restaurantes, pero nuestro hotel no aparecía. Las calles se iban haciendo oscuras y la numeración no llegaba. Resultó que el nuestro estaba como a 3 cuadras bastante oscuras de toda la movida, pero por fin llegamos sin problemas. El dueño nos chistó desde la puerta porque se dio cuenta que éramos nosotros. Se llamaba Reza y era el dueño del Guest House, que es como un hostel pero en realidad es la casa de alguien y vos alquilas habitaciones. Nos explicó todo y la verdad re bien, nos tiró piques de paseos y de los metros, de iglesias y plazas para visitar. Fuimos al bar de la esquina a comer unas pizzas como no podía ser de otra manera al estar en Italia. Luego a dormir para recorrer con ganas todo mañana.

DÍA 3 – Viaje por el día a Brujas


Otra vez tempranito a tomar el metro para llegar a la zona de atrás del Louvre, de donde salía el tour para ir a Brujas. Nos subieron a una camioneta donde íbamos con dos argentinas madre e hija, y 2 Taliandesas. El guía arranco a hablar en inglés porque entendió que hablábamos todos inglés. Algo entendíamos pero bueno, era mejor si hablaba en español. Después le dijimos y resultaba que sabía español, así que repitió todo en español, y ahí entendimos todo. Nos habló de porque la ciudad se encontraba con todas sus construcciones originales. Resulta que en la segunda guerra mundial podría haber sido bombardeada pero un general prometió que si iban a luchar lo iban a hacer afuera de los muros, para no destruir todo ya que le gustaba mucho la ciudad. Por este motivo esta todo original. Además nos dijo que cuando vino la revolución industrial muchas ciudades europeas fueron renovándose, y Brujas no tuvo la inversión en ese momento y fue muriendo de a poco, perdiendo comercio y población. Durante años era un pueblo olvidado y viejo, y hoy en día su mayor atractivo turístico es justamente eso, que todo es de una época que ya no quedan ciudades de ese estilo. Teníamos como 4 hs de viaje hasta Brujas así que nos dormimos gran parte del viaje. Llegamos y recorrimos un poco las calles yendo hacia una zona en donde íbamos a tomar un barquito para pasear por los canales que tiene. Estuvo muy bueno el recorrido y pudimos ver hermosas construcciones de épocas antiguas muy bien conservadas. Volvimos hacia el lugar de salida y teníamos toda la tarde libre para comer y recorrer las calles. Fuimos a comer a un bar muy lindo y muy sencillo donde comimos muy bien. Luego a seguir caminando para recorrer los puentes, las calles angostas, los edificios estilo gótico, las iglesias antiguas, plazas llenas de gente paseando. Era un muy lindo lugar y muy diferente a cualquier otra ciudad que conocíamos. Compramos un adornito para llevar de recuerdo y unos chocolates porque nos dijeron que lo que caracterizaba a Brujas eran los chocolates, la cerveza y las puntillas. Los chocolates riquisimos, la cerveza muy buena y las puntillas...para quien le gusta ese estilo estaban lindas también. Seguimos la vuelta ya acercándonos hacia el lugar donde nos esperaba la camioneta, pero antes pasamos por algunas casas de ropas para mirar un poco. De más está decir que la prolijidad y el orden eran impresionantes, no había nada fuera de lugar, parecía que estabas en un estudio de grabación de una película y que todos eran actores. Seguimos camino y mirando la iglesia enorme que se veía de lejos, fuimos hasta la camioneta, aunque nos costó encontrarla un poco. Nuevamente volvíamos a la ruta camino a París, que la disfrutamos un poco más que a la ida. Autopistas impecables con muchos carriles donde se maneja realmente rápido pero muy seguro. Ya en el centro de parís nos volvimos en metro al hostel, para aprontar todo para irnos al día siguiente a Roma.











DÍA 2 – Champs Elysee, Arco del triunfo, Torre Eiffel, Palacio Invalides.


Nos tomamos un metro para salir cerca del Louvre, que lo habíamos conocido el día anterior. Desde ahí íbamos a caminar hacia el lado opuesto del día anterior. Pasamos por una especie de feria que tenía juegos como de parque de diversiones. Caminamos por el parque hasta llegar al principio de una de las calles más famosas de Francia, la Champs Elysee. En ese lugar pudimos ver el obelisco que faltaba en el templo de Luxor en Egipto. Tiene una explicación de como lo trasladaron desde su lugar de origen hasta ahí, y dice que fue “donado”, habrá que creer o reventar. Pudimos ver desde lejos La Madeleine que se encuentra ahí cerca. Avanzamos caminando por la Champs Elysee en dirección al arco del triunfo. En el camino hay muchas tiendas de ropa de marcas importantes y entramos a mirar algunas. Con respecto a la avenida en lo personal me la había imaginado un poco distinta, estaba un poco sucia y no muy cuidada. También puede haber sido que hacía unos días que había habido algo por ahí ya que había gradas a medio armar, y capaz por eso la mugre. Igualmente es muy linda toda la vista de esa gran avenida.


  

Llegamos al arco del triunfo y nos sacamos las fotos correspondientes. Es bastante grande y muy lindo de ver, había muchas gente sacándose fotos y nos quedamos un rato buscando la mejor manera de que saliera todo en una sola foto. 



Seguimos avanzando por una avenida diagonal llamada Kléber para llegar a Jardins du Trocadero, desde donde se ve bien de frente la torre Eiffel. Pudimos sacar muy lindas fotos desde ahí y nos parecía increíble estar frente a una de las torres más emblemáticas del mundo. Comimos como no podía ser de otra manera, una baguette sentados en el parque a la sombra de los árboles y luego cruzamos el puente sobre el Senna para llegar abajo mismo de la torre. Teníamos entradas para subir a la cima pero era para la tardecita, así que seguimos recorriendo y sacándo fotos. Lo que hicimos ahí fue el tour en barco por el Senna que ya habíamos comprado en donde íbamos a llegar hasta donde habíamos ido el día anterior, a Notre Dame, así que recorrimos todo el camino pero en barco, y estuvo muy bueno porque el guía fue explicando el significado e historia de los diferentes puentes y de las construcciones que se ven en la orilla del río. Nos dejo de vuelta debajo de la torre Eiffel, así que retomamos nuestro paseo. Tomamos un helado sentados en los Champs de Mars, para descansar un rato y apreciar el entorno. Luego seguimos caminando por los campos y llegamos al final, desde donde se veía la torre y los campos de forma espectacular. Seguimos caminando y fuimos hasta Les Invalides que era la residencia de los soldados retirados del servicio realizando tareas de arreglo de zapatos y uniformes. Volvimos hacia la torre para poder llegar en hora para subir hasta la cima. Hicimos la fila que éramos los primeros, ya que habíamos comprado la entrada por internet y teníamos fila aparte, y subimos en ascensor hasta la mitad de la torre. Ya desde ahí se notaba la altura y no estábamos ni cerca de la cima. Sacamos algunas fotos y fuimos hacia el otro ascensor que te lleva hasta lo más alto. De a poco fuimos subiendo y la verdad que está salado al llegar arriba, se tiene una vista espectacular de todo París y no te dan los ojos para poder mirar e identificar todos los lugares. Hay una parte cerrada con vidrios donde te sentís totalmente seguro y poder mirar a los 360º y después una escalerita que te lleva un poco más arriba donde no hay vidrios sino todo reja, es muy seguro también pero se siente el viento en la cara y mirar para abajo está muy salado. Nos quedamos un buen rato mirando y cada vez encontrábamos algo nuevo. Estuvimos más de 1 hora mirando, para luego después empezar a bajar. Fue muy lindo poder subir hasta arriba y apreciar París de esa manera. 










Caminamos hasta el subte y volvimos al hostel, pasando por una especie de bar para comprar algo para llevar a la habitación para cenar. Fuimos a descansar temprano porque nos íbamos muy temprano en excursión a Brujas por el día.

DÍA 1 – Llegada a París, Sacre Cour, Moulin Rouge, Museo Louvre, Notre Dame.


Nos levantamos muy temprano para irnos en tren hacia París, ya que íbamos a tomar el tren que atraviesa el canal de la mancha por debajo del agua. Salíamos de la estación de St. Pancras y llegaríamos a Gare Du Nord. Llegamos temprano como hemos hecho siempre, porque queríamos averiguar para devolver las tarjetas Oyster card que era la que usábamos para poder viajar en trenes y metros londinenses. Estas tarjetas las habíamos cargado previamente con Libras y el último día nos sobraban algunas y no las queríamos perder. Al llegar a St. Pancras como era una estación internacional no encontramos ninguna máquina o persona de metros para consultar a donde debíamos “canjear” las Libras sobrantes. Ceci y Sandra se quedaron con las valijas y me fui corriendo hasta la estación local que queda al lado. Me fui metiendo en túneles siguiendo los carteles y esquivando gente, hasta que llegue a los molinetes de la estación y le pregunte a un señor que trabajaba ahí como hacía para cambiar el dinero, ya que no había ninguna oficina por ahí. Todo esto en inglés por supuesto, así que imagínense la cara del señor al escuchar mis frases en inglés. Igualmente me entendió y me dijo que lo acompañara a unas máquinas, me fue mostrando en la pantalla todo lo que había que tocar, como enseñándome, yo lo único que quería era que la máquina largara la plata. Resulta que ponías la tarjeta y a través de opciones le dabas a “devolver tarjeta” la máquina se la quedaba y después de varios pasos te devolvía el dinero. Agarro las 3 tarjetas el señor e hizo lo mismo con todas. Le agradecí y me fui con bastante Libras en los bolsillos nuevamente corriendo hacia la estación internacional. Llegue con tiempo, pero decidimos desayunar algo ya que no habíamos comido nada. El mozo era español así que pedimos todo en español mucho más fácil. Se demoró un poco el pedido y se nos hacía la hora, así que desayunamos muy rápido cuando trajeron todo. Ya el cartel del llamado para nuestro tren había dejado de estar en la pantalla aunque todavía faltaban como 20 min. Al ir a la puerta nos carajearon un poco porque estábamos tarde, nos hicieron pasar rápido y del otro lado de la puerta había que hacer el chequeo de valijas y de pasaporte, por eso es que te llaman tanto tiempo antes. No sabíamos como era el tema porque nunca habíamos hecho un tren internacional. La cosa fue rápido y salimos casi corriendo a buscar el anden del tren. Era inmenso el tren y teníamos vagones separados, Ceci se quedo con Sandra en los primeros vagones y yo corrí hasta encontrar el mío, ya estaba casi todo el mundo arriba. Llegue al vagón, subí y a los 3 min cerraron las puertas. El viaje fue espectacular, va rapidísimo y en poco más de 2 horas estábamos en París, era increíble. Al llegar a Gare du Nord buscamos la salida que nos quedara más cerca hacia el hostel que quedaba a 3 cuadras de ahí. Ya en el hostel, nos dieron a elegir entre 2 habitaciones así que elegimos la más iluminada. Queríamos aprovechar el día, todavía no era mediodía así que agarramos el mapa arriba de la cama y marcamos todos los lugares para visitar. Arrancamos a caminar rumbo al Sacre Cour, llegamos después de un rato y subimos todas las escaleras para llegar a lo alto en donde esta la iglesia. Una linda vista de París desde ahí arriba y aprovechamos a descansar un rato. 





Luego seguimos rumbo al Moulin Rouge, que quedaba bastante cerca. La zona no era muy linda, muchos boliches medios raros y muchos sex shop y cabarets. Era mediodía así que estaban todos cerrados, pero igual no era muy lindo. Obvio que estaba todo bien y no paso nada, pero nos habíamos imaginado un poco de glamour en ese lugar tan famoso. Vimos el Moulin Rouge y seguimos viaje. Caminamos muchísimo perdiéndonos entre las grandes avenidas parisinas. Pasamos por la galería Lafayette, que estaba llena de chinos, todos haciendo fila para el tax free y ocupando cuanto lugar había, recorrimos un poco y vimos el increíble techo que tiene. Seguimos caminando y encontramos un centro de información turística, donde consultamos para ir por el día a Brujas y el paseo por el Senna. Lo contratamos así que en dos días teníamos viaje a Bélgica por el día y el otro día paseábamos por el río. 



Seguimos caminando hasta el Museo del Louvre, y nos sacamos la típica foto con la pirámide de vidrio que se ve desde lejos. Dimos algunas vueltas más y salimos por la parte de atrás rumbo hacia Notre Dame. Pasamos por el costado del Senna donde había mucha gente caminando y tomando aire, si estuvieran en Uruguay estarían tomando mate pero acá no toman nada. 



En el camino tomamos un helado y llegamos a Notre Dame, que por desgracia ya había cerrado, así que solo la vimos de afuera. Cuando llegamos después de sacarnos fotos y sacarle fotos a la Notre Dame sola nos quedamos sentados descansando un poco y observando la gente pasar, la mayoría turistas igual que nosotros, con sus mapas. Lejos se veía una chica vestida de blanco y dijimos "una novia!" la locura de ver a la novia surge de que en Turquía empezamos a sacarnos fotos con parejas que hacían sus exteriores, y allá íbamos 20 locos corriendo y entre señas a pedir si nos podíamos sacar fotos con ellos, cuestión que eso lo seguimos haciendo estando todos separados y nos pasábamos por whatsapp. Nos acercamos y era una pareja de japoneses o de por ahí y le pedimos de sacarnos una foto, accedieron "thank you" y nos fuimos, en eso el fotógrafo se "ilumino" y dijo "porque no se ponen uds 2 y ellos y sacamos una foto de las 2 parejas dándose un beso?" nos copo la idea porque con esa los matábamos a los de grupo, entonces estábamos los 4 haciendo fotos con Notre Dame de fondo a 1000 cámaras, GoPro, el fotógrafo, Sandra y muchos más turistas riéndose y no entendiendo nada. Cosas que uno empieza a hacer por ahí "total...no nos conoce nadie". 



Después Sandra quería comer un crep que vendían en todos lados y ya estaba que no aguantaba más y fuimos a un bar porque en la carta de la puerta decía que salía 2 euros. Entramos y nos sentamos y en la carta de adentro decía 12 euros, por lo tanto nos levantamos y nos fuimos, no sabemos que diferencia tenía comerlo adentro o afuera, pero no íbamos a pagar 10 euros más por lo mismo. Salimos en busca de la estación de metro para hacer combinaciones y volver al hostel. No la encontramos muy fácil ya que el mapa no la marcaba muy bien. Le preguntamos a una argentina que estaba haciendo paseos guiados gratis en español, si sabía donde estaba la estación y nos indico mejor. Estaba medio lejos pero ya que habíamos caminado tanto no fue tan grave. Hicimos una combinación y llegamos al hostel. A descansar para ir al otro día a conocer la torre Eiffel.

DÍA 3 – Compras, Paseo barco Támesis, London Bridge.


Luego de desayunar partimos caminando hacía Oxford Street, conocida por ser una zona donde hay muchas casas de ropa para hacer compras. Vendría a ser como una “8 de octubre del primer mundo”. Caminamos bastante y recorrimos muchas cuadras, y también muchas casas de ropa. Yo me quedé en algunas afuera viendo pasar la gente, mientras Ceci y Sandra buscaban precios baratos adentro. Luego de eso fuimos nuevamente hacia el Támesis para hacer el paseo en barco. Recorrimos el río hasta la zona de London Bridge, el puente famoso de esta ciudad. Estuvo muy lindo el paseo porque teníamos una guía auditiva que nos explicaba cosas de la historia de los edificios que veíamos. El barco nos volvió a dejar desde donde salimos, así que recorrimos la orilla pero caminando esta vez, queriendo llegar al puente que habíamos visto. En el camino pasamos por el Museo de Londres, al cual entramos y pudimos ver algunas cosas del antiguo Egipto y de la historia de Londres. Seguimos camino y llegamos al famoso London Bridge, el cual cruzamos para sacarnos algunas fotos. Nos ataco el hambre así que al mejor estilo “Parque Rodó” nos comimos unos panchos gigantes debajo del London Bridge. Después de descansar un poco fuimos volviendo por la orilla y llegamos al Millennium Bridge, un puente bastante moderno que comunica las dos orillas del Támesis. Lo cruzamos y llegamos a “Tate Modern” que es el Museo Nacional de Arte Moderno. Como era gratis entramos, recorrimos un poco pero aprovechamos más que nada para descansar las piernas y robar un poco de WiFi. El edificio es viejo, pero todo remodelado por dentro, ya que es el edificio de la antigua central de energía de Bankside. De ahí caminamos por la parte sur del río hasta la estación de metro más cercana, y volvimos a la zona cercana al hotel de calles de comercios. Recorrimos algunas partes más y se nos fue haciendo tarde. Ya caída la noche salimos hacia el hotel para aprontar todo para partir hacia París.






DÍA 2 – Palacio Buckingham, Big Ben, Abadía Westminster.


En la mañana me quedé durmiendo un poco más ya que no podía levantarme. Ceci y Sandra salieron a caminar por los alrededores para aprovechar el día. Llegaron hasta el Palacio de Buckingham y pudieron ver el famoso cambio de guardia. Siguieron caminando por el St. James Park y como sin querer llegaron al Big Ben. Volvieron al hotel a buscarme para almorzar algo y volver a salir a caminar. Ahí hicimos casi el mismo recorrido para que yo pudiera ver todos esos lugares. Pasamos nuevamente por el Palacio de Buckingham, donde había quedado bastante gente en los alrededores luego del cambio de guardia. Habíamos atravesado el Hyde Park para poder llegar hasta allí, un parque muy lindo y muy grande donde había gente haciendo deporte, descansando sobre el pasto y alimentando a los patos que hay por los lagos. Luego pasamos por la Abadía de Westminster, que es una iglesia gótica muy famosa por ser donde se dan las bodas reales y por las coronaciones y entierros reales. Seguimos con destino al río Tamesis para llegar a ver el tan famoso Big Ben. Al llegar a una esquina cerca ya se podía apreciar el inmenso reloj, que es una de las torres del Palacio de Westminster, sede del parlamento del Reino Unido. Un edificio inmenso y hermoso, con una arquitectura que te deja mirándolo por mucho rato para ver cada rincón y sus esculturas. Tomamos las fotos correspondientes, y cruzamos hacia un puente donde había empresas que vendían paseos en barco por el Tamesis. Ya estaban cerradas porque era tardecita, pero los precios estaban a la vista así que decidimos cual íbamos a hacer al día siguiente. Recorrimos un poco la zona viendo el Big Ben y el Palacio desde diferentes puntos para sacar muchas fotos. Se hizo de noche y seguimos caminando sin rumbo, por el barrio, para conocer lo que fuera. Nos metimos en unas calles que no tenían nada de turístico, pero que eran lindas porque eran bien típicas londinenses. Mirando el mapa logramos caminar hasta la estación de metro más cercana para volver al hotel después de algunas combinaciones. Estaba fresco y no teníamos mucho abrigo, así que compramos algo de comida y fuimos a comer a la habitación y a preparar el segundo día de paseos por Londres.









27 feb 2016

Día 1 – Llegada a Londres



Nos despertamos cerca de las 4 a.m. para salir para el aeropuerto. Había llovido toda la madrugada y estaba muy oscuro todavía. Conchi nos llevó y al llegar al aeropuerto no sabíamos a que terminal debíamos ir ya que no teníamos esa información. Recorrimos la más normal de las terminales que supuestamente la gran mayoría de los vuelos salen de esa, y las pantallas no indicaban nada. Era evidente que esa no era, así que volvimos a subir al auto y fuimos hasta la otra. Bajamos corriendo a buscar las pantallas y tampoco, no aparecía nada. Ya entramos a dudar si teníamos bien el pasaje o si no le habíamos errado de fecha. Volvimos corriendo al auto, y solo nos quedaba una terminal, que no se usa mucho y que quedaba más alejada. Llegamos lo más rápido posible y muy nerviosos, buscamos la primer pantalla y por fin aparecía el vuelo nuestro. Problema resuelto, despedimos a Conchi y entramos a hacer los trámites para subir al avión. Ya en la sala de espera pudimos ver salir el sol atrás de los aviones, con un color naranja entre las nubes. 



El vuelo fue normal y en un rato estábamos en suelo londinense. Era increíble estar llegando a Londres, un lugar tan emblemático y con tanta historia de Europa. Llegamos y como no podía ser de otra manera, Londres nos recibió con lluvia. Estaba fresco, más bien tirando a frío y no teníamos mucho abrigo. Nos pusimos el único abrigo que teníamos y salimos a buscar la oficina donde íbamos a comprar la Oyster Card, para poder viajar en trenes, metros y buses. Luego salimos a la puerta a esperar el bus que nos llevara hacia el centro, ya que habíamos llegado a Gatwick, un aeropuerto menor en las afueras y al noreste de Londres. Llegamos y comimos algo en la estación de tren, que era inmensa y había mucha gente caminando para todos lados. Ya se podía ver que estaba todo muy ordenado y limpio, bien británico. Después de entender un poco los carteles, salimos rumbo a las escaleras que nos llevaron al metro. Debíamos ir al otro aeropuerto, Heathrow, donde llegaba Sandra, que nos iba a acompañar de ahora en adelante. La terminal del metro era mismo debajo del aeropuerto, así que fue bien fácil llegar. Esperámos un largo rato y por fin apareció Sandra caminando entre la gente. Había llegado sana y salva, y ya estábamos los tres juntos. Debíamos volver hacia el centro para ir a nuestro hostel. Todo venía bárbaro, después de algunas combinaciones de metro, estábamos llegando al barrio. Es muy fácil andar en metro en Londres, está todo muy señalizado, son rápidos, limpios y cómodos. Nos bajamos y arrancamos a buscar la dirección. Llegamos a unos edificios y era esa la dirección. Habíamos alquilado un apartamento por Airbnb que supuestamente estaba lindo. El barrio no nos gustó mucho pero bueno, había que ver el apto. Llegamos a la puerta y tratamos de entrar según las indicaciones del mail. Había que poner un código en una puerta para que nos diera la llave y poder entrar. No había ningún lugar para poner un código, y el edificio tenía más de una puerta. En la esquina empezaron a aparecer unas caras medias raras que nos veían ir y venir. Volvimos hacia la estación de metro a 4 cuadras para poder tener internet y comunicarnos con el dueño. Nunca contesto nuestros mensajes, así que volvimos a probar suerte al edificio. Esta vez alguien estaba entrando al edificio así que le pedí para entrar. Llegue a la puerta del apto pero estaba cerrado. Salí, y por la ventana de otro apto se asomó un muchacho, al cual con un inglés bastante básico le intentamos explicar lo que nos pasaba. El tampoco hablaba muy bien el inglés, entonces no entendíamos mucho. Resulto ser colombiano je así que ya en español le contamos mejor, y le pedimos la clave del wifi para probar hablar con el dueño nuevamente. A todo esto, arrancó a llover y se hacía de noche. No tuvimos suerte y volvimos hacia la estación de metro. Estuvimos buscando otros hostels u hoteles, pero eran todos carísimos y además íbamos a perder la plata de este que habíamos contratado. Volví por última vez en un intento de ver si podía entrar, y al llegar vi muchas caras raras en la puerta así que desistí de ese lugar. Fuimos a un bar en la esquina a tranquilizarnos y a poder usar el internet para seguir buscando otro hotel. Al final conseguimos uno, así que salimos nuevamente a la estación de metro para ir al nuevo hotel. Después de dos metros llegamos, muertos de cansados y deseando llegar de una vez por todas. El nuevo hotel quedaba en una zona muy linda y estaba bien de bien. No nos anduvo el internet ningún día, pero bueno, era mejor que no tener nada. Compramos algo para comer y a descansar ya que había sido un día muy largo y habíamos pasado mucho nervio. Yo me acosté y los nervios me jugaron una mala pasada, y pase vomitando toda la noche. En fin, no fue una gran llegada a Londres. Igualmente estábamos ahí, queríamos conocer esa hermosa ciudad, no nos íbamos a rendir tan fácil.



DIA 3 - Subida a Monserrat y día en familia


De noche llovió bastante y pensamos que no íbamos a poder subir al Monserrat que es una montaña donde hay un monasterio allá arriba. Desde lo de mi tía se tiene una hermosa vista de esta montaña, pero había que subirla. Por suerte de mañana el día estaba mejor y salimos todos rumbo a la montaña. Nos tomamos un tren que le dicen "cremallera" ya que el sistema que tiene para ir subiendo es como un cierre de un buzo, los rieles se van enganchando al tren para que no se vaya para atrás debido a la gran inclinación. Llegamos y recorrimos el monasterio que es inmenso y muy lindo. Justo había un casamiento así que había bastante gente. Luego decidimos caminar hacia una cruz que está un poco más alta desde donde se ve todo muy lindo. Con los niños se hizo difícil la subida ya que se cansaron bastante, pero igual estuvo lindo y subimos bien. Desde la cruz una hermosa vista, no solo del monasterio sino de todos los pueblos que hay alrededor. Yo recordaba este paisaje cuando fui en el 1999 y quería que Ceci también lo viviera. Hacía bastante calor así que luego de descansar un rato arrancamos la bajada. Nuevamente en la zona del monasterio nos encontramos con mis tíos que se habían quedado ahí. Tomamos nuevamente el tren cremallera y llegamos a los autos para volver a casa. Ese día nos hicimos mucho más, estábamos lejos de la ciudad de Barcelona, así que no queríamos movernos mucho. Pasamos en familia en la piscina y arreglamos las cosas para partir al día siguiente hacia Londres.







Día 2 – Paseo ramblas, Maremagnum, plaza Catalunya, Camp Nou, Montjuic.


Nos levantamos a desayunar con Conchi y Gorka, el más pequeño de la familia. Al mediodía llevamos a Gorka con Pimpy, y con Conchi nos fuimos a recorrer gran parte de Barcelona. Arrancamos por las ramblas, caminando por una zona muy linda, entramos a La Boquería un mercado muy famoso, y seguímos hasta Plaza Catalunya. De ahí bajamos por el barrio gótico y pudimos ver la Catedral gótica inmensa. Llegamos nuevamente a la costa, y cruzamos hacia el Maremagnum, una especia de shopping flotante. A lo lejos se veía a Colón señalando para América en un monumento típico de Barcelona. Cruzamos por el puente para entrar al shopping y por casualidad, al igual que como lo había visto en 1999, el puente corredizo se abrió para dejar pasar un barco. Después de ahí, salimos rumbo a la zona de playa, donde hay bares para comer con vista al mar. Nos pedimos una paella enorme que estaba muy rica, y quedamos super llenos. De ahí nos fuimos al Montjuic, una zona alta de Barcelona donde está el estadio olímpico de los juegos olímpicos de Barcelona 1992. Estaba abierto así que entramos y pudimos sacarnos una foto. Recorrimos un enorme palacio de donde se tiene una hermosa vista de un calle típica de esa zona, todo muy lindo. Comimos un helado y salimos rumbo a la zona de facultades, donde ahí cerca está el Camp Nou. La verdad que la zona es muy linda, todo muy moderno, mucha gente de trabajo, muchas oficinas y mucho movimiento. El estadio es algo espectacular, y todo lo que hay alrededor está pensado para el marketing y para los turistas. Ya era tardecita así que volvimos, porque íbamos a comer un rico asado, que ya lo estábamos extrañando entre tanta comida picante. La verdad que nos rompimos la boca, vacío, chorizo, molleja, se extrañaban esas cosas. Ya de madrugada nos fuimos a dormir que al otro día teníamos nuestro último día en Barcelona.









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