Bien tempranito para salir en tren hacia
Delhi, un tren que según el guía estaba muy bueno. La verdad es que no estaban
muy buenos. Después de haber estado en los mejores trenes del mundo como en
Japón, es difícil que nos guste otro tren. Este era tipo un tren de AFE, pero estaba
muy sucio, el baño inentrable, y en los pasillos había un olor medio raro.
Además en los andenes para llegar a tomarlo había gente durmiendo por todos
lados y el olor a mugre era insoportable, recién habíamos desayunado y a varios
casi se nos sube todo. Ya en el tren, teníamos a unos Indios jugando a un juego
que nunca entendimos, se mataban a palos y gritaban como locos. Ni bien el tren
se movio unos metros, pudimos ver a varios indios “defecando” entre los
arbustos y no tanto entre los arbustos, como si estuvieran en el baño de su
casa. El paisaje por la ventana era bastante fuerte, casas semi destruidas
donde habita mucha gente, kilómetros y kilómetros de ese paisaje tan particular.
Llegamos y fuimos a Qutub Minar que es un lugar donde se encuentra el monumento
Islámico más alto del mundo que consiste en una torre de piedra con la parte de
arriba hecha de mármol. La hicieron con el fin de sobrepasar una torre que se
había hecho en Afganistan. En los alrededores habían ruinas que una de ellas
era una mezquita y espacio verde que en su época habían otras construcciones
pero hoy no queda nada. Lo recorrimos rápido porque el guía no tenía muchas
ganas de estar ahí porque en sí no había mucho en pie para explicar, así que
después de una vuelta y las fotos pertinentes nos fuimos que nos quedaba el
templo de lotus todavía.
Antes de esa última parada pasamos por un Subway
cercano porque muchos estábamos con hambre. Como no podía ser de otra manera,
lleno de uruguayos y otra vez el miedo de que se quedaran sin pan. Empezamos a
hacer la cola y uno que estaba adelante dice “quedan 13 panes” a lo que
inmediatamente empecé a contar las personas que tenía adelante. Arranque 1, 2,
3, 4,…..11, 12 y el de adelante mio 13. No lo podía creer que me iba a quedar
sin pan de nuevo. Como estaba visto se quedaron sin pan antes de atenderme,
pero esta vez ya se habían avivado y habían pedido les trajeran más pan. Al
cabo de unos minutos cayo uno con una bolsa llena de pan, y pude pedir mi
subway que tanto estaba esperando. Seguimos rumbo al templo de loto, que es
solo un templo de meditación que no tiene nada en su interior, solo que la
forma de la de una flor de loto. Llegamos y había una cola como de 4 cuadras
porque estábamos en pleno Ramadan que había empezado el día anterior y la gente
va toda para ese templo. Le sacamos la foto de afuera y con eso nos alcanzo.
Era muy parecido al Opera House de Sydney, pero más cerrado.
Después de ahí nos
fuimos al hotel a descansar un rato, estábamos como insolados así que nos
quedamos tranquilos hasta la hora de la cena.


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