Subimos al avión que estaba muy bueno, era de Thai Airlines,
ni la conocíamos a esa aerolínea pero era un avión gigante y muy cómodo. Como
habíamos descansado mucho no teníamos sueño así que nos pusimos a mirar la
película “12 años de esclavitud” que era bastante larga y cuando termino
faltaba media hora para llegar, por lo que no dormimos nada. También contarles
que hicimos tremendo relajo en el avión para cambiarnos de asientos todos los
del grupo de viaje, y los indios no entendían nada, los volvimos locos.
Confirmamos que somos lo más parecidos a los chinos, por lo rompe huevos y por
lo ruidosos. Llegamos y nos estaban esperando de Lameco para llevarnos al bus.
Al subir, el chofer nos puso a cada uno un collar de flores, y al llegar al
hotel nos hicieron el punto hindú en la frente. Además de revisarnos todas la
valijas y mochilas con detectores de metales para poder entrar al hotel. Mucha
seguridad tienen por estos países y al principio nos choca un poco, después nos
acostumbramos porque te revisan para entrar a todos lados. Nos fuimos a dormir
porque estábamos muertos de sueño, el hotel era un despelote, un 5 estrellas de
verdad, no podíamos creer estar en uno de esos. La habitación muy linda y con
tremenda vista a la piscina, pero primero a dormir y después piscina. Después
nos juntamos con los demás gurises y salimos a caminar a buscar un Vodafone
para comprar un chip para poder tener internet, porque obvio que en un 5
estrellas el internet es carísimo. Salimos para un lado y no era para ese como
nos habían dicho, nos morimos de calor y no encontramos nada. Después nos
encontramos con otros que les habían indicado mejor y caminamos para otro lado,
bastante más lejos, para ir a una especie de centro comercial donde había un
Vodafone. También algo que nos choco bastante era que la gente, tanto hombres
como mujeres, nos miraban muchísimo, y a las mujeres de shorts más aún. Les
llama muchísimo la atención que andemos tan destapados y no dan crédito de
estar viendo tanta piel al aire libre. Además no tienen ningún disimulo para
mirarte, y al principio molesta un poco, después uno se acostumbra,
aunque para las mujeres es peor. Ya en el centro comercial no encontramos el
Vodafone y un tipo nos dijo que nos tomáramos un tuc tuc para ir a otro lado
que si había, le hicimos caso y no había nada, terminamos en un lugar que
vendían seda que no nos interesaba comprar nada. Volvimos a preguntar y después
de caminar bastante encontramos una casa que arreglaba celulares que vendían
chips Vodafone. Después de mucho rato de comprar todos y que quedaran andando,
nos fuimos en otro tuc tuc al hotel. No fue tarea fácil volver, porque
queríamos regatear el precio, pero nuestro destino final era un hotel 5
estrellas, por lo que no lo querían bajar. Pudimos llegar por un precio
razonable y fuimos derecho para la piscina a sacarnos el calor que teníamos.
Descansamos un rato para esperar la hora de la cena, que estaba muy buena,
había de todo para comer y el salón era inmenso. Charlamos un rato y con la
panza llena nos fuimos a dormir.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario